• 22/08/2026

Porqué el cielo se ve azul y las nubes blancas o grises

Porqué el cielo se ve azul y las nubes blancas o grises

Escribe HUGO LEVATO

El cielo se ve azul y las nubes blancas o grises debido a cómo la luz del Sol interactúa con la atmósfera y con las gotas de agua. La luz solar parece blanca amarilla, pero en realidad contiene muchos colores. Cuando la luz entra en la atmósfera choca con moléculas de aire, y los colores se dispersan en distintas direcciones. Los colores azul y violeta tienen longitud de onda más corta y se dispersan mucho más que el rojo que tiene longitud de onda más larga.

La dispersión llamada de Rayleigh, pues fue quien la estudió se representa aproximadamente así:

Donde I es la intensidad de dispersión, y λ es la longitud de onda. Como λ está en el denominador ese cociente es mucho más grande para la luz azul y violeta que para el rojo entonces el azul se dispersa mucho, y el cielo parece lleno de luz azul proveniente de todas direcciones. (Figura 1).

Obviamente que el violeta que tiene longitud de onda más corta se dispersa aún más, pero no vemos al cielo violeta porque el Sol emite mucha menos luz violeta que en el azul, y nuestros ojos son menos sensibles al violeta, y además, parte del violeta es absorbido en la atmósfera terrestre. Por eso percibimos predominantemente el azul y no el violeta.

Las nubes en cambio están formadas por gotas diminutas de agua, y a veces cristales de hielo que son mucho más grandes que las moléculas del aire, y por esta razón dispersan casi todos los colores por igual. Cuando todos los colores se mezclan, vemos el blanco. (Figura 2)

Algunas nubes son oscuras porque a veces una nube es muy densa, o muy cargada de agua, entonces la luz solar no logra atravesarla completamente y, por lo tanto. la parte inferior que es la que vemos desde la superficie terrestre, recibe menos luz, entonces desde abajo la vemos gris o casi negra. Las grandes nubes de tormenta, llamadas cumulonimbos, pueden bloquear muchísima luz. (Figura 3)

Cuando el Sol está bajo o sea cerca del horizonte al atardecer, la luz atraviesa más atmósfera que cuando está en el cenit, o sea sobre nuestras cabezas, y el azul se dispersa y lo que llega nuestros ojos es de color predominantemente rojo y anaranjado. Por eso los amaneceres y atardeceres suelen verse rojos, anaranjados, o dorados. (Figura 4)