• 08/03/2026

Flor de espina

Flor de espina

Escribe GUSTAVO RUCKSCHLOSS

Tenía la idea de poner un rosal en un extremo del jardín por el que habitualmente se entrometen perros callejeros para hacer daños. Pensaba que, con sus espinas, los disuadirían de pasar y así estarían mejor las cosas. Comentando esto con mi abuelita, me dijo que le parecía bien pero que lo hiciera con la intención de disfrutar de las rosas y no de las espinas. Para verlas y olerlas, para disfrutarlas. El hecho final sería el mismo, pero más amable y bonito. La idea nacería menos agresiva y la ilusión de lo lindo quedaba abierta; aunque fuera lo mismo.

En esta vida actual, pareciera que todo lo vemos a la defensiva y que lo que sea debe ser utilitario. Nos encerramos en compartimentos y nos negamos a abrirnos, a todo. Y a veces, por esa rutina negativa, nos privamos de lo bello de verdad, en especial, de la naturaleza que pervive pese a nuestros miedos y fobias, por suerte.

Está en nosotros encontrar la fantasía en la realidad.

Habría que tener una abuela a mano siempre, hoy más que nunca.