- 10/08/2025
EL CASO DE LOS HUARPES CUYANOS (décima parte)
DE PALABRAS EN JUICIOS Y PREJUICIOS EN TORNO A ANTROPONIMIA ABORÍGEN. De la pluma del Dr. César Quiroga Salcedo

POR AÍDA ELISA GONZÁLEZ
Siempre se abría una brecha tentadora de peligrosas transgresiones, particularmente cuando ellas reasumían prácticas seculares vividas como normales[i].
De manera que se generó un sistema de protección del padrinazgo a través de la institución del Parentesco espiritual, institución que consistía en que los fieles incorporaban al parentesco de consanguinidad un nuevo parentesco, igualmente inviolable, que era éste del padrinazgo y compadrazgo, en todas sus formas, por su calidad de parentesco de carácter espiritual. Para lo que se legislaron disposiciones muy precisas durante la Sesión Primera del 3° Sínodo Limense, cap. 9. Acerca de lo cual dice el P. Durán :
“En cuanto a la celebración bautismal se incluye una doble providencia, referidas al patrinazgo (sic) y a la imposición de los nombres de los bautizados. Para evitar que los indígenas bautizados se casaran entre sí estando ligados previamente por el impedimento que nace del parentesco espiritual (ahijados/as con padrinos/madrinas o viceversa), en cada pueblo o parroquia de indios se señalaba un único padrino para todos los que bautizan, o más según la necesidad, a los que por su idoneidad se les confiara la educación religiosa de sus hijos espirituales. La designación de estas personas será función privativa del ordinario (cap.9). Igualmente, para precaver la costumbre que algunos indígenas, “no conocidos” por sus párrocos, tienen de reiterar sus bautismos y matrimonios, ocultando la condición de tales tras los nombres “de su gentilidad o idolatría” que aun llevaban, se les persuadirá que renuncien a ellos ; y a los que todavía no hayan recibido el bautismo, al momento de hacerlo, se les impondrá un nombre “cuales se acostumbran entre cristianos (cap. 11). (Durán 1982 : 142).
[i] La tradición oral regional recuerda estas instrucciones en una graciosa copla que dice: “En las puertas del infierno / un padrino se quejó, / y entre sus llantos decía: / ¡comadre porqué aflojó!. Hay otras versiones muy aproximadas a la que damos aquí.
