- 25/05/2025
La reina Máxima y el rey Guillermo bajo las sábanas

CRÍTICAS A LA CORONA HOLANDESA
La Corona Holandesa es una de las familias reales más importantes del mundo. En ese marco, cada acción o cada paso en falso representa un momento bisagra y genera una lluvia de críticas por parte de la opinión pública. En este marco, se revelaron «escenas íntimas» entre el rey Guillermo y la reina Máxima.
Máxima se llama la miniserie producida por Antena 3 basada en el libro Máxima Zorreguieta: Madre Patria, de la periodista holandesa Marcia Luyten, que fue un éxito de audiencia en su emisión en los Países Bajos, aunque también creó cierta polémica entre algunos espectadores que se sintieron incómodos con las escenas ‘subidas de tono’ de los actuales monarcas.

Protagonizado por la actriz argentina Delfina Chaves y Martijn Lakemeier, el drama que narra en seis capítulos el romance entre Máxima Zorreguieta y el rey Guillermo Alejandro compite con otras producciones que tienen como protagonistas a la realeza europea como la exitosa ficción histórica sobre los Windsor ‘The Crown’ ya finalizada en Netflix y mientras se preparan sendas series sobre la juventud de la reina Margarita de Dinamarca y sobre la Familia Real de Suecia.
Si bien no se conocieron declaraciones oficiales de la realeza acerca de las escenas íntimas entre los reyes, desde el seno íntimo del rey Guillermo se dio a conocer una especial incomodidad, y por ende enojo, por la filtración de esas imágenes.
El diario holandés Algemeen Dagblad, uno de los más importantes del país, aseguró que «ver a la pareja real debajo de las sábanas es como presenciar a los padres en su juventud». Esto, además, ha generado una importante incomodidad en los habitantes de Holanda y seguidores de la realeza.

Distintos sectores políticos y sociales de Holanda, sobre todo los más conservadores, consideran que estas representaciones son una falta de respeto para todo el país y la opinión pública, ya que muestran registros privados que no son parte del conocimiento de todos.
Esto, a la vista de los especialistas, podría afectar la reputación de la Corona Holandesa y la visión que tienen el resto de las monarquías y países sobre la pareja real. Los responsables de la serie, en tanto, defienden su valor narrativo y argumentan que esas escenas reflejan la humanidad de los protagonistas.
Historia de una reina
Cuentan quienes la conocen desde antes de que fuera princesa, que Máxima Zorreguieta, nacida en Buenos Aires en 1972 siempre ha sido igual: alegre, espontánea, guapa y, también, ambiciosa. La actual reina de los Países Bajos creció en una familia de clase media alta que si bien no tuvo un papel activo en la dictadura militar adquirió cierta trascendencia cuando su padre, el empresario Jorge Zorreguieta fue secretario de Agricultura y Ganadería (un cargo técnico) del gobierno de entonces.
Los Zorreguieta no formaban parte de las grandes familias argentinas, pero se movían en las altas esferas y las chicas, Máxima y sus hermanas, estudiaron en colegios de élite. La futura reina estudió primaria y secundaria en el Northlands School. Tras el colegio vino la Universidad Católica Argentina, estudios que alternó con trabajos en empresas financieras en Buenos Aires. Hasta que en 1996 un trabajo en el banco HSBC llevó a Máxima a Nueva York, donde empezó a labrarse un futuro como analista financiera.

Máxima había estudiado en un colegio británico y su inglés siempre fue perfecto.
En 1999, una amiga del colegio de Buenos Aires que también vivía en Nueva York y tenía relaciones familiares con algunos aristócratas sevillanos la invitó a pasar unos días en Sevilla con motivo de la Feria de Abril. En ese momento y con ese viaje cambió su vida.
Máxima aceptó la invitación y en la capital andaluza, en la caseta del Real Club de Andalucía, una de las más exclusivas del recinto ferial, coincidió con el príncipe Guillermo de los Países Bajos. El flechado fue total, aunque se desconoce si en los días de feria el asunto cuajó o únicamente ilusionó a ambas partes. Máxima volvió a Nueva York y Guillermo a Ámsterdam, pero pasado el verano, el heredero holandés viajó a los Estados Unidos para asistir a la asamblea general de la ONU y, entonces sí, el romance comenzó a andar.
Para estar más cerca, Máxima se trasladó a trabajar a las oficinas del Deutsche Bank en Bruselas y la pareja, convencida ya de su amor, lo comunicó a la entonces reina Beatriz. La madre del príncipe dijo sí, Máxima pasó las pruebas y el 30 de marzo de 2001 se anunció oficialmente el compromiso.
La boda, sin embargo, no se autorizó hasta meses después cuando el parlamento holandés aprobó que el heredero se casara con una católica con una condición: que el padre de la novia ni asistiera al enlace ni tuviera relevancia en la vida pública de la futura princesa y ahora reina. Fue la primera renuncia de Máxima con la que empezó, con su boda el 2 de febrero de 2002, a la segunda parte de una vida fuera de serie.
La princesa Amalia no está preparada para ser reina
Como si esto fuera poco, recientemente, se conoció la noticia de que la hija de Máxima y Guillermo, la princesa Amalia, aseguró no estar preparada para suceder a sus padres en las responsabilidades de la realeza como máximo representante. Las declaraciones fueron respaldadas por la propia reina. La princesa holandesa continúa por estos días sus estudios en Ámsterdam y, lejos de ser la heredera del trono, pone énfasis en sus estudios sobre economía, sociedad y política de Europa y del mundo.




