• 18/05/2025

Un nuevo caso de sobrevivientes a un largo naufragio

Un nuevo caso de sobrevivientes a un largo naufragio

Testimonios de pescadores que fueron rescatados tras pasar semanas y hasta meses en pequeñas embarcaciones en medio del mar

La noticia del pasado fin de semana decía que cinco náufragos, tres peruanos y dos colombianos,  fueron encontrados por un barco atunero ecuatoriano tras permanecer a la deriva por más de 50 días en el océano Pacífico.

Los pescadores extranjeros habían partido desde la Bahía de Pucusana, en el sur de Lima, Perú, y estaban extraviados desde mediados de marzo cuando reportaron daños en el alternador de la batería de la embarcación hasta que fueron encontrados por el barco atunero “Aldo”.

La embarcación de origen peruano llamada ‘Mi Juanita‘ fue encontrada a unas 400 millas náuticas, unos 740 kilómetros, al suroeste de esta isla. En el interior del barco se hallaban cinco hombres, que contaron que iban cerca de dos meses navegando sin destino por aguas ecuatorianas.

La falla en la batería provocó que las herramientas de comunicación y navegación no funcionaran, que no tuvieran energía en la embarcación ni arranque, luces y todo lo que genera una batería. La embarcación contaba con apenas unos cuantos metros de cubierta y una lona negra para protegerse.

Para sobrevivir los pescadores debieron “sacar el agua del motor que tenía óxido y cuando pasaba un pez lo capturaron y lo sancocharon para comer”. También bebieron agua de lluvia y salada.

El pescador peruano posa junto a su hermano tras ser rescatado.

 COMIÓ CUCARACHAS, AVES Y TORTUGAS

Este no es el primero ni el último caso de náufragos que logran sobrevivir tras permanecer días y hasta meses en medio del océano.

El caso recordó a Máximo Napa Castro, un pescador peruano que logró sobrevivir durante 95 días en altamar, tras partir en su bote desde Nazca, Ica. El 11 de marzo pasado, fue encontrado por una embarcación en aguas de Ecuador. Tras ser auxiliado, compartió detalles de su supervivencia.

El relato del pescador peruano que fue encontrado en el mar de Ecuador tras su naufragio de 95 días.

Durante los más de tres meses en que estuvo perdido en el mar, Máximo Napa Castro vivió una experiencia que desafió los límites de la resistencia humana. El pescador peruano logró sobrevivir gracias a su determinación, sin agua potable, pero aprovechando las lluvias esporádicas.   Para mantenerse con vida, se alimentó con lo que pudo encontrar en el océano y en su propio bote. “Comí cucarachas, aves, lo último que comí fueron tortugas”, relató. Sin embargo, la soledad y el hambre no fueron sus únicos enemigos. La exposición al sol durante largas horas le provocó una grave insolación, y la falta de refugio adecuado empeoró su situación. A pesar de la desesperación, Máximo mantuvo la esperanza viva, luchando contra el agotamiento físico y psicológico. “Pensaba en mi madre, en mis hijos… Solo Dios pudo hacerlo. Nunca dejen de creer en Dios. Me ha dado una segunda oportunidad”, expresó, emocionado, al recordar cómo se aferró a su fe mientras las horas y los días parecían interminables.

LOS FAMILIARES CELEBRARON UNA CEREMONIA EN SU MEMORIA

En noviembre de 2010, tres jóvenes que estuvieron a la deriva durante 50 días en un pequeño bote en el Pacífico Sur sobrevivieron a base de cocos, una gaviota que cazaron, y bebiendo agua de lluvia y luego marina.

«Ellos estaban increíblemente en buena forma para el tiempo que estuvieron en el mar. De alguna manera cazaron un pájaro, no se cómo, pero lo atraparon. Se lo comieron, que es lo que se recomienda (en los manuales de supervivencia)», contaron las autoridades a medios de Nueva Zelanda.

Los jóvenes, provenientes del territorio neocelandés de Tokelau, desaparecieron del atolón de Atafu el 6 de octubre.

Tras una extensa búsqueda por mar y aire que no arrojó resultados, las familias de los adolescentes se convencieron de que habían muerto en el mar y celebraron una ceremonia en su memoria en el pequeño atolón.

Etueni Nasau, de 14 años, y Samu Pelesa y Filo Filo, ambos de 15, estuvieron a la deriva unos 1.300 kilómetros a través de una región del océano Pacífico por la que transitan muy pocas embarcaciones.

Un barco pesquero de Nueva Zelanda, el San Nikanau, que navegaba cerca del territorio francés de Wallis y Futuna, divisó a los jóvenes en el bote. Estaban muy flacos, pero físicamente con buena salud, comparando con lo que habían pasado. Los adolescentes tenían un par de cocos en el bote pero nada de agua cuando fueron rescatados. Dijeron que habían salido de su isla rumbo a una isla vecina llevando cocos suficientes para dos días.

Las islas Tokelau son tres pequeños atolones en el océano Pacífico, a medio camino entre Nueva Zelanda y Hawái.

Los adolescentes tuvieron suerte de ser encontrados por el San Nikunau, pues el pesquero normalmente va a descargar a Samoa Estadounidense pero optó por dirigirse a Nueva Zelanda.

Tras 46 días a la deriva, con fuertes lluvias y temple de acero pescadores de Yucatán lograron sobrevivir. En diciembre de 2022, luego de mes y medio a la deriva en mar abierto, cinco pescadores fueron rescatados con vida tras haber naufragado. Según los reportes, la embarcación con número de matricula 31010173523-5, salió desde el municipio de Progreso, en el estado de Yucatán, a mediados de octubre con cinco hombres como tripulación.

Aunque tras ser auxiliados los sujetos presentaron algunos signos de deshidratación e insolación, ninguno fue reportado con estado de salud grave.

Los pescadores rescatados fueron: Francisco Gaspar Herrera Valero, de 33 años, originario de Veracruz y capitán del Máximo EmanuelAdrián Ake Llañes, de 28 años originario de Yucatán; Juan Bautista Viana Ramos, de 57 año y originario de Yucatán, Wilber Hidalgo Monroy, de 45 años originario de Tabasco; y Gerardo Manuel Félix García, de 32 años y originario de Tabasco.

Tras 46 días a la deriva, con lluvia y temple de acero pescadores de Yucatán lograron sobrevivir

No todos los casos de rescate terminan con la vuelta de los náufragos a sus hogares. En 2022, en Jalisco fue rescatada una embarcación con un final agridulce debido a que uno de los cuatro tripulantes murió.

Dos de los implicados, Edgar Vega y Leobardo Ruíz, declararon que la embarcación en la que salieron desde el muelle Los Peines en Puerto Vallarta naufragó, por lo que los cuatro tripulantes comenzaron a nadar. No obstante, una fuerte corriente del mar terminó por separar a los cuatro hombres, por lo que perdieron de vista a sus otros dos compañeros que han sido identificados como Gerardo Cornejo y Othón Sánchez.

Tony Pastula, Harold Dixon y Gene Aldrich cuando llegaron a tierra firme

EL CASO QUE DIO LUGAR A UNA PELICULA

El 14 de enero de 1942, los tres tripulantes: el Primer Oficial Mayor Harold Dixon, Gene D. Aldrich Operador de Radio y Anthony J. Pastula, bombardero, se encontraron solos y perdidos, luego de volar una misión antisubmarina extendida en su Douglas TBD Devastator, después de despegar del USS Enterprise (CV 6).
Un error del compás no sólo los había alejado de su hogar el Enterprise, sino que no tenían idea en qué área del Océano Pacífico se encontraban volando. Mantenían su mirada atenta para percibir una pequeña señal que los llevara de regreso, pero de pronto sucedió lo inevitable: el combustible se agotó y Dixon debió amerizar su avión en el mar.

Milagrosamente ninguno resultó herido y siguieron los pasos que habían realizado decenas de veces en sus entrenamientos.

El piloto se posó sobre una de las alas y recibió el bote salvavidas de sus compañeros, pero el cilindro de CO2 no funcionó y debieron inflar el bote a pulmón limpio. El avión se sumergió mucho antes de que ellos terminaran esa tarea. Los tres se encontraban en un bote de 1,2 por 2,4 metros, sin comida, agua y con unas pocas herramientas. En ese momento, ninguno de ellos se imaginó que pasarían los próximos 34 días en ese bote, al vaivén de las olas y bajo un inclemente Sol.

Su alimentación consistió en una que otra ave que se posó sobre el bote y que disparaban con su arma de dotación, alguna suerte en la pesca y algunos cocos que flotaban a su suerte. El agua que les permitió sobrevivir provino de las lluvias. Durante su octavo día, se despertaron rodeados de algunos tiburones. Inmediatamente Gene tomó su cuchillo y acertó en uno de ellos. Poco a poco fueron alimentándose del tiburón e inclusive de algunas sardinas que encontraron en su estómago. A partir del día 28, su suerte para hallar alimento cambió y estuvieron sin nada hasta el 19 de febrero.

Después de un viaje de alrededor 1.200 millas y casi 450 millas de distancia del lugar del accidente, los tres hombres llegaron a la costa del Atolón Pukapuka, gracias a los “amigables” vientos de un huracán que los había azotado por dos días y que les había arrebatado todas sus posesiones y su esperanza de sobrevivir. Ahím, fueron encontrados acurrucados por Teleuika Iotua, en una cabaña perteneciente a Lakulaku Tutala.
Se ha escrito una novela sobre su experiencia llamado The Raft por Robert Trumbull y en 2014 se filmó una película llamada “Against the Sun” en inlgés ,o “A la deriva” en español, que puede verse actualmente en Netflix.

2014 se filmó “Against the Sun” en inglés ,o “A la deriva” primer producción de Angelina Jolie