- 22/06/2025
…la peor pérdida

POR GUSTAVO RUCKSCHLOSS
No es la primera vez que toco el tema, ni es nada original ya que a todos nos pasa en algún momento. Darnos cuenta de lo importante que es algo recién cuando lo perdemos. Insisto, no es algo nuevo ni ingenioso ; es, precisamente, algo común en lo que muchas veces no reparamos y, que debería servir como recordatorio para disfrutar, lo que sea, mientras está, mientras exista, mientras lo tengamos.. No solo para con temas trascendentes como la muerte de un ser querido. Simplemente puede ser perder algo que siempre usamos, como el reloj o el bolígrafo pituco. Hay situaciones intermedias como el » perder un hijo porque se casó». Allí realmente no perdimos nada ; simplemente no está junto a nosotros. Otra cosa que tampoco es mortal es ir perdiendo la agilidad física de cuando éramos jóvenes. Hoy las coyunturas nos hacen sentir que existen y nos exigen cuidarlas. No perdimos del todo la flexibilidad, pero casi.
Obviamente que lo que más notamos son las perdidas de seres, de compañías vivas más que lo material. Desde aquella mascota que nos acompañó tanto tiempo hasta la de un padre o un hijo. Otros casos como perder la paciencia cuando nos irritamos o perder la línea cuando engordamos. son pérdidas que no notamos generalmente. En cambio sí nos trastorna la vida cuando perdemos la paz. La guerra debe ser el acto más cruel y sin sentido que los humanos cometen con regularidad histórica. Hasta no hace mucho, vivíamos todos, más o menos tranquilos. Hoy, por todos lados y de diferentes formas, hay guerras. Cruentas y sanguinarias sumadas a comerciales, ideológicas y religiosas. Sentimos que se ha perdido la paz. Esa paz que, sobre todo, es constructiva ; que sirve para sumar y crecer; para pensar y creer. de todo lo que en esta vida podemos perder, estamos perdiendo la paz, en todas sus formas.
