• 25/07/2026

Proyectos y realidades sobre la limpieza espacial

Proyectos y realidades sobre la limpieza espacial

Escribe HUGO LEVATO

Actualmente hay varios proyectos reales para recoger o eliminar basura espacial, varios están todavía en fase de demostración tecnológica. El objetivo principal es retirar los objetos grandes y peligrosos (satélites fuera de servicio y etapas de cohetes), porque son los que pueden generar miles de fragmentos si colisionan. Entre los proyectos se encuentra ClearSpace-1 de Europa, donde la empresa ClearSpace trabaja junto con la Agencia Espacial Europea en la misión ClearSpace. Utilizará cuatro brazos robóticos para capturar un satélite inactivo. Después lo empujará hacia una órbita de reentrada para que ambos se quemen en la atmósfera. Será la primera demostración europea de eliminación activa de desechos espaciales. El otro proyecto es el ADRAS-J y ADRAS-J2 de Japón. Allí la empresa Astroscale está desarrollando la misión ADRAS-J que ya logró acercarse e inspeccionar una etapa de cohete abandonada, obteniendo imágenes detalladas del objeto. La ADRAS-J2 intentará capturar esa etapa de cohete mediante un brazo robótico y retirarla de la órbita.

El proyecto ELSA-M también de Astroscale está diseñado para capturar satélites ya inactivos pero preparados con interfaces especiales de acoplamiento. El último proyecto entre Estados Unidos y Australia es denominado Debris Removal as a Service (Servicio de retirada de escombros). Las empresas Portal Space Systems y Paladin Space planean iniciar un servicio comercial de limpieza orbital. Su sistema pretende capturar múltiples fragmentos pequeños durante una misma misión. El objetivo es comenzar las operaciones a partir de 2027.

Una descripción general de los sistemas robóticos y autónomos diseñados para gestionar la basura espacial, destacando los avances en el mantenimiento de satélites y la eliminación de desechos para garantizar la sostenibilidad a largo plazo en la órbita de la Tierra

Hay otras Tecnologías que se están probando, por ejemplo, brazos robóticos, redes para envolver los objetos, arpones espaciales, acoplamiento magnético, velas de arrastre para acelerar la caída orbital, y sistemas de empuje mediante haces iónicos o láseres (aún experimentales).

El tema es importante porque actualmente se rastrean decenas de miles de objetos grandes y se estima que existen millones de fragmentos pequeños orbitando la Tierra. Una colisión entre objetos grandes podría producir miles de nuevos fragmentos y dificultar seriamente el uso de ciertas órbitas bajas durante décadas. Sin órbita baja no hay GPS, no hay pronósticos meteorológicos, no hay comunicaciones de emergencia, no hay imágenes satelitales para monitorear incendios o inundaciones. Por eso las agencias espaciales consideran prioritario retirar algunos de los objetos más peligrosos. En pocas palabras: la limpieza de basura espacial ya dejó de ser una idea teórica. Las primeras misiones capaces de capturar y desorbitar objetos reales ya están en marcha, y entre 2026 y 2029 podrían producirse las primeras retiradas completas de grandes trozos de basura. El problema adicional que debe considerarse es que quemar objetos metálicos de aluminio, cobre y acero en la atmósfera terrestre que ocurre cuando entran a la atmósfera y se vaporizan por fricción, inyectan óxidos metálicos directamente en la estratosfera y parece que mediciones recientes indican que esa contaminación ya se inició. Esto va a volver a afectar nuestra capa protectora de ozono y en general va a deteriorar el escudo protector que representa la atmosfera terrestre. Es absolutamente imprescindible tomar medidas regulatorias porque en el futuro puede haber un millón de satélites rotando en el espacio por debajo de los 250 km de altura y la situación se hará inmanejable.