• 17/08/2025

El vago que no es tan vago

El vago que no es tan vago

Quizás sea una información nueva para los menos informados. Pero siempre se está a tiempo de aprender un poco más de nuestro cuerpo.

La realidad es que en lo profundo del cuerpo existe un cable maestro, invisible pero poderoso, que recorre desde el cerebro hasta los órganos más vitales. Se llama nervio vago, y aunque su nombre pueda sonar extraño, su impacto en tu bienestar es inmenso.

Dicen los libros que este nervio, el décimo de los pares craneales, es como una autopista de doble vía entre tu mente y tu cuerpo. Regula el ritmo cardíaco, la digestión, la respiración, la inflamación, e incluso participa en procesos tan delicados como la deglución, el habla o el vómito. Es el mensajero del sistema parasimpático, esa parte del sistema nervioso que nos ayuda a relajarnos, sanar y restaurarnos.

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Cuando el nervio vago está activo, tu cuerpo entra en “modo calma”. Baja la presión arterial, se regula el azúcar en sangre, mejora la digestión, y tu cerebro se siente seguro. Por eso, activarlo es como enviarle una señal a todo tu cuerpo de que está a salvo.

Y lo mejor es que puedes estimularlo de forma natural, sin pastillas, sin tecnología, solo con pequeñas acciones conscientes:

* Respirar profundo y lento, dejando que el abdomen se infle y se desinfle como una ola tranquila.

* Es bueno cantar en voz baja… Las vibraciones que recorren despiertan al vago.

* Salpicar agua fría en el rostro o aplicar una toalla fresca en el cuello.

* Meditar, caminar despacio, o, tal vez, acariciar a alguien que amas.

* Masajear con suavidad detrás de tus orejas o en el lateral del cuello.

* Y, sobre todo, conectar con calma y seguridad, con otros y contigo mismo.

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El nervio vago, también conocido como décimo par craneal, es el nervio más largo del cuerpo y juega un papel crucial en la regulación de funciones vitales como la digestión, la frecuencia cardíaca y la respuesta al estrés. Es parte del sistema nervioso parasimpático, que ayuda al cuerpo a relajarse y recuperarse después de situaciones estresantes. 

  • Sistema digestivo: Regula la motilidad intestinal, la producción de ácido gástrico y la absorción de nutrientes. 
  • Sistema cardiovascular: Controla la frecuencia cardíaca y la presión arterial. 
  • Sistema respiratorio: Influye en la respiración y la función pulmonar. 
  • Función inmune: Participa en la regulación de la inflamación y la respuesta inmune. 
  • Función emocional: Conecta el cerebro con el cuerpo, influyendo en el estado de ánimo y la regulación emocional. 

Trastornos relacionados con el nervio vago:

Daño en el nervio vago puede causar lentitud en el movimiento de los alimentos a través del sistema digestivo. 

La función del nervio vago puede estar alterada, contribuyendo al dolor abdominal y la inflamación. 

  • Trastornos convulsivos:

La estimulación del nervio vago puede ser útil en el tratamiento de ciertas formas de epilepsia. 

  • Problemas de voz:

Daño en el nervio vago puede causar ronquera o problemas en las cuerdas vocales. 

  • Ansiedad y depresión:

Un nervio vago disfuncional puede influir en el estado de ánimo y la regulación emocional. 

Fuentes: Meta – IA , Clarín, Infobae. La Nación, Cleveland Clinic, Mayo Clinic