• 16/02/2026

La Peregrina

La Peregrina

La historia de la más famosa perla del mundo por la que se llegó a pagar millones de dólares.

La llaman La Peregrina y desde que la descubrieron en el siglo XVI hasta que el actor Richard Burton la adquirió como un regalo para Elizabeth Taylor, todo lo que la rodea es realmente fascinante. Su fama se multiplicó cuando se convirtió en una pieza central en su famosa colección de joyas y alcanzó un nuevo nivel de fama cuando la subastaron en 2011 por la asombrosa cifra de $11.8 millones.

La legendaria perla que Richard Burton regaló a Elizabeth Taylor en los años sesenta, se vendió en Nueva York por 11,8 millones de dólares (9 millones de euros), durante una subasta de la colección de joyas de la diva de Hollywood celebrada en la sede de Christie’s en la Gran Manzana en 2011.

La Peregrina, más allá de su belleza y valor material, tiene un significado cultural profundo. Su historia abarca siglos y continentes, desde las aguas de Panamá hasta las joyas reales españolas y las manos de una icónica estrella de Hollywood. Cada etapa de su viaje añade una capa a su leyenda, convirtiéndola en mucho más que una simple perla.

La historia de La Peregrina comienza en el siglo XVI con el descubrimiento de la perla por un esclavo pescador en las aguas de Panamá. Este hallazgo tuvo lugar en las Islas de las Perlas.

Situadas en el Golfo de Panamá, las Islas de las Perlas han sido un punto focal para la recolección de perlas durante siglos.

Se dice que este esclavo pescador encontró una perla excepcionalmente grande y hermosa, con una forma de lágrima única y un lustre deslumbrante. Al darse cuenta del valor incalculable de su hallazgo, la perla fue rápidamente presentada a las autoridades coloniales españolas.

A partir de ese momento la conexión entre estas islas y la legendaria perla subraya la importancia histórica y cultural del lugar.

El hallazgo de La Peregrina marcó el comienzo de su extraordinario viaje a través del tiempo, convirtiéndose en una joya codiciada por reyes y nobles europeos. El regalo perfecto para un rey:

En 1580, La Peregrina fue presentada al Rey Felipe II de España. La perla, con su forma de lágrima y su extraordinaria belleza, le encantó al rey y rápidamente se convirtió en una joya muy apreciada dentro de la colección real española. 

Varios miembros de la familia real española fueron retratados luciendo La Peregrina, como Isabel de Borbón (1628-9) en este cuadro de Peter Paul Rubens.

La Peregrina permaneció en posesión de la familia real española hasta principios del siglo XIX.

En 1808, Napoleón invadió el país y puso a su hermano, José Bonaparte, en el trono. Cuando los franceses fueron expulsados de España, en 1813, José se llevó la perla a Francia y se la dio a su cuñada, Hortense de Beauharnais.

Luego fue heredada por su hijo, Charles Louis Napoleon Bonaparte, el futuro Napoleón III, presidente y emperador de Francia a mediados del siglo XIX.

Cuando Napoleón III necesitó impulsar sus finanzas, se la vendió al inglés James Hamilton, duque de Abercorn.

La esposa de Hamilton, Louisa, supuestamente sufrió el mismo pánico que Elizabeth Taylor, perdiendo a La Peregrina varias veces durante eventos sociales, incluso una vez entre los cojines de un sofá en el Palacio de Buckingham.

Permaneció en posesión de los duques de Abercorn hasta que Richard Burton la compró por US$37.000 en una subasta, en 1969.

Después de recuperarla de la boca de su pequinés, se convirtió en una de las posesiones más preciadas de Elizabeth Taylor.

Richard Burton, famoso por su talento y escándalos personales, dejó una marca imborrable en Hollywood. Su relación apasionada con Elizabeth Taylor sigue despertando fascinación al mundo

Cada uno de estos propietarios no solo admiró la perla por su belleza, sino que también apreció su valor histórico y cultural. La Peregrina se convirtió en un símbolo de estatus y poder dentro de las cortes europeas, siendo protagonista en eventos importantes y ceremonias reales. 

Pero la gran fama mundial llegó a través del vínculo entre Richard Burton y Elizabeth Taylor. Digamos que no solo fue un romance apasionado, sino también una historia marcada por gestos extravagantes y obsequios deslumbrantes. La Peregrina, una perla de incalculable valor, desempeñó un papel significativo en su relación.

Richard Burton adquirió la mítica perla en 1969 como regalo para Elizabeth Taylor, quien era conocida por su amor por las joyas. La adquisición de La Peregrina no solo añadió una pieza icónica a la colección de Taylor, sino que también simbolizó el amor y la devoción que Burton sentía por ella. La perla se convirtió en una de las joyas más preciadas de Elizabeth Taylor.

Elizabeth Taylor en el film “Ana de los mil días”, luce en su cuello La Peregrina, antes de incorporarla en el collar que está actualmente

El impresionante collar diseñado por Cartier que unió La Peregrina con diamantes y rubíes es una obra maestra en sí misma. Este collar combinó la elegancia clásica con un toque moderno, haciendo justicia a la belleza natural de la perla. La combinación de estos elementos creó una pieza única que capturó la esencia del lujo y del romance. Fue así como la  historia de Elizabeth Taylor y Richard Burton se reflejó en este collar extraordinario, fusionando el arte del cine con la alta joyería.

Pero no termina aquí la historia. El 13 de diciembre de 2011, el mundo de la alta joyería y las subastas vivió un momento inolvidable. El famoso collar que incorporaba a La Peregrina fue puesto en venta por la casa de subastas Christie’s en Nueva York. Este icónico collar, diseñado por Cartier y adornado con diamantes y rubíes, no solo era una joya de inigualable belleza, sino también una pieza cargada de historia y romanticismo.

La Peregrina estableció un récord mundial al alcanzar un precio asombroso de $11.8 millones. Este monto no solo superó todas las expectativas, sino que también convirtió a La Peregrina en la joya más cara vendida en una subasta hasta ese momento.

La Reina Letizia luce una perla que se supone es La Peregrina original. Otros aseguran que es La Peregrina 2

El mundo de las perlas

El significado cultural de las perlas se remonta en la historia: se cree que la evidencia más temprana de la caza de perlas proviene del año 5000 a. C. en varios sitios de las costas del océano Índico. Una obsesión por ellas llevó a la formación de algunas de las redes comerciales más antiguas del mundo, que unían los centros de perlas en las costas de India, Sri Lanka, el golfo Pérsico y el mar Rojo con las ciudades del mundo antiguo.

Murales en Pompeya, incluido este del 62 d.C., muestran a Afrodita emergiendo de las aguas en una concha.

Llegaron a simbolizar a Afrodita, la diosa griega del amor, que se creía que había nacido del mar.

En el arte romano a menudo se la representa emergiendo de una concha o con aretes de perlas, como en los frescos de Pompeya que datan del siglo I d. C.

Muy a comienzos de la historia del arte se forjó una unión entre las perlas y la belleza ideal.

Los romanos eran particularmente fanáticos de las perlas. En el siglo I a. C., Plinio el Viejo describió cómo «las perlas tienen el rango más alto de todas las cosas de precio».

Los extraordinarios retratos funerarios de la cuenca de Faiyum en el Egipto romano ejemplifican la obsesión por los collares y aretes de perlas, incluso si los propietarios originales en realidad poseían falsos fabricados con plata y vidrio.

Los reales eran tan valiosos que, según el historiador y biógrafo romano Suetonio, un general del siglo I d. C. podía financiar una expedición militar vendiendo solo una de las perlas de su madre.

Suetonio también afirmó que la invasión de Gran Bretaña por parte de los romanos se inspiró en la promesa de sitios para la obtención de perlas en los ríos del país bárbaro.