• 27/06/2026

Mentime que me gusta

Mentime que me gusta

Escribe GUSTAVO RUCKSCHLOSS

A un amigo y a mí nos mandaron un WhatsApp, de esos que se envían a diestra y siniestra. Pero esta vez contenía a una nena con síndrome de Down cantando. Era simpático y muy emotivo: argumentaba lo difícil que le había costado ser considerada y reconocida en la vida, pero que había superado todo con el apoyo de su madre.

Mi amigo me dijo que lo había emocionado mucho, pero que su hija le había dicho que estaba hecho con inteligencia artificial (IA). A lo que le contesté: “Como sea, si alcanza para emocionarnos, bienvenido sea”.

Seguí pensando el tema y vi que las gaseosas, los cigarrillos, las marcas de autos y el turismo, con sus publicidades, nos hacen ver lugares y situaciones hermosas, casi perfectas; nos hacen sentir sensaciones y hasta emociones, a veces importantes. Nosotros sabemos que esas imágenes han sido “fabricadas”. No por eso dejan de producirnos sensaciones, generalmente agradables, y que, en definitiva, es lo que importa.

El resultado siempre importa más que las herramientas usadas para lograrlo.

Si a La Piedad, de Miguel Ángel, o a la Gioconda, de Da Vinci, las hubieran creado con IA o a las patadas, serían igualmente hermosas y valederas. Valen las sensaciones que producen más que el modo en que fueron hechas.

Es muy importante que quien las use sea idóneo y bien intencionado, porque no tiene la misma potencia la IA que un cincel o un pincel. Sí, además, condimentamos la creación con un poco de fantasía y de ilusión, el resultado suele ser gustoso.

Antes se decía: “Mentime que me gusta”. Obviamente, sería mejor que fuera una chica linda y no una IA, pero, de igual manera, que sea bienvenida.