- 25/05/2025
Frigio

POR GUSTAVO RUCKSCHLOSS
En algún lado leí que una cofia es una prenda para la cabeza. Puede ser de distintos materiales y usarse para la higiene, en medicina, gastronomía o para no mojarse el pelo en la ducha. Eso dicen los diccionarios. En definitiva, es algo que te ajusta la cabeza y que, con pretextos varios, se usa para que no entre nada dentro de ella. Salir no importa, no hay mucho peligro porque nuestras ideas o pensamientos no importan ni pueden escaparse a través de ella. Es un blindaje para lo de afuera. Supongo que así funciona el cerebro de un fanático. No admite nada más que lo que tiene adentro ; lo de afuera es eso, fuera de él. Deben tener una cofia mental de plástico, impermeable. Aclaro porque en otras épocas y lugares hubo o hay algunas tejidas, caladas, de adorno. Esas sirven parar contener los pelos pero dejan entrar o salir alguna que otra idea u opinión. Son un poco más disimuladas que las que usan los fanáticos. Estas hacen creer que son más permeables y que somos nosotros los que decidimos nuestras vidas, con una mayor apertura. Hay mucha variedad de estas cofias con las que nos arrían y nos hacen creer que las ideas, los gustos, las opiniones son nuestras. Empecemos por la publicidad que induce a lo que quiere que deseemos ; las religiones que tienen la trama más apretada; las morales que nos indican lo que sí y lo que no ; por allí algún tipo de educación, muy condicionada. Todas nos dirigen y deciden qué debe pasar y de que nos debemos proteger. Tienen la cualidad de ser invisibles y no sentir que nos aprietan o ajustan. No me gustan ninguna de ellas porque siempre «la cofias» me han dado dolores de cabeza. Será porque tengo la cabezadura o porque aprietan más de lo que me gusta.
No sé si aquel mítico gorro frigio era pariente de alguna cofia. Entiendo que no porque se usaba como símbolo de libertad. Los libertos lo usaban, antes, porque eran evidentes y concretos. Hoy, las cofias, con habilidad y astucia, nos quitan aquella libertad que gritaba el gorro frigio.
