• 21/09/2025

ENRIQUE VIII

ENRIQUE VIII

El monarca que fundó la iglesia anglicana e hizo ejecutar a dos de sus seis esposas

Enrique VIII fue un rey de Inglaterra que gobernó desde 1509 hasta 1547, perteneciente a la dinastía Tudor. Es conocido por su reinado controvertido y su papel en la historia de Inglaterra. Nació en Greenwich en 1491 y murió en Westminster en 1547.

Según la historia fue un rey valorado por los ingleses. Durante su reinado hubo un fortalecimiento de la autoridad real: sometió a la Iglesia y eliminó las últimas estructuras feudales, consolidando el poder del monarca. También consolidó el Parlamento como instrumento de su política y órgano representativo del reino.

Pero sin duda fue un rey déspota y brutal en muchos aspectos. Se lo recuerda por la fundación de la Iglesia Anglicana ya que su conflicto con la Iglesia católica culminó con la Reforma Anglicana y el establecimiento de la Iglesia de Inglaterra, con el monarca como su cabeza.

Enrique VIII, pintura de Hans Holbein El Joven, 1540
(Galería Nacional de Arte Antiguo, Roma)

Enrique VIII era conocido por ser un joven atlético y guapo cuando ascendió al trono en 1509, con un peso aproximado de 90 kilos y una estatura de 1.90 metros.

Un accidente al caer de su caballo en una justa en 1536 le provocó úlceras crónicas en las piernas, lo que limitó su movilidad y contribuyó a su aumento de peso.

Su gusto por las comidas suculentas y grasosas, el buen vino y los postres también influyó en su aumento de peso y deterioro de la salud.

Para los ingleses fue un rey mujeriego, cruel y terco, pero también como un monarca que transformó la historia de Inglaterra.

Todo esto contribuyó a su deterioro.  Sufrió de muy mala salud en sus últimos años debido a su sobrepeso y las complicaciones derivadas de sus úlceras.

Hay registros históricos que dicen que Enrique VIII sufría de problemas infecciones en sus piernas que no sólo le quitaron movilidad sino que también afectaron su olor corporal.

Agreguemos que en la época de Enrique VIII, la higiene personal se caracterizaba por la falta de baños regulares y el uso de perfumes y otros productos para disimular el olor corporal. Todo lo cual, agregado a lugares poco ventilados contribuyeron a que el personal a sus órdenes debiera entrar a sus aposentos tapándose la nariz.

En los últimos tiempos nada quedaba de aquel soberano imponente con su metro noventa. Llegó a pesar 178 kilos y permanecía sentado o acostado mostrando sus piernas llagadas.

Enrique VIII, en su trono, flanqueado por sus sucesores: a la izquierda, su hija María I y Felipe II de España; a la derecha, sus hijos Eduardo VI e Isabel I. Óleo por Lucas de Heere. 1570.

Según algunos informes, el cuerpo de Enrique VIII sufrió un proceso de descomposición acelerado debido a las infecciones y la putrefacción. Es más, algunas fuentes dicen que su ataúd se rompió debido a una explosión del cadáver.

Enrique VIII fue enterrado en la Capilla de San Jorge, en el Castillo de Windsor, junto a su tercera esposa, Jane Seymour. Su funeral fue un evento grandioso que reflejó la importancia del rey en la historia inglesa.

En cualquier caso, es cierto que Enrique VIII era conocido por su personalidad fuerte y su presencia imponente, y es posible que su olor corporal no fuera lo más importante para sus contemporáneos.

Falleció el 28 de enero de 1547, a los 55 años, con un legado marcado por su reinado controvertido y su vida personal tumultuosa.

La relación con sus seis esposas

Durante su reinado Enrique tuvo seis matrimonios: se casó con Catalina de Aragón, Ana Bolena, Juana Seymour, Ana de Cleves, Catalina Howard y Catalina Parr. Dos de sus esposas, Ana Bolena y Catalina Howard, fueron decapitadas por orden del monarca.

Esta es una síntesis de sus matrimonios.

1. Catalina de Aragón (1509-1533)

Catalina era viuda de su hermano Arturo, y después de obtener una dispensa papal se casó con el rey. La relación se deterioró cuando Catalina no pudo darle un hijo varón. Enrique solicitó la anulación del matrimonio, lo que llevó a un conflicto con la Iglesia católica.

2. Ana Bolena (1533-1536)

Enrique VIII se enamoró de Ana, dama de compañía de Catalina, y se casó con ella después de romper con la Iglesia católica.

Ana padecía polidactilia, una condición que le daba más dedos en las manos y los pies de los habituales. Aunque esta condición no era visible en las representaciones artísticas de la época, se sabe que Ana tenía seis dedos en cada mano y cinco en cada pie.

La relación fue apasionada al principio, pero se deterioró cuando Ana no pudo darle un hijo varón. Ana fue acusada de adulterio, incesto y traición, Tras un rápido juicio, un espadachín francés le cortó la cabeza, en la Torre de Londres el 19 de mayo de 1536. Su cuerpo fue enterrado en una tumba sin nombre.

Dicen que se dirigió a la multitud poco antes de su decapitación: “Buenos cristianos, no he venido aquí a predicar un sermón; he venido a morir. Pues según la ley y por la ley estoy condenado a morir, y por lo tanto no diré nada en contra. No he venido aquí a acusar a nadie…

3. Juana Seymour (1536-1537)

Luego de este matrimonio el rey se casó con Juana, dama de compañía de Ana Bolena, poco después de la ejecución de esta última. Juana dio a luz a un hijo varón, Eduardo VI, pero murió poco después del parto.

4. Ana de Cleves (1540)

Enrique VIII se casó con Ana, una princesa alemana, basándose en un retrato de ella. Sin embargo, cuando la conoció en persona, se decepcionó y decidió anular el matrimonio.

5. Catalina Howard (1540-1542)

Luego el monarca se casó con Catalina, una joven y vivaz mujer, poco después de anular su matrimonio con Ana de Cleves. La relación se deterioró cuando Catalina tuvo affaires con otros hombres, lo que llevó a su ejecución. Fue decapitada en la Torre de Londres el 13 de febrero de 1542.

6. Catalina Parr (1543-1547)

Finalmente, Enrique VIII se casó con Catalina, una viuda rica y amable, que se convirtió en una buena madrastra para sus hijos. La relación fue estable y tranquila, y Catalina sobrevivió a Enrique VIII.

En resumen, la relación de Enrique VIII con sus esposas fue marcada por la pasión, el desamor y la violencia. Su deseo de tener un hijo varón y su conflicto con la Iglesia católica llevaron a una serie de matrimonios y ejecuciones que se convirtieron en un capítulo oscuro de la historia inglesa.