• 06/07/2025

Sin calentura

Sin calentura

POR GUSTAVO RUCKSCHLOSS

Cuando llega el invierno, comenzamos con las quejas porque el frío no nos gusta. Además, debemos abrigarnos cada día más, y llega un momento en que parecemos un robot, casi no podemos movernos. Pero, si nos sacamos el menor abrigo, ahí no más nos da frío y volvemos a ponerlo. Además hay que subir la calentura del calefón y prender los calefactores. Eso hace que pensemos en la factura criminal que nos llegará después, de energía eléctrica y de gas. Entonces, nos reprimimos y bajamos la regulación…hasta que pasamos frío en la ducha, y, justo no hay nadie a quién pedirle que suba el calefón. Conclusión, subimos todo de nuevo y Dios dirá cómo lo pagaremos.
No es todo feo, porque hay cosas  que nos gustan, como , por ejemplo que nos acerquen una toalla calentita para secarnos, o tomarnos un chocolate caliente, con o sin churros. Hay a quienes les gusta ver televisión dentro de la cama abrigadito. No faltará algún mayor que acostumbre acostarse tomando alguna bebida espirituosa, sola o con un vaso de leche caliente, para dormir bien caliente, diría mi abuelita. Esa abuelita que decía que el invierno era bueno porque mataba a todos los insectos y alimañas y así la primavera aparecía despejada de los indeseables.     – La biología está estudiando qué tipo de inmunidad tienen los políticos y cuñados que, pese a las olas polares, sobreviven –
Entre las cosas lindas está el llegar a casa, muerto de frío, y encontrar un hogar caliente y ser recibido por un lindo abrazo, de esos que tan bien nos hacen a todos.  Tal vez, al terminar de comer, hasta tomemos un carajillo para bajar el contundente guiso que nos sacó el frío y nos mejoró el ánimo.
En el verano vamos a extrañar estas cosas lindas, pero habrán otras alegres y vitales. Mientras, disfrutemos loque sí tenemos ahora, con mitones y gorro de lana, y a pasarla bien.       Como dicen ahora, es cuestión de actitud. Chau.