- 31/05/2026
Graffigna, un apellido italiano que llegó a ser sinónimo de San Juan

Un trabajo preparado por Juan Carlos Bataller
El material publicado en esta serie de notas puede encontrarse con mayores datos en «San Juan al Mundo», el portal de la Fundación Bataller.
Fotos restauradas y coloreadas con IA.
Corría 1862 cuando llegó a San Juan el inmigrante italiano José Graffigna, un aventurero que luego de mucho recorrer, encontró aquí una tierra con las características ideales para el cultivo de la vid. Así fue que compró una propiedad con viña en Concepción.
Pocos años después, en 1865 arribó a estas tierras su hermano, don Juan Graffigna, quien se enamoró inmediatamente del lugar y comenzó a trabajar en sociedad con él por un breve período. Fueron estos pioneros inmigrantes italianos los que trajeron consigo excelentes variedades de uvas europeas, las cuales incorporaron a nuestro suelo y, por supuesto, la gran experiencia vitivinícola italiana.
En 1869, don Juan Graffigna, continuando la tradición familiar, comenzó modestamente las actividades de la bodega con la compra de una propiedad en Desamparados.
Años más tarde, ante las excelentes posibilidades que ya demostraba el negocio, Santiago Graffigna, que se encontraba en Italia, fue solicitado por su tío para que lo viniera a ayudar. Es así como don Santiago, seducido por la descripción de estas tierras, decidió embarcarse para América en busca de su porvenir.

Santiago Graffigna fue quien, verdaderamente, dio comienzo a la gran empresa.
Oriundo de un pequeño pueblo llamado Zolezzi, perteneciente a la comuna de Borzonasca, en Italia, luego de un largo viaje a bordo del “Cristóbal Colón”, arribó al país en 1876 y, siendo muy joven, comenzó a trabajar con su tío. Fue precisamente el barco que lo trajo a América, el que dio el nombre a la primera marca de su futura bodega: Colón.

Hijo de Luis Graffigna Cánepa y Luisa Longuinotti, don Santiago se casó en 1888 con Catalina Del Bono, hija de Juan Bautista Del Bono y María Briano.
El matrimonio tuvo 12 hijos que prolongaron hasta nuestros días una familia que es sinónimo de San Juan.

El 27 de junio de 1922 murió doña Catalina. Para aliviar su pena, don Santiago viajó a Chiavari, Italia, a ver a su madre. Sorpresivamente, enferma y muere el 4 de diciembre de 1923 en Italia.
Cumpliendo con su deseo, fue enterrado en San Juan.

Graffigna llegó a ser una marca totalmente identificada con San Juan y acá quedaron sus realizaciones como la Radio Colón, los chalets, clubes de futbol, etc.
La empresa familiar fue adquirida por capitales foráneos y pasó por distintas Empresas. Pero nunca volvió a tener la relevancia social e institucional que cuando estuvo en manos sanjuaninas.



