• 03/08/2025

EL CASO DE LOS HUARPES CUYANOS (novena  parte)

EL CASO DE LOS HUARPES CUYANOS (novena  parte)

DE PALABRAS EN JUICIOS Y PREJUICIOS EN TORNO A ANTROPONIMIA ABORÍGEN. De la pluma del Dr. César Quiroga Salcedo

POR AÍDA ELISA GONZÁLEZ

Para ello se había reunido en tres oportunidades en sendos concilios provinciales que conocemos como los Sínodos Limenses de 1551, 1577 y 1583, siendo este último el de más envergadura eclesial, doctrinal y catequética, puesto inmediatamente en vigencia y en práctica desde Perú y Ecuador, abarcando Costa Rica y Panamá, parte de lo que hoy es Colombia, hasta los actuales territorios de Chile, Argentina, Bolivia, Uruguay y Paraguay, y parte de Brasil. Dentro de estos tres concilios cabe pues el mayor desarrollo de la catequización de los naturales, asistencia espiritual de españoles, criollos y negros (o morenos, en los textos conciliares), como también la regulación de las obligaciones de los amos y señores y las contemplaciones a siervos y esclavos.

           El Bautismo cristiano implica el perdón de los pecados anteriores (en las personas mayores), una ablución penitencial, y la imposición de un nombre personal, identificatorio y propio, pero también, y a la vez, la designación de un padrino que colabore en la tarea de conservar el carácter cristiano, que contribuya al mantenimiento y socorro material del bautizado en caso de orfandad o peligro de vida. Entre padrinos y madrinas y sus ahijados se han creado y se crean nexos de respeto, consideración, en muchos – todavía – de casi paternidad. La Iglesia no obstante, avizoró dificultades en el tipo de relaciones entre los compadres de los bautizados, pequeños y grandes como una demasiada cercanía o familiaridad entre compadres viudos, relaciones propensas a crear situaciones no permitidas o entre bautizados y padrinos cuando todos ellos eran ya mayores de edad.