- 16/11/2025
Los que volvieron de la muerte

Dicen que el proceso no dura más de algunos minutos. A diferencia de lo que ocurre cuando alguien experimenta una visión que no puede comprender, con este tipo de vivencias los sentimientos son muy distintos. En muchos casos la gente cambia su estilo de vida. Los estudios dicen que más del 70% se separó de su pareja, cambiaron de trabajo, sintieron más atracción por la vertiente espiritual, o buscaron más contacto con la naturaleza.
Son quienes sostienen que volvieron de la muerte. Un tema sobre el que muchos profesionales de la medicina prefieren no hablar, otros dicen haber escuchado testimonios y también están los que estudian el tema e incluso se han transformado en “influencers” famosos en las redes sociales.
Uno de ellos es el doctor Manuel Sans Segarra –antiguo jefe del servicio de cirugía general y digestiva del hospital de Bellvitge- en su libro La supraconsciencia existe: vida después de la vida.
Cirujano y experto en experiencias cercanas a la muerte (ECM), su trabajo se centra en la investigación de la supraconciencia y argumenta que la muerte física no es el final de la existencia, sino una transición. Ha ganado notoriedad por sus conferencias en las que explica cómo las experiencias cercanas a la muerte sugieren que hay vida después de la muerte y cómo estas experiencias pueden ayudar a las personas a superar el miedo a morir.

Sans Segarra sostiene que nuestra verdadera identidad es la «supraconciencia», una esencia eterna y universal que existe antes del nacimiento y después de la muerte.
Los trabajos del profesional se basan en relatos de pacientes que, estando clínicamente muertos, han descrito experiencias que comparten similitudes, como una profunda sensación de paz y una intensa luz. Para el médico catalán “la muerte física es el fin de una dimensión humana, pero no el fin de la esencia o supraconciencia, que continúa en otra dimensión energética. Argumenta que el miedo a la muerte y el dolor provienen del ego y de la falta de sentido en el mundo actual, y que la comprensión de la supraconciencia puede ayudar a superar esta angustia.
“Se le puede llamar supraconsciencia, campo cuántico, alma, o vacío cuántico”, reflexiona la doctora Luján Comas, especialista en anestesiología y reanimación, con más de 30 años de trayectoria en el hospital Vall d’Hebron de Barcelona, y cabeza de un estudio que busca determinar qué ocurre con la consciencia de las personas que estuvieron clínicamente muertas y tras ser reanimadas volvieron a la vida.
Algunas de esas personas relatan que percibieron todo el proceso de su reanimación aun estando inconscientes. “La investigación conocida como ‘Proyecto Luz’ e impulsada por la Fundación Icloby, pretende demostrar que somos más que materia”, explicó la doctora Comas a La Vanguardia, el principal diario de Barcelona.
“Tenemos un concepto materialista de la existencia, que cuando se para el cerebro se acabó todo, no hay nada más. Pero parece que las experiencias cercanas a la muerte (ECM) registradas en 14 hospitales nos dicen lo contrario”, agrega.
Hay un porcentaje elevado de pacientes que relata que durante los pocos minutos que su cerebro no funcionaba, con un encefalograma plano como prueba, y afirman que «tuvieron una consciencia más plena que cuando estaban conscientes”. Y no solo eso, sino que pudieron describir con precisión todo lo que ocurrió a su alrededor.
“Nos preguntamos cómo es posible si no tenían función cerebral, pero hay muchos estudios que apuntan a la existencia de una consciencia no local”, asegura la experta.
“Estamos estudiando casos de personas en estado vegetativo, en coma, donde no hay función cerebral y en las que se ha visto que la consciencia está ahí y que simplemente no se puede manifestar”, esgrime. “Y esto apunta al concepto de consciencia no local, donde el cerebro sería como una antena, un receptor, una interfaz entre esa supraconsciencia y la consciencia local, la del cerebro”, dice Lujan Comas.
“Está pasando, y tenemos que averiguar por qué pasa. Tiene que haber una explicación”, remarca con absoluta convicción. Y descarta por completo que las experiencias que describen los pacientes sean alucinaciones. “Las alucinaciones son un fenómeno que no puede ocurrir a no ser que el cerebro esté activo”, indica.
El Proyecto Luz consta de tres fases y hará un seguimiento de ocho años a cada uno de los 344 pacientes que participa en la investigación. Algunos de los hospitales ya terminaron la primera fase.
“Se trata de un estudio prospectivo, que como cualquier ensayo clínico, cuenta con un grupo de control, y no solo se estudia a las personas que han tenido una ECM, sino también a un grupo de pacientes que sufrieron un paro cardiorrespiratoria, pero sin describir una ECM”, describe.
“La primera sensación que tienen es que salen del cuerpo y contemplan desde arriba lo que ocurre en ese lugar”
Lo que dice y escribe en sus libros Manuel Sans Segarra el antiguo jefe del servicio de cirugía general y digestiva del hospital de Barcelona es compartido por otros médicos y descalificado por otros.
Relata el médico catalán que se interesó en el tema a partir de un caso que vivió en urgencias con un paciente al que consiguió recuperar tras quedar clínicamente muerto.
>“Cuando despertó, contó cosas que habían pasado mientras él estaba sin actividad neuronal, algo que contradice las leyes de la medicina. No fue el único caso. A otra paciente le pasó lo mismo. Cuando logré reanimarla, me contó que había estado viajando por el hospital y me detalló lo que había visto. Miré los ordenadores, hablé con los compañeros y su relato coincidía con lo que había ocurrido. Aquello me impactó tanto que empecé a investigar las experiencias cercanas a la muerte, o ECM, y descubrí que hay muchos estudios publicados por médicos de gran prestigio en libros y revistas científicas muy respetadas de todo el mundo donde se reportan miles de casos con vivencias parecidas.

>La primera sensación que tienen es que salen del cuerpo y contemplan desde arriba lo que ocurre en ese lugar. También tienen una asombrosa facilidad para desplazarse, incluso a grandes distancias. Hay quienes relatan hechos ocurridos en esos instantes en las antípodas que luego se comprobaron reales. Y suelen comunicarse con unos seres, que llaman seres de luz, que les ayudan y orientan.
>A menudo contactan con seres queridos fallecidos. Una paciente me contó llorando que había hablado con su madre y que había llegado a abrazarla. Dicen que ven pasar sus vidas como en una pantalla, y hablan de la presencia de una luz que les transmite una gran sensación de paz que les invita a quedarse.
>Pero no se quedan. No, al menos los que los médicos hemos recuperado. Suelen contar dos motivos para su vuelta a la vida. Unos lo hacen porque esos seres de luz con los que han contactado en ese estado les dicen que deben volver para terminar su ciclo vital. Otros regresan porque al ver su vida pasar ante sus ojos, se sienten impresionados por algo que han hecho en el pasado y que necesitan arreglar, a menudo por algún perjuicio que han causado a alguien.
>Como médico y científico pensé, que podía tratarse de estados alterados de conciencia, de alucinaciones. Pero hablé con psiquiatras y psicólogos y lo que me contaron sobre las alucinaciones no coincide con estas vivencias. Todas las ECM siguen una estructura lógica, pero las alucinaciones son absurdas, carecen de sentido. Además, estas personas suelen coincidir en el mismo relato, pero no existen dos alucinaciones iguales. Y hay algo muy importante: quien sufre una alucinación trata de olvidarlo o de ocultarlo, pero quien vive una experiencia cercana a la muerte la tiene siempre muy presente y le cambia la vida. Clínicamente, las ECM y las alucinaciones no tienen nada que ver.

>Yo soy médico y en mi vida me he guiado siempre por el método científico. No soy vidente, ni médium, ni hablo de trascendencia ni de religión. Pero la ciencia médica tradicional no da una explicación a este fenómeno. La he encontrado en la mecánica cuántica, que es la que estudia las partículas subatómicas y concluye que el elemento estructural del universo no es la materia, sino la energía, que no es más que información transmitida por ondas electromagnéticas. Hoy tenemos pruebas de que la biología también se rige por esa física. De las sinapsis neuronales a la respiración, de la fotosíntesis a la conciencia, todos son fenómenos de mecánica cuántica.
>La ciencia tradicional nos dice que es el final de la vida. Recordemos a Descartes: «Pienso, luego existo». Entonces, si dejo de pensar, dejo de existir. Pero estos testimonios nos recuerdan que esto no es así, que hay algo más. En realidad, cuando morimos solo nos desprendemos del cuerpo, que es una carcasa hecha de polvo de estrellas originado en el Big Bang. Aquí no se pierde ni un átomo. Pero nuestra existencia, en forma de espíritu, continúa, y al morir nos unimos a la supraconciencia a la que pertenecemos. La muerte no es el final, después seguimos existiendo.


