• 01/06/2025

Es preocupante el aumento de hipertensos en la Argentina

Es preocupante el aumento de hipertensos en la Argentina

FIJARON UN NUEVO VALOR DE PRESIÓN ARTERIAL ÓPTIMO ANTE EL INCREMENTO DE CASOS DE INFARTO Y ACV

La Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) y la Federación Argentina de Cardiología (FAC) en abril pasado establecieron el segundo consenso nacional de Hipertensión.

El valor de diagnóstico para la presión arterial alta sigue siendo 140/90 mmHg (una cifra que de manera coloquial suele decirse 14/9). Lo que se ha cambiado y optimizado recientemente, es que los pacientes hipertensos tengan como objetivo terapéutico 130/80 mmHg

Es otras palabras, el valor recomendado debe estar en 130/80 y mantenerse por debajo 140/90.

Entre esos dos valores (130-139/80-89 mmHg) los cardiólogos hablan de una zona limítrofe, es decir niveles que hay que controlar para evitar riesgos.

Los cardiólogos remarcan que cuando una persona ya tiene el diagnóstico de hipertensión, lo recomendable es que busque bajar su presión a 130/80.

El doctor Armando Rosales explicó que lo que han cambiado son los objetivos terapéuticos de la hipertensión.

El médico cardiólogo Armando Rosales, aclaró que, si bien la clasificación de hipertensión sigue siendo la misma, los objetivos terapéuticos de hasta dónde bajar la presión arterial son los que se han cambiado y lo ideal es que estén por debajo de 130/80.

El umbral diagnóstico está fijado en 140/90 mmHg, aunque el nuevo consenso argentino en hipertensión propuso una revisión de categorías, postuló.

Entre la cifra que se utiliza para diagnosticar y la recomendada, es decir, entre 130-139/80-89 mmHg, se define la presión limítrofe. Desde allí, se escala al estadio 1 y estadio 2, según la magnitud del aumento.

En Argentina hay aproximadamente entre 14 y 15 millones de hipertensos y solo cuatro de cada diez personas con hipertensión conocen su condición.

Rosales explicó que el umbral de 130/80 para los hipertensos puede generar a largo plazo una reducción significativa de los costos de salud. “Hay muchos estudios que recogen metaanálisis en los que se identificó que, bajando el punto de corte para el tratamiento de esta condición, se produce una reducción significativa de los eventos cardiovasculares que son el accidente cerebrovascular, la insuficiencia renal y el infarto agudo de miocardio“, agregó.

“Si tenemos menos infartos, menos accidente cerebrovascular, menos enfermedades renales, sobre todo en la diálisis, que tenemos un porcentaje in crescendo en Argentina, vamos a tener una reducción de costos importante”, remarcó.

La hipertensión no aparece de un día para otro. Pero cuando da señales, muchas veces ya produjo daño.

En Argentina hay aproximadamente entre 14 y 15 millones de hipertensos. De ahí la importancia de concientizar a la población

Para Rosales «todo lo que tenga que ver con mejorar la calidad de vida desde cualquier perspectiva, el ejercicio, reduciendo el sedentarismo, dejar de fumar, el yoga y tener tiempo libre, genera reducciones importantes de la presión arterial”

 “La presión varía con cada latido cardíaco. Por eso es importante tomarla en casa o en consultorio al menos 3 veces y obtener un promedio. Lo ideal es monitorearla de día y de noche”, sostuvo.

Para hacerlo hay que utilizar un equipo de medición validado, elegir el entorno adecuado, lo que implica un ambiente tranquilo y en reposo, sin haber fumado antes y en la posición corporal correcta.

Pocos médicos toman la presión

Hubo un tiempo en el que todos los viejos clínicos tomaban la presión del paciente. Hoy, apenas el 14 por ciento de los médicos en Argentina toma la presión en consultas regulares según estimaciones profesionales

Los expertos de las tres sociedades médicas argentinas coinciden en que controlando la hipertensión arterial, se puede evitar al menos el 15 por ciento de los casos de infarto y ACV. En la segunda patología el beneficio llega incluso hasta el 18 por ciento.

En el mundo, 1280 millones de adultos de entre 30 y 79 años padecen presión arterial elevada. Sin embargo, el 46% de ellos desconoce su condición, de allí que la hipertensión sea conocida como una “enfermedad silenciosa”.

Un tercio de la población tiene hipertensión

En Argentina, más del 35% de la población adulta vive con hipertensión arterial, pero casi la mitad de las personas afectadas lo desconoce, según estimaciones de profesionales de la salud.

El problema no es nuevo: desde hace más de una década, los niveles de conocimiento y control de esta condición se mantienen estancados.

La hipertensión arterial no genera síntomas visibles en la mayoría de los casos. Por eso, suele avanzar sin ser detectada, alterando de manera progresiva órganos vitales como el corazón, los riñones o el cerebro. Cuando finalmente se manifiesta, puede hacerlo a través de cuadros severos como infartos, accidentes cerebrovasculares (ACV) o insuficiencia renal.

 De cada cinco hipertensos diagnosticados, sólo uno está bien con su presión arterial. Hay varias causas. No sólo que no toman la pastilla. También puede ser que el médico no la haya pegado con la medicación y el paciente tenga un tratamiento subóptimo. Pero la conclusión es que hay cuatro de esos hipertensos que van a tener infarto, insuficiencia renal y ACV.

La hipertensión arterial es una enfermedad subestimada que requiere diagnóstico oportuno, seguimiento clínico y tratamiento sostenido para evitar complicaciones graves y permanentes.

Hipertensión en niños, jóvenes y adultos

En la actualidad, la hipertensión se presenta a edades cada vez más tempranas. El crecimiento de esta patología en niños y adolescentes se relaciona con el sedentarismo, la alimentación ultraprocesada y el tiempo frente a pantallas. Se estima que entre 3 y 5 de cada 100 menores en Argentina presentan presión arterial elevada.

Lo que antes se consideraba un problema de adultos mayores, hoy también afecta a chicos. El diagnóstico en edad pediátrica requiere instrumentos específicos y conocimiento técnico. Cuando no se trata, puede producir alteraciones a largo plazo, desde cambios en el corazón hasta problemas renales o vasculares. 

Las mujeres también enfrentan momentos específicos en los que la presión arterial puede verse alterada. El embarazo y la menopausia son dos de las etapas más críticas. Los trastornos hipertensivos durante el embarazo pueden tener consecuencias graves para la madre y el bebé, por lo que es crucial controlar cuidadosamente la presión arterial durante esta etapa”.

En la adultez, la presión sistólica tiende a aumentar con la edad. Es el corazón que envejece, pero también es el resultado de décadas de acumulación de factores de riesgo: mala alimentación, sedentarismo, tabaquismo o falta de controles. 

La hipertensión puede causar daños en lo que los especialistas llaman “órganos blancos”: corazón, cerebro, riñones, ojos. Muchas veces, esas consecuencias no se presentan como episodios agudos, sino como lesiones crónicas, silentes. Entre ellas: fibrilación auricular, hipertrofia ventricular izquierda, lesiones en la retina, proteinuria, demencia o daño vascular cerebral incipiente.

Frente a estos riesgos, el tratamiento requiere constancia. Una vez diagnosticada, la hipertensión no desaparece por sí sola. En algunos casos, los cambios de hábitos pueden devolver los valores a niveles normales. Pero eso no significa que la enfermedad esté curada.

El tratamiento combina dieta, actividad física y medicación. Ninguno por sí solo resulta suficiente. Entre las recomendaciones básicas, se repite la importancia de evitar la sal. Pero muchas veces la sal no se ve. Está escondida en alimentos industrializados, productos light, bebidas azucaradas y hasta dulces procesados.