- 29/03/2026
Inefable

Escribe GUSTAVO RUCKSCHLOSS
Hay cosas inentendibles como las guerras o las computadoras cuánticas pero, para mí, hay algo más incomprensible todavía: la cartera de mujer. No es la primera vez que hablo de la caja de Pandora. Ya hemos visto que es increíblemente capaz de contener lo que sea…y más. Se sabe que no es lo mismo la de una mujer joven que la de una mayor; allí se ve el paso del tiempo y los cambios de las costumbres. El repertorio cambió pero el barullo perdura. Las cosas a entremezclarse van a ser diferentes pero no ser menos increíbles. Las formas y los modelos también cambiaron y seguirán cambiando según las modas pasen, pero, el fin, será siempre el mismo: contener parte del universo que cada una haya elegido.
Hasta aquí nada nuevo. El Comité Internacional de Cosas Raras ha galardonado como lo más increíble a la cartera de mujer.
Entre otras cosas, por ser el único ingenio humano capaz de variar y maltratar el tiempo. Al abrirla en la caja de un supermercado lleno de gente puede tragarse todos los minutos que su dueña tarde en encontrar la billetera y luego la tarjeta y luego los lentes para entender lo que hace. En cambio, si su bebé tiene necesidades, es capaz de sacar un insólito pañal instantáneamente y proceder eficazmente. Dos hechos reales que aceleran o retardan el tiempo. Es un fenómeno de física, igual que los agujeros negros, esos que dicen que se tragan todo, hasta la luz. Pero, en especial, el sonido, porque cuando suena el celular y ella lo busca dentro de SU agujero negro, no lo encuentra hasta que se silencia solo.
Otra que el maletín de los presidentes de las superpotencias; ni la imaginación puede competir con una cartera de mujer. Iba a decir que hasta el diablo puede caber allí. Pero sería injusto porque, en simultáneo, seguro, seguro, que iba a estar Dios también allí, entreverado.
