- 11/05/2025
El planeta de los grandes simios

En castellano, la palabra «mono» o «simio» se usa para referirse a los primates, que son mamíferos con cuatro extremidades prensiles, a menudo con cola (monos) o sin ella (simios).
Los monos tienen una estructura esquelética similar a la de otros mamíferos, mientras que los simios pueden balancearse y caminar en dos patas. La clasificación de los primates incluye los monos del Nuevo Mundo (América) y los del Viejo Mundo (África y Asia), además de los simios sin cola como los gorilas, chimpancés y orangutanes.
Ejemplos de primates:
- Monos: Titíes, tamarinos, capuchinos, babuinos, macacos.
- Simios: Gorilas, chimpancés, orangutanes, bonobos, gibones.
En resumen, la diferencia principal entre monos y simios es la presencia o ausencia de cola y la forma en que se desplazan, aunque comparten características comunes como la inteligencia y la sociabilidad.
En esta nota vamos a referirnos a los grandes simios.
GORILAS
Los gorilas son primates herbívoros que habitan los bosques de África. Son los primates vivos más grandes. Un gorila promedio puede llegar a pesar entre 140 y 180 kg. Los machos miden entre 1,65 y 1,75 m de altura, y pesan entre 140 y 200 kg.
En algunos casos los machos llegan a medir más de dos metros, como Kumbuka, un gorila de un zoológico de Londres que mide 2,13 m y pesa alrededor de 200 kg. La hembra pesa aproximadamente la mitad que el macho. Aun así, un gorila obeso en cautividad ha alcanzado los 285 kg.

La esperanza de vida es de 30 a 50 años, aunque un gorila llamado Massa del zoológico de Filadelfia tiene el récord de longevidad: murió a los 54 años.
Los gorilas se desplazan generalmente a cuatro patas. Sus extremidades anteriores son más alargadas que las posteriores y se asemejan a brazos, aunque son utilizadas también como punto de apoyo al caminar.

La estructura facial del gorila se conoce como de «mandíbula protuberante», pues la mandíbula es mucho mayor que el maxilar.
La gestación dura ocho meses y medio, y normalmente pasan tres o cuatro años entre nacimientos. Las crías viven con sus madres otros tres o cuatro años.
Todos los gorilas comparten el mismo tipo de sangre (B). Como los humanos, cada gorila tiene huellas dactilares únicas que lo identifican.
Las hembras maduran cuando tienen entre diez y doce años (en cautividad, antes); los machos, entre los once y los trece.

Los gorilas son mayoritariamente herbívoros: comen principalmente frutas, hojas, brotes, etc., si bien pueden llegar a consumir algunos insectos, lo que representa solo del uno al dos por ciento de su dieta.
En 2004, una población de varios cientos de gorilas del parque nacional Odzala (República del Congo) fue esencialmente eliminada por el virus del ébola. En 2006, un estudio publicado en la revista Science indicaba que más de 5000 gorilas habían muerto hacía poco a causa del virus del ébola.
Copito de Nieve ha sido el único caso conocido de gorila albino que se ha dado hasta la fecha. Se calcula que nació hacia 1964, y falleció en Barcelona en 2003.
Los gorilas son muy cercanos a los humanos y están considerados como altamente inteligentes. Unos pocos individuos en cautividad, como Koko, han aprendido un lenguaje de signos simplificado.

ORANGUTANES
Los orangutanes (Pongo) son un género de primates homínidos que comprende tres especies de grandes simios originarios de Indonesia y Malasia. Al orangután de Borneo (Pongo pygmaeus) y al de Sumatra (Pongo abelii) se sumó en noviembre de 2017 una tercera especie, cuando se identificó y describió el orangután de Tapanuli (Pongo tapanuliensis).
Se distinguen de los simios africanos por el pelaje de color rojizo y una constitución más adaptada a la vida arbórea. Además, tienen el estilo de vida más solitario de todos los monos antropomorfos; únicamente existen lazos sociales duraderos entre madre y cría.
No se quedan atrás, sin embargo, en cuanto a inteligencia. En su medio natural, fabrican y utilizan herramientas sofisticadas y muestran gran pericia construyendo nidos en los árboles.
Se alimentan principalmente de fruta, aunque su dieta también incluye otros vegetales, miel, insectos, huevos de aves.
Las poblaciones han disminuido de forma dramática en las últimas décadas; solo quedan unos setenta mil individuos (datos de 2017) en las selvas de Borneo y Sumatra.
Los orangutanes son los segundos primates más grandes de los que existen en la actualidad, después del gorila; su estatura varía entre 1,25 y 1,50 m. Con respecto al peso, el dimorfismo sexual es considerable: las hembras, por lo general, no pasan de unos 50 kg, mientras que los machos alcanzan fácilmente el doble, y en cautividad a veces llegan a pesar aún más. Están cubiertos de pelo largo y fino, que oscurece ligeramente con la edad.
Aparte de las diferencias individuales, se aprecia una coloración distinta entre el orangután de Borneo y el de Sumatra, siendo este último el que tiene el pelo más largo y de color más claro.
Sus brazos son más largos que las piernas, y éstas las pueden curvar hacia dentro, lo cual les permite trepar verticalmente por los troncos, gracias también a que las articulaciones de hombros y caderas son especialmente flexibles.
Sus manos son parecidas a las de los humanos, con dedos largos y un pulgar oponible, pero la configuración de los ligamentos y tendones es distinta, de forma que pueden sujetar objetos pequeños con fuerza sin necesidad de usar el pulgar.
Una característica llamativa de los machos adultos son sus mejillas grandes y planas, llamadas «bridas» (en inglés, cheek pads), formadas por bolsas de grasa que desarrollan en la madurez y sirven para hacer gala de su estatus de macho dominante. Están especialmente desarrolladas en el orangután de Borneo, que además tiene unas bolsas similares en la garganta.
Estos simios pasan casi todo el tiempo en los árboles, sobre todo los de Sumatra, donde tienen que estar precavidos ante la presencia de tigres y cocodrilos. Se desplazan trepando tranquilamente por la foresta, aferrándose a las ramas con las cuatro extremidades; sus pies prensiles y con pulgar oponible hacen la misma función que las manos.
Sus llamadas nada tienen que ver con los chillidos de, por ejemplo, los chimpancés; los orangutanes son animales silenciosos en comparación con el resto de simios. Desde lejos, solo se oye a los machos adultos cuando entonan sus llamadas largas, con la intención de atraer a hembras y de delimitar su territorio frente a los demás machos. Pero estos simios también son capaces de comunicar contenidos concretos, como por ejemplo el «ven aquí » de una madre a su retoño; otras vocalizaciones se usan durante la construcción del nido.
Otro comportamiento llamativo se ha resumido diciendo que los orangutanes «son capaces de hablar del pasado». Concretamente, se observó que ante la presencia de un tigre (o dos investigadores cubiertos con una tela imitando su pelaje) un grupo de hembras esperaba (hasta 20 minutos) a que el felino se hubiera retirado antes de dar la voz de alarma, con el fin de no hacerse notar ante el tigre, pero al mismo tiempo asegurándose de que los pequeños entendieran el peligro.
Los orangutanes construyen nidos especializados para usarlos de día o de noche, a una altura de hasta treinta metros con el fin de permanecer alejados de los tigres, que aún suponen un peligro en algunas zonas.

El orangután Chantek, llegó a manejar unos ciento cincuenta signos y también entendía el inglés hablado.
A los quince años, los machos ya han alcanzado la madurez sexual; sin embargo, pueden tardar hasta los veinte en desarrollar sus mejillas características; esto depende en gran medida de la presencia o ausencia de un macho residente. Según luzcan, o no, las llamadas «bridas», adoptan una estrategia de apareamiento diferente. Los que no las tienen vagabundean en busca de hembras en estro, y si encuentran a una, copulan con ella por la fuerza. Y es que las hembras prefieren a los machos con este «adorno facial» y buscan la compañía de ellos.
Los machos residentes a veces establecen, después de copular con una hembra, una relación que puede durar semanas e incluso meses.

Las hembras tienen su primera cría entre los catorce y quince años, tras una gestación de nueve meses. No se tiene noticias de partos múltiples. Los machos no participan en la crianza; por otra parte, cabe señalar que no existe el infanticidio que se da en otras especies de primates.
La cría de orangután tiene un periodo de dependencia de su madre que es el más largo de todos los animales de la Tierra. Hasta los dos años, el pequeño está en constante contacto físico con ella, quien lo lleva siempre consigo, lo alimenta y duerme con él en su mismo nido. Durante los primeros cuatro meses, la cría se mantiene agarrada a su barriga, luego poco a poco se va atreviendo a explorar el entorno por su cuenta. La madre no la desteta hasta los cuatro años, como mínimo; algunas hembras siguen amamantándola hasta los seis o siete años. l contacto aún se prolonga con una cría ya adolescente. Esta estrecha relación materno filial es la razón por la cual los embarazos están tan espaciados y, por tanto, una hembra trae al mundo, a lo sumo, cuatro o cinco bebés a lo largo de su vida. En cautividad, la menopausia se alcanza hacia los cuarenta y ocho años; machos y hembras pueden llegar a vivir hasta sesenta años.
CHIMPANCÉS
El chimpancé común es una especie de primate catarrino de la familia de los homínidos propia de África tropical. Los chimpancés (junto a los bonobos) son los parientes vivos más cercanos al ser humano; su rama evolutiva se separó de la rama de los humanos hace aproximadamente siete millones de años y comparten el 98 % del ADN con ellos, lo que ha llevado a Jared Diamond a utilizar el término «el tercer chimpancé» para referirse a nuestra propia especie.
Los machos llegan a pesar unos 80 kg en cautiverio y a medir hasta 1,70 m. Se caracteriza por su inteligencia avanzada, a menudo comparada con la de los seres humanos. Por ejemplo, se ha observado que los chimpancés jóvenes se construyen «muñecos» y otros juguetes con palos y bastones.

En posición recta los adultos miden entre 1 m y 1,70 m de estatura. Los machos en libertad pesan entre 34 y 70 kg, mientras las hembras tienen entre 26 y 50 kg. En cautiverio los machos pueden pesar hasta 80 kg y las hembras 68 kg.
Los chimpancés se caracterizan por su inteligencia avanzada, a menudo comparada con la de los seres humanos.
Los brazos de los chimpancés son mucho más largos que sus piernas. La envergadura de sus brazos es de aproximadamente 1,5 veces la estatura del individuo. Los brazos largos les permiten a estos primates balancearse pasando de rama en rama; esta modalidad de locomoción se denomina braquiación. También poseen dedos y manos largos, pero el pulgar es corto. Esto les permite sostenerse de las ramas sin interferir con la movilidad de los pulgares.

Los chimpancés tienen una capacidad craneal de 320 a 480 cm3, muy inferior a la de los humanos modernos (Homo sapiens), que tienen en promedio 1400 cm3.
Sus cuerpos están cubiertos por un pelaje grueso de color marrón oscuro, con excepción del rostro, dedos, palmas de las manos y plantas de los pies. Tanto sus pulgares como el dedo grande del pie son oponibles, permitiendo un agarre preciso. La gestación del chimpancé dura ocho meses. Las crías son destetadas aproximadamente a la edad de tres años, pero generalmente mantienen una relación cercana con su madre por varios años más. La pubertad es alcanzada a la edad de ocho a diez años y su esperanza de vida es de cincuenta años en cautiverio.

Su dieta es principalmente vegetariana (frutas, hojas, nueces, raíces, tubérculos, etc.), complementada por insectos y pequeñas presas; existen instancias de cacerías organizadas
Los chimpancés viven en grupos llamados comunidades que oscilan entre los veinte y más de ciento cincuenta miembros, consistiendo de varios machos, hembras y jóvenes. Sin embargo, la mayor parte del tiempo se desplazan en pequeños grupos de unos pocos individuos. Los chimpancés son tanto arbóreos como terrestres, pasando la misma cantidad de tiempo sobre los árboles que sobre el suelo. Su modo de desplazamiento habitual es a cuatro patas, utilizando las plantas de los pies y las segundas falanges de los dedos de las manos, y pueden caminar en posición bípeda únicamente por distancias cortas.
El chimpancé común vive en sociedades de fisión-fusión, donde el apareamiento es promiscuo.
En el centro de la estructura social se encuentran los machos, quienes patrullan y cuidan a los miembros de su grupo, y participan en la búsqueda de alimento. Entre los machos usualmente hay una jerarquía de dominancia.
BONOBOS
Los bonobos se ven raramente fuera de su hábitat natural, por lo que no son tan conocidos como los chimpancés comunes. A primera vista se parecen mucho a estos, pero suelen tener la cara negra, las orejas más pequeñas y las piernas más largas. Su área de distribución es en las densas selvas húmedas de África Central, un área de 500 000 km² (193 050,2 mi²) de la Cuenca del Congo, en la República Democrática del Congo.
Se alimentan principalmente de frutos y hojas que cosechan de los árboles. Debido a la inestabilidad política en la región y a la timidez de los bonobos, se ha hecho relativamente poca investigación de campo observando a la especie en su hábitat natural.

Junto con el chimpancé común, el bonobo es el pariente existente más cercano a los seres humanos. En tanto ninguna de las dos especies son nadadores proficientes, la formación del río Congo hace entre 1,5 y 2 millones de años llevó posiblemente a la especiación del bonobo.
Los bonobos viven al sur del río y por tanto fueron separados de los ancestros del chimpancé común, que viven al norte del río. No existen datos concretos sobre sus cifras poblacionales, pero se estima que existen entre 29 500 y 50 000 individuos
Los bonobos típicamente viven 40 años en cautiverio; se desconoce su esperanza de vida en su ambiente natural, pero casi con certeza es mucho más corta.

La especie se caracteriza por la tendencia a que sus individuos andan erguidos en ocasiones, por su cultura matriarcal e igualitaria, y por el papel preponderante de la actividad sexual en su sociedad.
Previamente, el bonobo era conocido como «chimpancé pigmeo», a pesar de tener un tamaño corporal similar al del chimpancé común.
Los bonobos y los chimpancés son las dos especies que componen el género Pan, y son los parientes vivos más cercanos al ser humano (Homo sapiens). El nombre científico del bonobo es Pan paniscus. Como el 98 % de su ADN es idéntico al del Homo sapiens, están más emparentados con los humanos que con los gorilas. Por lo tanto, la comunidad científica reclasificó la taxonomía del bonobo (y del chimpancé común), cambiando su nombre de familia Pongidae a Hominidae, que incluye a los humanos.
El bonobo es más grácil que el chimpancé común, pudiendo llegar a medir un metro de altura. La masa corporal varía de 34 a 60 kg, con un peso promedio de 45 kg en los machos frente a uno de 33 kg en las hembras. La longitud total de los bonobos (desde la nariz hasta la cola en cuatro patas) es de 70 a 83 cm. Los bonobos machos promedian 111,9 cm cuando están en posición bípeda, en comparación con 111 cm en las hembras. Su cabeza es menor que la del chimpancé común, pero tiene una frente más ancha.
Los bonobos caminan erguidos el 25 % del tiempo en sus desplazamientos por el suelo. Estas características, junto con su postura, les dan a los bonobos una apariencia más humana que los chimpancés comunes. Asimismo, los bonobos tienen una gran diferenciación facial, al igual que los humanos, de modo que cada individuo tiene una apariencia significativamente distinta, permitiendo el reconocimiento visual en la interacción social.
Los bonobos, por lo menos en cautividad, suelen ser considerados como más inteligentes que los chimpancés.

Las relaciones sexuales juegan un papel preponderante en las sociedades de bonobos, ya que son usadas como saludo, como método de resolución de conflictos, como medio de reconciliación tras los mismos y como forma de pago mediante favores tanto de machos como de hembras a cambio de comida.
Los bonobos son los únicos primates (aparte de los humanos) que han sido observados realizando todas las actividades sexuales siguientes: sexo genital cara a cara (principalmente hembra con hembra, seguido en frecuencia por el coito hembra-macho y las frotaciones macho-macho), besos con lengua y sexo oral.

La actividad sexual tiene lugar tanto dentro de la familia inmediata como fuera de ella, y suele implicar tanto a adultos como a crías.
Como el 98 % del ADN del bonobo es idéntico al del Homo sapiens, están más emparentados con los humanos que con los gorilas.
Los bonobos no forman relaciones estables con parejas individuales. Tampoco parecen discriminar en sus comportamientos sexuales según género o edad, con la excepción de madres y sus hijos, entre los cuales nunca se han observado relaciones sexuales. Cuando los bonobos encuentran una nueva fuente de comida o lugar de alimentación, la excitación general suele desembocar en una actividad sexual en grupo, sobre todo entre las hembras, presumiblemente descargando la tensión de los participantes y permitiendo una alimentación pacífica.
Los machos bonobo practican con frecuencia varias formas de sexo genital entre ellos.
Una de las formas consiste en ambos machos colgando de un árbol cara a cara mientras frotan sus penes entre sí. También se ha observado a los machos bonobos realizando esta actividad en el suelo. Una forma especial de la misma, empleada por los machos como reconciliación tras un conflicto, se realiza con ambos tumbados en el suelo y trasero con trasero, mientras frotan sus bolsas escrotales entre ellas.

Las hembras bonobo usan el sexo genital hembra-hembra (tribadismo) como forma de establecer relaciones sociales entre ellas, fortaleciendo así el núcleo matriarcal de la sociedad bonobo. La estrecha relación entre las hembras les permite dominar la estructura social —aunque los machos son físicamente más fuertes, no pueden enfrentar solos a un grupo unido de hembras, y no suelen colaborar entre ellos de esa forma. Las hembras adolescentes suelen abandonar el grupo en el que nacen para unirse a otro. Esa migración habitual de las hembras hace que el fondo genético de los bonobos se mezcle con frecuencia.
A pesar del enorme incremento en la actividad sexual, la tasa de reproducción no es mayor que la de los chimpancés comunes. Las hembras cuidan de sus crías y las alimentan durante cinco años, y pueden dar a luz cada cinco o seis años. Comparadas con las de chimpancé común, las hembras de bonobo nunca se alejan del grupo para parir y no se conocen casos de infanticidio entre bonobos, que sí son frecuentes en chimpancés.
Las hembras tienen un tamaño mucho más pequeño que los machos, pero un estatus social mucho mayor. Los encuentros agresivos entre machos y hembras son raros, y estos se muestran tolerantes hacia cachorros y crías.
Los bonobos son activos desde el amanecer hasta el crepúsculo, y viven siguiendo un patrón fisión-fusión: una tribu de cerca de un centenar se dividirá en pequeños grupos durante el día mientras buscan comida, y luego se reúnen por la noche para dormir. Duermen en los árboles, en nidos que construyen ellos mismos. A diferencia de los chimpancés comunes, de los que se sabe que ocasionalmente cazan otros monos, los bonobos son principalmente frugívoros, aunque también comen insectos y ocasionalmente se les ha visto atrapando pequeños mamíferos como las ardillas u otros primates.
Cerca de 10.000 bonobos viven solamente al sur del río Congo y al norte del río Kasai (un tributario del Congo), en las selvas húmedas de la República Democrática del Congo en África central. Son una especie en peligro de extinción, debido tanto a la pérdida de su hábitat natural como a la caza con fines alimentarios.










