- 24/08/2025
El pueblo europeo donde no dejan entrar mujeres desde hace más de mil años

Monte Athos es una península en el norte de Grecia que alberga una comunidad de monjes ortodoxos. Es un lugar de gran importancia espiritual y cultural para la Iglesia Ortodoxa Griega y ha sido un centro de monaquismo y espiritualidad durante siglos.
Conocido por sus monasterios, sus tradiciones espirituales y su rica historia, La península es autónoma y tiene su propia administración, y solo se permite el acceso a hombres.
¿Qué hace distinta a esta comunidad?
Sencillamente que es una comunidad célibe. Sus habitantes, los monjes, renuncian a la vida familiar y a las relaciones personales para dedicarse a la vida espiritual y a la oración. Debido a esta tradición, no se permite la entrada de mujeres en la península, con el fin de mantener la concentración y la dedicación de los monjes a su vida espiritual.

Según el censo de 2011, la población del Monte Athos es de aproximadamente 2416 habitantes. Entre ellos, 1.400 son monjes, la mayoría griegos, aunque también hay monjes de otras nacionalidades como rusos, serbios, georgianos, búlgaros y rumanos.
Es más, las mujeres no pueden pisar este territorio autónomo bajo soberanía griega protegido por la UNESCO, y tampoco pueden acercarse a menos de 500 metros de su orilla.
Pero no sólo las mujeres están prohibidas. Según el doctor Graham Speake, quien escribió un libro sobre el Monte Athos, un reglamento del siglo X afirma que todos los animales que sean hembras están excluidos del lugar porque «todos daban por hecho que las mujeres no podían acceder a los monasterios».

Pero hay otra razón para prohibir a las mujeres, ligada a la tradición ortodoxa del lugar.
«Se dice que la Virgen María se desvió sin querer mientras navegaba hacia Chipre y acabó en el Monte Athos. Le gustó tanto que rogó a su hijo que le cediera este territorio y él aceptó», dice Speake, en su libro quien añade que desde entonces se considera que sólo ella puede representar al género femenino allá.
«Hay muchos gatos allá y probablemente es bueno ya que sirven para cazar ratones. Los monjes hacen la vista gorda a que puedan esconderse gatas entre ellos».
La única excepción, al parecer, son los gatos.
«Hay muchos gatos allá y probablemente es bueno ya que son sirven para cazar ratones. Los monjes hacen la vista gorda a que puedan esconderse gatas entre ellos».
También los niños en teoría tienen prohibido visitar el Monte Athos, aunque esta regla se ha suavizado con el tiempo.
Según apunta Speake, «la regla era y siempre ha sido que sólo los hombres capaces de tener barba podían visitar este sitio, por lo que los niños y eunucos estaban descartados. El temor era que una mujer se hiciera pasar como niño o eunuco para colarse dentro».
«Lo que ocurre ahora es que hay niños que puedan visitar si van acompañados de un adulto, normalmente su padre, y he visto niños de hasta 10 años de edad. Los monjes son muy indulgentes hacia ellos, de hecho, les gusta tener estas visitas».
La historia
Monte Athos tiene una rica historia que se remonta al siglo IX, cuando se estableció la primera comunidad monástica en la península. A lo largo de los siglos, la montaña sagrada ha sido un centro de espiritualidad y monaquismo ortodoxo, atrayendo a monjes y peregrinos de todo el mundo.
Está situado en una península rocosa a orillas del mar Egeo que tiene unas 33.000 hectáreas. Se trata probablemente del mayor lugar del mundo donde existe veda a las mujeres.
El Monte Athos, (también conocido como Agion Oros, que significa «Montaña Sagrada» en griego), es un territorio autónomo bajo la jurisdicción del Patriarca Ecuménico de Constantinopla y tiene su propio gobierno.
La primera comunidad monástica en Monte Athos se instaló en el siglo IX, bajo la dirección de San Atanasio el Athonita. Esa comunidad creció en los siglos siguientes, y con el tiempo se fueron estableciendo varios monasterios importantes, como el Monasterio de la Gran Laura y el Monasterio de Vatopedi.
A partir del siglo XV y hasta el siglo XVIII Monte Athos experimenta un período de declive, pero sigue siendo un centro importante de espiritualidad ortodoxa. En el siglo XII y hasta nuestros días, se observa un resurgimiento, y se restauran muchos de los monasterios y edificios históricos.
Las mujeres que entraron
Durante la guerra civil griega, entre 1946 y 1949, el Monte Athos ofreció santuario a rebaños de campesinos, y unas mujeres y niñas formaron parte de una incursión que entró en el Monte Athos persiguiendo a los animales.
Además, en 1953, una mujer griega, María Poimenidou, entró en el lugar vestida de hombre, haciendo que el estado griego aprobara una ley que prohíbe el acceso a las mujeres, so pena máxima de 12 meses en prisión.
Más recientemente, en mayo de 2008, cuatro mujeres moldavas fueron dejadas allá por traficantes de personas ucranianos. La policía las detuvo, pero los monjes las perdonaron.
Las visitas de Putin
El Monte Athos recientemente se ha convertido en un destino muy popular entre los rusos debido a visitas que ha realizado el presidente Vladimir Putín.
Cuando visitó el lugar por primera vez en 2005, la mayoría de los peregrinos visitantes eran griegos, pero desde entonces la mitad de sus 40.000 visitantes anuales son rusos.


Si no entran mujeres… ¿cómo se mantiene la población?
La comunidad monástica de Monte Athos se mantiene a través de la incorporación de nuevos monjes que provienen de otras partes del mundo. Los jóvenes que desean unirse pueden hacerlo después de un período de formación y noviciado, y luego de haber tomado la decisión de dedicar su vida a la espiritualidad y al servicio en el monasterio.
La comunidad es sostenida por donaciones y contribuciones de fieles y simpatizantes, y también genera ingresos a través de la producción y venta de productos artesanales y religiosos.

Dada su particularidad, muchos turistas desean visitar Monte Athos. Solo se permite la entrada a hombres que tengan un permiso especial, conocido como «diamonitirion», que debe ser solicitado con anticipación. Las visitas suelen ser guiadas y están sujetas a ciertas reglas y restricciones.
Espiritualidad y Tradiciones
Los monjes de Monte Athos viven en monasterios, sketes (pequeñas comunidades monásticas) o celdas individuales. Su día se divide entre la oración, el trabajo manual y el estudio espiritual.
La oración y la liturgia son fundamentales en la vida de los monjes. Participan en servicios religiosos diarios y se reúnen para la oración comunitaria.
Los monjes se dedican a diversas actividades, como la agricultura, la jardinería, la iconografía y la producción de objetos religiosos.
Hay 20 monasterios y el idioma oficial es el griego, aunque muchos monjes también hablan otros idiomas.
La vida en Monte Athos es austera y sencilla, y los monjes se enfocan en la búsqueda espiritual y la comunión con Dios. Aunque la comunidad es cerrada, los monjes de Monte Athos son conocidos por su hospitalidad hacia los peregrinos y visitantes que llegan al lugar con respeto y devoción.

La oración y la liturgia son fundamentales en la vida de los monjes de Monte Athos. Participan en servicios religiosos diarios y se reúnen para la oración comunitaria. La vida comunitaria es esencial. Los monjes viven y trabajan juntos, compartiendo sus experiencias y apoyándose mutuamente en su búsqueda espiritual.
La península alberga una rica colección de arte, manuscritos y objetos religiosos que reflejan la historia y la espiritualidad de la región. Esto ha hecho que sea un centro de peregrinación importante para los ortodoxos de todo el mundo. Los peregrinos vienen a buscar la bendición y la guía espiritual de los monjes.








