- 27/07/2025
Los genios también hicieron cosas extrañas

El café y Honore de Balzac
Los hábitos de trabajo del autor de Papá Goriot y La comedia humana son conocidos y legendarios. Para escribir, Honore de Balzac tenía una asombrosa dedicación y concentración. Su método era comer algo liviano alrededor de las 5 o 6 pm, y luego dormir hasta medianoche. Al levantarse, se sentaba a escribir y podía hacerlo por horas. Frecuentemente escribía durante 15 horas o más. En una oportunidad, trabajó 48 horas, con sólo 3 horas de descanso en el medio. ¿La clave para tal dedicación?: El café.
Según se ha dicho, Balzac consumía alrededor de 50 tazas de café diariamente. En un artículo publicado en una revista francesa en la década de 1830, Balzac escribe sobre su bebida favorita:
“El café cae en tu estómago e inmediatamente se siente una conmoción. Las ideas comienzan a moverse como batallones de un gran ejército en el campo de batalla, y la batalla ocurre. Las cosas recordadas llegan a todo galope, trayendo consigo el viento”.

La ropa y Juana de Arco
A la pregunta de por qué fue quemada Juana de Arco en la hoguera, por lo general la respuesta es «herejía».
Pero si bien es cierto que se desconfiaba de la llamada Doncella de Orleans por afirmar que Dios la había guiado a luchar como soldado durante la Guerra de los Cien Años, la verdadera razón de su ejecución en 1431 es más inusual.
En mayo de 1430, Juana fue capturada y encarcelada por sus enemigos ingleses y borgoñones.
Un juicio por herejía comenzó en 1431, con preguntas centradas en su fe y visiones. Se persiguió el delito de llevar ropa masculina, también una herejía. Juana había hecho esto en repetidas ocasiones, primero como soldado con armadura y luego durante su encarcelamiento como defensa contra la violación.
Sorprendentemente, fue por esa última ofensa por la que finalmente fue ejecutada, pues se volvió a poner ropa masculina, a pesar de que había prometido renunciar a ella.
La cocaína y Freud
También es muy conocida la afición de Sigmund Freud por la cocaína, que desarrolló mientras dejaba de fumar, ya que dejar ese hábito lo había sumido en una gran depresión.
Freud fue uno de los primeros consumidores y defensores de la cocaína como estimulante y como analgésico, y estaba convencido que era una cura para varios problemas mentales y físicos, entre ellos la depresión. Sin embargo, pronto se comenzó a notar que el único consumo seguro de esta droga era como anestésico, y que en el resto de los casos era muy peligrosa, ya que provocaba una gran adicción y eventuales sobredosis, lo que dañó un poco la reputación de Freud. Si bien tras esto dejó de recomendar la cocaína públicamente, él siguió consumiéndola para tratar la depresión, las migrañas y la sinusitis. Se cree que muchas de las teorías psicoanalíticas más tempranas de Freud resultaron de su consumo de cocaína.
La bufanda de Isadora Duncan
Angela Isadora Duncan conocida como Isadora Duncan, fue una bailarina y coreógrafa nacida estadounidense, considerada por muchos como la creadora de la danza contemporánea.
Isadora murió en un accidente de automóvil acaecido en Niza (Francia), la noche del 14 de septiembre de 1927, a la edad de cincuenta años. Murió estrangulada por la larga chalina que llevaba alrededor de su cuello, cuando esta se enredó en la llanta del automóvil en que viajaba.
Cuando el conductor puso en marcha el vehículo, la delicada chalina estola pintada a mano, se enredó entre la llanta de radios y el eje trasero del coche provocando la muerte por estrangulamiento de Isadora.
Los gordos y Nikola Tesla
Nikola Tesla es sin dudas uno de los inventores más populares y significativos de la era moderna, pero su reputación es la del arquetípico “científico loco”, debido a que poseía muchas excentricidades.
Se sabe que su rutina diaria era trabajar desde las 3 am hasta las 11 am de manera ininterrumpida, y a causa de ello tuvo un colapso mental a sus 25 años, lo que de todas maneras no evitó que se recuperara y mantuviera esta rigurosa agenda de trabajo. Tesla era célibe (una famosa cita suya dice que no considera que haya muchos grandes inventos realizados por hombres casados), y prefería la compañía de las palomas, sus aves favoritas.
Además, tenía una abierta repugnancia por las personas con sobrepeso (una vez despidió una secretaria por este motivo), le daba una gran importancia a cómo las personas se vestían (era habitual que obligara a sus ayudantes a volver a su casa y cambiarse la ropa) y odiaba toda clase de joyas, especialmente las perlas.
La sopa y Thomas Edison
Thomas Edison tenía un peculiar método para reclutar ayudantes, que si bien suena excéntrico y absurdo, también tiene algo de razonable.
Los que se presentaban para ayudar a Edison en una de sus investigaciones debían atravesar un duro proceso de selección conducido por el inventor, en el que, entre otras cosas, debían tomar un plato de sopa en frente a él. Edison evaluaba el hecho de que el potencial ayudante condimentara la sopa o no. Si una persona le agregaba sal sin antes haberla probado, Edison no lo contrataba, ya que concluía que era alguien demasiado inclinado a realizar demasiadas suposiciones.
Por otra parte, Edison también tenía un régimen de sueño que, en su opinión, mejoraba su productividad. En lugar de dormir como es habitual, 8 horas por día de una vez, dormía en tramos de un par de horas a lo largo de todo el día, una práctica que se conoce como «ciclo de sueño polifásico».
Las gotas y Tennessee Williams
Tennessee Williams, nacido en 1911 y muerto en 1983, es posiblemente uno de los más grandes dramaturgos de la historia del teatro estadounidense, y sus obras también son conocidas por sus numerosas adaptaciones cinematográficas. Su carrera abarcó casi seis décadas, y algunas de sus obras, como “La rosa tatuada” y “La gata sobre el tejado de zinc caliente”, ahora se consideran clásicos. Lo que mucha gente no sabe sobre Williams es un curioso hábito suyo, lo que le costó la vida.
Todas las noches usaba gotas para los ojos, siempre siguiendo el mismo procedimiento: abría el frasco, luego se ponía regularmente la tapa en la boca, se sentaba y dejaba caer las gotas en ambos ojos. La última vez, las cosas no salieron bien. En su informe, el médico forense indicó que Williams se atragantó con la tapa del medicamento que estaba usando. Posteriormente se hicieron especulaciones sobre el abuso de drogas y alcohol, pero esto nunca se probó oficialmente.
Los dibujos y Arquímedes
El sabio Arquímedes también perdió la vida de la manera más tonta. Pese a su inteligencia y capacidad, su insistencia ante un soldado romano para que no pisara unos dibujos científicos que acaba de hacer en la playa acabaron con la paciencia de su enemigo, que decidió atravesarlo con su espada.
El mono de Alejandro I de Grecia
Alejandro I de Grecia fue otro de los monarcas que demostró que todos tenemos la misma sangre más allá de la cuna de nacimiento. Y es que, su mascota, un mono, al morderle, le transmitió la rabia y acabó con su vida.
El frío y Francis Bacon
Muy conocido es también Francis Bacon, uno de los grandes escritores y filósofos de la literatura inglesa. Sin embargo, rellenar con nieve de montaña el interior de una gallina muerta para experimentar con la conservación de los alimentos es buena idea; morir de frío por ello, no tanto.









