- 20/07/2025
EL CASO DE LOS HUARPES CUYANOS (séptima parte)
DE PALABRAS EN JUICIOS Y PREJUICIOS EN TORNO A ANTROPONIMIA ABORÍGEN. De la pluma del Dr. César Quiroga Salcedo

POR AÍDA ELISA GONZÁLEZ
Nominar a un americano de América como cristiano era hacerlo Hijo de Dios y de la Iglesia, acción que se canaliza a través del Bautismo, el primer sacramento de los siete. Su imposición implicaba completar una etapa de adoctrinamiento, la superación de un aprendizaje catecumenal para acceder recién a ser cristiano, dejando la gentilidad, abandonando las practicas consideradas idolátricas, no solamente no-cristianas sino también anticristianas, formas de idolatrías[i], sus ceremonias y ritos, las prácticas nefandas, combatidas de raíz por los religiosos europeos, junto a costumbres inaceptadas como horadar las orejas a los niños y deformar sus cabezas desde apenas nacidos.
El bautismo de un indígena (generalmente administrado en edad adulta) se conectaba en la práctica con otro de los siete sacramentos: el Matrimonio, y con él, al inmenso contexto de las relaciones sexuales: a las diferentes formas de consanguinidad, de adulterio, de poligamias y casos de heterosexualidad, prácticas aberrantes, violaciones, estupros, etc. El horizonte se dificultaba algo más, incluso cuando los indígenas ya convertidos o bautizados caían nuevamente en viejas prácticas, no pocas de ellas socialmente admitidas por ellos como no reprensibles sino más bien de estado público (v.g. las relaciones probatorias pre-matrimoniales y los múltiples amancebamientos).
[i] Para esta materia utilizaremos la importante obra del Padre Juan G. Durán, El catecismo del Tercer Concilio Provincial de Lima… Cf. el resumen de la Primera Sesión, cap. 4-6, p.141-2 ; y las Instrucciones contra las ceremonias y ritos que usan los indios…, p.447, 1-6.
