• 09/11/2025

Mitos que impiden tener una sexualidad plena

Mitos que impiden tener una sexualidad plena

Hace algún tiempo el diario Clarin publicó un artículo de la doctora Florencia Salort, médica ginecóloga del Hospital Italiano de Buenos Aires, docente universitaria y miembro de la Asociación Argentina de Endocrinología, Ginecología Reproductiva y de la Sociedad Argentina de Ginecología Infantojuvenil que abordaba mitos que rodean el tema sexual y que estaban más extendidos de lo que se piensa. Estos son algunos de los temas abordados.

¡Falso! Sí que se puede. Si un pene contacta con una vulva o vagina siempre hay riesgo de embarazo a menos que se use un preservativo u otro método anticonceptivo. Bien sea que eyacule o no, existe la posibilidad. ¿La razón? Por la uretra del pene, antes de eyacular, sale un fluido llamado líquido preseminal que también contiene espermatozoides. Tené en cuenta que con este líquido también puede haber un contagio de infecciones sexualmente transmisibles.

¡Falso! El goce de las personas no depende del tamaño de un pene. La sexualidad abarca toda la piel del cuerpo y forma parte del erotismo y la estimulación. No existe un “buen” o un “mal” tamaño para que los genitales o las personas sientan placer. El orgasmo se da en un pene de cualquier tamaño; y en el caso de que esté con una persona con vulva, el clímax no depende de lo largo de un pene, la vagina no tiene sensibilidad interna y el orgasmo siempre es clitorídeo.

¡Falso! Con los compromisos que nos demanda la vida cotidiana, el sexo desenfrenado y libre de errores que se consume en las películas rara vez sucede. Las parejas consolidadas encuentran un tiempo para reencontrarse y vivir su sexualidad plena; a veces, hasta lo convierten en parte de su agenda. Planificar una velada o un encuentro no significa que la calidad del sexo sea “menos buena”.

Es un estereotipo suponer que los varones siempre sentirán deseos de tener una relación sexual. Foto: ilustración

¡Falso! Al igual que cualquier persona, los hombres no tienen por qué sentir ganas y deseos de tener sexo todo el tiempo. Dar lugar a múltiples factores como el cansancio, el estrés, los problemas entre parejas, sentir enojo o estar con la líbido en otro lado o tantas otras causas es fundamental para romper con un estereotipo que encasilla a los varones como “siempre listos”.

¡Falso! El orgasmo se produce a través de la estimulación del clítoris generalmente en forma directa (mano, lengua, juguete, pene, vulva, etc). Se estima que solo el 20 por ciento de las mujeres pueden tener un orgasmo con la penetración del pene sin estimulación externa. Esto puede ocurrir porque con la penetración se estimulan las ramas internas del clítoris que se sitúan en la pared anterior de la vagina, o por el frotamiento de la mecánica de roce en algunas posiciones sobre el clítoris con el pubis de la pareja. Sin embargo, cada persona tiene su propio camino hacia el orgasmo.

¡Falso! La masturbación es una necesidad que varía de una persona a otra, pero no está regida por un género. Gracias a la educación sexual, las mujeres se animan a masturbarse, conocen su cuerpo y se permiten autosatisfacerse sin culpa (aunque todavía estemos luchando contra el tabú).

¡Falso! La persona embarazada puede disfrutar de una vida sexual activa con su pareja –a menos que haya una explícita contraindicación si se trata de un embarazo de alto riesgo-. Durante el período de gestación, el útero y el líquido amniótico están diseñados para proteger al feto, la penetración no implica nada perjudicial para su desarrollo. Al contrario, generalmente, las relaciones sexuales intraembarazo descargan sustancias y neurotransmisores que le hacen bien al feto.

¡Falso! La menstruación per se no contraindica la penetración ni impide tener sexo, puede generar un momento muy placentero si es el tipo de práctica que se elige. En todo caso, es fundamental recordar que la vagina debe estar lubricada para evitar que ocurra una fricción dolorosa. En estos casos, aumenta la incidencia de infecciones de transmisión sexual (ITS).

¡Falso! En la postmenopausia las mujeres pueden seguir manteniendo una vida sexual activa, no tiene porqué apagarse el deseo y pueden disfrutar perfectamente de una relación sexual. Generalmente, lo que suele variar y extenderse es el período de meseta, una de las fases de la respuesta sexual que antecede al orgasmo.

¡Falso! Una relación sexual no está limitada a la penetración. Por el contrario, puede abarcar mucho más que los genitales. Lo que mal llamamos “la previa”: miradas, abrazos, caricias, besos y la estimulación mutua, también forman parte de la sexualidad y son parte de las relaciones sexuales.

¡Falso! La sexualidad plena depende de la coherencia que hay entre lo que yo quiero para mi sexualidad y la realidad sexual que tengo; sea muy frecuente o no. Lo fundamental es sentir que cumple con mis expectativas, siempre con respeto hacia mí y hacia la otra persona.

¡Falso! Cada mujer elige lo que le gusta y muchas gozan del sexo oral sin problemas y hay quienes prefieren esta práctica antes que la penetración. Cada persona disfruta de diferentes maneras el sexo oral, cada quien cuenta con su propio “mapa erótico” sobre lo que le gusta.

¡Falso! Los tiempos de los orgasmos son totalmente individuales y dependen de la mecánica de la pareja y de cada encuentro sexual. Llegar al orgasmo juntos no es ni mejor ni peor, dependerá de cada quien.

¡Falso! Toda mujer, como cualquier persona con vulva, tiene la capacidad de alcanzar el clímax. Los tiempos de espera no tiene que ser iguales a los ritmos que estimulan a las personas con pene. Por eso, es importante que las personas puedan conocerse, sentirse estimuladas e identificar las prácticas y áreas de su cuerpo que les producen mayor excitación.

¡Falso! El preservativo se usa de a uno por vez, desde que el pene tiene un primer contacto con la vulva hasta que termina la relación sexual. Si se usa doble, es contraproducente: hay más probabilidades de que se rompa.

¡Falso! Si bien la vasectomía previene la llegada de los espermatozoides hacia el líquido seminal, el semen puede contener infecciones sexualmente transmisibles que se tienen que prevenir con el uso del preservativo.

El uso del preservativo es fundamental para prevenir las infecciones sexualmente transmisibles. ¡Falso! Todas las personas que practiquen el sexo anal deben usar siempre preservativo, pues es la práctica de mayor incidencia en infecciones sexualmente transmisibles entre las personas y también en la uretra peniana.

¡Falso! Aunque es importante descartar alguna causa orgánica acudiendo al urólogo y al cardiólogo, lo cierto es que la mayoría de los hombres tiene disfunciones eréctiles por motivos emocionales. Con el transcurrir del tiempo, la incidencia en hombres mayores de 50 años aumenta, en parte, por la presión a querer mantener la erección y sentir miedo de “fallar” durante el acto sexual. A su vez, pueden sumarse problemas orgánicos, deberá consultar con especialistas ante la duda.