• 29 octubre, 2022

El dinero, la primera causa de la pobreza

El dinero, la primera causa de la pobreza

Por Marcelo Delgado. Economista

Para analizar esta premisa, vamos a partir de la hipótesis que todos los bienes y servicios que se producen en el mundo, son suficientes, para atender las necesidades básicas de la humanidad. El problema central entonces, no es la producción, sino la distribución y asignación de los factores productivos.

Si nos remontamos a la historia conocida, la moneda como términos de intercambio fue un factor de gran impulso al comercio internacional, y este invento fenicio, dinamizó a los mercados, superó las limitaciones del trueque y fortaleció la movilidad de los factores productivos,

Desde el siglo XIX, la moneda de cuño (metálica) fue siendo sustituida por el “papel moneda”, donde su valor ya no estaba vinculada al metal que la sustentaba, sino al Estado que la emitía. Se transformaba en un valor real, a un valor confianza. El dinero papel impulsó otros procesos de “titulación” de activos y deudas. Si bien, estos instrumentos existieron desde siempre, como los debentures, pagarés, cartas de crédito, guía de transportes, entre otros; en el siglo pasado, se multiplicaron los negocios secundarios, y a la rentabilidad productiva, comenzaba a ser muy atractiva, la renta financiera. La actividad económica, comenzó a competir con la especulación y el arbitraje de los títulos deuda, las acciones de las empresas, y muchos instrumentos de créditos.

Esta evolución, por un lado aceleró la globalización económica, pero al mismo tiempo favoreció la aceleración del proceso de acumulación de riqueza, en menos manos. Ya no se necesitan grandes conflictos bélicos, o largos procesos productivos, sino que las grandes fortunas, pueden verse reflejadas en unos asientos contables, en la bolsa, o los bancos, que representan millones expresados en monedas. Hoy, puede llevar toda su riqueza, en un teléfono móvil, que tiene acceso a claves y cuentas en estos organismos financieros.

Esta disociación entre los mercados productivos y los financieros, han significado grandes transferencias de recursos, entre los productores y los especuladores, que pagan muy caro, los consumidores. Se han alterado los equilibrios, y ya no hay sistemas fiscales, que los puedan equilibrar. El impuesto como mecanismo de redistribución, no solo ha resultado ineficaz, sino que profundiza la brecha. Este sistema, ha puesto en jaque, todas las estructuras de poder. La irrupción de las criptodivisas, en su origen, tuvo la intención de ser opción al sistema de monedas tradicionales, pero rápidamente, cayó en las trampas de las reglas del sistema financiero, La especulación por sobre la producción. Por ello, a poco de 10 años de su debut, ya son parte del sistema que rechazaban, y también son víctimas de sus reglas.

No habrá acciones efectivas para revertir la creciente pobreza sin un golpe fuerte a la especulación financiera, que tiene su fundamento en el dinero titulado. Las billeteras digitales que han recuperado la función de intercambio del dinero, son una posibilidad de rescatar una de sus principales funciones, pero acotándola, solo a esto, evitando los altos costos de sus otros funciones, como reserva de valor, y factores de especulación. Fin del dinero, es el principio del fin de la pobreza.