- 14/12/2025
El robo del museo del Louvre y las sospechas de que fue planeado desde fuera de Francia

El Museo del Louvre sufrió un robo importante en la mañana del 19 de octubre de 2025. Los ladrones sustrajeron varias piezas de las joyas de la Corona francesa de la Galería Apolo, un incidente que conmocionó a Francia y generó un debate sobre la seguridad del museo.
El robo ocurrió un domingo por la mañana, cuando el museo ya estaba abierto al público. El objetivo fue la Galería Apolo del Louvre, donde se exhiben valiosas joyas de la corona francesa. Según las imágenes de seguridad, un comando de cuatro hombres llegó al museo a bordo de un camión equipado con una plataforma elevadora y lo estacionó en un punto ciego de las cámaras exteriores. Desde allí, elevaron la plataforma hasta una ventana lateral previamente identificada como una de las entradas menos aseguradas del edificio.
Robaron nueve piezas de la colección de joyas de Napoleón y la emperatriz Eugenia de Montijo, incluyendo un collar, un broche y una tiara. Una de las piezas, la corona de la emperatriz Eugenia, fue encontrada dañada en las inmediaciones durante la huida. El valor total de las joyas robadas se estima en decenas de millones de euros.
El museo cerró temporalmente tras el suceso y la Galería Apolo permaneció clausurada indefinidamente para la investigación.
La presidenta del Louvre, Laurence des Cars, dijo que este robo es “una inmensa herida que nos han infligido”, a la vez que admitió fallas de seguridad y llegó a presentar su dimisión, que fue rechazada por la ministra de Cultura francesa.
Este evento, conocido como el «Robo del Louvre de 2025” puso de manifiesto las vulnerabilidades en los sistemas de seguridad del museo más visitado del mundo.
Aunque el Louvre reabrió sus puertas apenas tres días después del robo no hay dudas que sorprendió al mundo por su audacia y magnitud.
Los primeros cuatro detenidos fueron aprehendidos entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre.
Los investigadores encontraron el ADN del primer sospechoso, Abdoulaye N., también conocido en YouTube como «Doudou Cross Bitume», en una de las vitrinas rotas y en objetos abandonados en el lugar de los hechos. Este taxista sin licencia, conocido por la policía por robo con agravantes, admitió haber participado en el robo «a instancias de desconocidos».
El ADN de su presunto cómplice se encontró en una de las dos scooters Tmax utilizadas en la fuga.
Un tercer presunto miembro de la banda fue detenido el 29 de octubre y posteriormente encarcelado. Sus antecedentes penales son indicativos de una «delincuencia polifacética», incluyen once condenas: infracciones de tráfico, violencia y aproximadamente diez robos con agravantes. Fue condenado en 2015, en un caso de robo que involucraba a uno de los dos primeros sospechosos.
Tras la detención del cuarto integrante se sumaron dos hombres y dos mujeres a los cuatro inicialmente detenidos. lo que elevó a ocho el total de personas bajo investigación por el caso.

«Eran todos vecinos; todos vivían aproximadamente en Seine-Saint-Denis». «Lo que estamos viendo ahora son perfiles poco conocidos en el mundo del crimen organizado, pero que ascienden rápidamente hasta involucrarse en delitos de extrema gravedad», explicó la fiscal de París, Laure Beccuau.
Seine-Saint-Denis alberga a personas de más de 130 nacionalidades, muchas de ellas de origen norteafricano. Para el equipo de vigilancia —una unidad de la Prefectura de Policía de París conocida como la Brigada de Búsqueda e Intervención, o BRI— mezclarse entre los residentes de barrios muy cohesionados fue un reto.
Ahora bien, por los antecedentes y formación de los ejecutores del robo, falta encontrar el autor intelectual. Los franceses piensan que lo planeó un extranjero. Es más, hablan de un ruso que tal vez no viva en Rusia. O sí.
La restauración de la corona
La directora del Louvre declaró el miércoles que la corona caída al suelo mientras los ladrones huían, incrustada con diamantes y esmeraldas, podría ser restaurada.
La corona, del siglo XIX y perteneciente a la emperatriz Eugenia -esposa de Napoleón III- está adornada con 1354 diamantes y 56 esmeraldas, según el sitio de internet del museo.
“Las evaluaciones iniciales sugieren que una delicada restauración es posible”, afirmó la directora.
Des Cars explicó que la pieza probablemente no se dañó por la caída, sino cuando los ladrones intentaron sacarla a la fuerza por una abertura demasiado estrecha de su vitrina. “Fue aplastada al ser extraída de la vitrina”, detalló.
Tras un estudio realizado en 2014, el museo encargó nuevas vitrinas de “alta joyería ultrarresistentes” para albergar las joyas de la corona en la Galería Apolo, recordó des Cars.
Los ladrones escaparon con otras ocho piezas, entre ellas un collar de esmeraldas y diamantes que Napoleón I regaló a su esposa, la emperatriz María Luisa.
Para los franceses fue un golpe al corazón de la historia francesa. Entre los objetos robados había un collar de esmeraldas con más de 1.000 diamantes que Napoleón regaló a su segunda esposa y un juego de joyas de diamantes y zafiros que usaron la reina María Amelia y la reina Hortensia.
Los extraños perfiles de los compradores de obras robadas
Los principales compradores de obras de arte robadas son generalmente coleccionistas privados y, a veces, marchantes de arte deshonestos que operan en el mercado negro. Estos individuos buscan adquirir piezas valiosas para disfrutarlas en privado, utilizarlas como garantía para préstamos ilegales o, en casos excepcionales, para revenderlas en mercados ilícitos. En ocasiones, las obras de arte robadas se utilizan como moneda de cambio o como garantía (colateral) para obtener préstamos para otras actividades delictivas, como el tráfico de drogas o armas. El valor intrínseco y la relativa facilidad de transporte de piezas pequeñas las hacen atractivas para este fin.
El multimillonario estadounidense
Uno de los casos más sonados en los últimos años es el del multimillonario coleccionista estadounidense Michael Steinhardt. Aunque no fue arrestado y procesado penalmente, en diciembre de 2021 llegó a un acuerdo con las autoridades de Nueva York para entregar 180 antigüedades robadas y traficadas ilegalmente, valoradas en aproximadamente 70 millones de dólares, que había adquirido a lo largo de décadas. Se le prohibió adquirir antigüedades de por vida.
El chileno que robaba estatuas
Otro caso destacado es el del empresario chileno Raúl Schüler, quien fue condenado por receptación y daño al patrimonio nacional.
El Juzgado de Garantía de Graneros condenó, en un juicio breve, lo condenó a las penas de 3 años y un día y a 541 días de presidio con beneficio de libertad vigilada intensiva, y al pago de 100 UTM por los delitos de receptación y daño patrimonial de monumento paleontológico, a causa de la mantención de diversas piezas de valor histórico y monumentos que habían sido robados desde distintos lugares del país.
El hecho salió a la luz, luego del hallazgo por parte de la policía, en noviembre de 2018, de estatuas en las propiedades del empresario, entre las que destacaba la efigie “La República”, que había sido extraída de la plazoleta Rubén Darío ubicada en el cerro Playa Ancha de Valparaíso.
El ladrón francés
El ladrón de arte francés Stéphane Breitwieser, conocido por robar cientos de obras de museos pequeños en Europa, fue detenido, pero su novia y madre, que le ayudaron a esconder (y en ocasiones destruir) el botín, también enfrentaron cargos por receptación de objetos robados.
En Argentina fueron muchos los robos
En Argentina, las detenciones relacionadas con la compra de arte robado han incluido a varias personas a lo largo de los años, desde marchantes hasta individuos que poseían las obras.
Algunos casos destacados incluyen:

Detenciones recientes por encubrimiento de arte nazi:
En septiembre de 2025, una mujer de 58 años, hija de un financista nazi, y su esposo de 60 años fueron imputados y puestos bajo arresto domiciliario temporal en Argentina. Se les acusó de encubrir y retener un retrato del barroco italiano que se cree fue robado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y que no habían entregado inicialmente durante los allanamientos.
Allanamientos en galerías de arte:
En operativos de años anteriores, como en mayo de 2012, la policía federal e Interpol realizaron allanamientos en galerías de arte de Buenos Aires donde se incautaron cuadros robados de artistas argentinos reconocidos como Benito Quinquela Martín, Raúl Soldi, Marta Minujín y Raquel Forner. En estas redadas se reportaron detenciones de personas vinculadas a la comercialización de estas obras, aunque los nombres de los compradores finales (coleccionistas) a menudo permanecen en la sombra durante la investigación.

El «Robo del Siglo»:
Aunque este caso se refiere a los ladrones de un banco y no a compradores de arte, es un ejemplo de las detenciones por grandes robos en Argentina. Los nombres de los perpetradores fueron Alberto de la Torre, Sebastián García Bolster, Mario Vitette Sellanes, Julián Zalloechevarría y Fernando Araujo, quienes fueron finalmente detenidos. Este caso, que involucró el robo de un cuadro de Ludovico Carracci y 500 dibujos de Alberto Breccia, puso de manifiesto el lavado de dinero a través del mercado del arte, llevando a detenciones e investigaciones de marchantes y coleccionistas en años posteriores.
El Caso Ravenna
El llamado Caso Ravenna ocurrió en enero de 2012 cuando Paula, hermana del famoso médico nutricionista Máxima Ravenna denunció penalmente a su propio hermano Piero de haberle robado de su casa de Belgrano dos cuadros cuyo valor se estimaba en 700.000 dólares.
Desde el estudio del abogado Miguel Ángel Pierri -apoderado de Ravenna- informaron que el hermano de la ex directora de la revista Para Ti se habría escapado a Chile, donde vivía desde hace algunos años.
El hurto de los dos cuadros se produjo cuando Piero vino de visita a Buenos Aires. Del estudio de Pierri precisaron que el hombre le pidió dinero a su hermana y sus familiares, pero los Ravenna no accedieron. Piero no tendría ingresos estables ni ejerce una profesional en Chile.
Ante la negativa, se sospechó que el otro hermano del dietólogo se llevó las dos costosísimas obras de arte.
Dias después, el prestigioso médico que aun vivía en diálogo con el diario La Nación lamentó que un tema familiar haya tomado estado público. «Es un tema doloroso para la familia», manifestó desde Uruguay, donde estaba de vacaciones. «Este es un problema que surgió entre dos de mis hermanos y quiero aclarar que a mí nadie me robó nada, mucho menos mis hijos, que son dos soles, y a quienes se los acusó en algún medio».
Ravenna aclaró, además, que se desconoce el valor económico de los cuadros. «Tienen un valor sentimental y a nadie se le ocurriría en la familia tasarlos, porque no tienen precio, son obras que vinieron de Italia con nuestros padres», contó. Dijo que los quieren recuperar porque cuando distribuyeron algunas propiedades de los padres ya fallecidos su hermana eligió estas obras, como otros hermanos eligieron otras, o muebles, etc. «Queremos recuperarlos, pero de ningún modo pretendemos que mi hermano vaya preso», afirmó.














