• 23 diciembre, 2022

De palabras en apellidos(Última Parte)

De palabras en apellidos(Última Parte)

Por Aída Elisa González
Directora del Instituto de Investigaciones Lingüísticas y
Filológicas Manuel Alvar (INILFI) de la FFHA de la UNSJ.
Miembro de la Academia Argentina de Letras

Traducidos y transliterados: el paso de un individuo –o de su fama– de un país a otro o de una región a otra de diferente lengua, solía provocar la transliteración de su apellido. Ejemplos son los Taylor ingleses y los Schumacher alemanes, trocados en España en Sastre y Zapatero, respectivamente.

Algunos casos curiosos, como el del alemán Andreas Wilhelm Schneider, quien al radicarse en Cádiz a fines del siglo XVIII tradujo su apellido al latín, y en vez de Sastre, devino Sartorius. Otros ejemplos: Ann Boleyn, Albretch Dürer, Mary Stuart, que pasaron a ser nombrados como Ana Bolena, Alberto Durero, María Estuardo.

Por esos mismos años un inglés apellidado Janson, radicado en San Juan de Cuyo, transliteró el suyo en Yanzón, y el irlandés James Butler pasó a ser Diego Buteler luego de casarse en el valle de Calamuchita.

Ya a comienzos del siglo XIX, tras las invasiones inglesas al puerto de Buenos Aires, varios prisioneros británicos se afincaron en la Argentina. Algunos de ellos tradujeron su apellido al español, tal el caso de Patrick Island, devenido Patricio Isla, mientras otros lo castellanizaron, como ocurrió con un hijo de John Dougherty, que convirtió en suyo en Dojorti.

También como ejemplos de transliteración: los Beaumont, que devinieron Biamonte o Viamonte, A veces, cuando un apellido sufría una distorsión ortográfica –por lo general la llamada falsa audición–, la nueva forma convivía con la primitiva, coexistiendo así Balcarce y Valcárcel, Argañarás y Algañarás, Riglos y Riblos.

Ni que decir en el caso de letras fácilmente intercambiables como la s con la z y la c, o la i latina con la y griega, generando casos como Lazcano y Lascano, Argañarás y Argañaraz, o Ferreyra y Ferreira, en miembros de una misma familia.

Suele ocurrir que las firmas de tres hermanos de apellido Ceballos, uno de los cuales firmaba de esa manera, mientras los otros lo hacían como Zeballos y Seballos, respectivamente. Abelin, Avelín/ Rivero, Riveros.