• 12/10/2025

El “casi perfecto” robo del siglo al tren correo de Londres

El “casi perfecto” robo del siglo al tren correo de Londres

El asalto al tren postal de Glasgow-Londres fue un conocido robo ocurrido el día 8 de agosto de 1963 en un puente ferroviario cercano a Aylesbury, Buckinghamshire, a unos 65 km de Londres. El suceso fue bautizado por la prensa de la época como «el robo del siglo», debido a su meticulosa planificación y a lo cuantioso del botín.

Sucedió en 1963 y los ladrones se llevaron unos 50 millones de dólares actuales.

Aunque hoy parezca extraño, el tren correo era el medio por el que trasladaban el dinero físico los bancos de la época.

Los investigadores de Scotland Yard examinan el vagón.

En la madrugada del 8 de agosto de 1963, el tren de correos de Glasgow a Londres realizaba su trayecto habitual, pero cuando se acercaba a la localidad inglesa de Cheddington, 15 individuos con pasamontañas y cascos hacen detener a la formación con una señal falsa en la vía. El convoy queda a merced de los ladrones que desenganchan la locomotora y se quedan con la totalidad del dinero que llevaba a bordo: 120 sacos repletos de libras.

El dinero que transportaba el tren ascedia a más de 2 millones de libras esterlinas.

Bruce Reynolds, el cerebro del golpe, y sus secuaces lograron escapar con un botín récord para la época convirtiéndose en los protagonistas del mayor robo a un ferrocarril del siglo.

El plan

La idea del robo comenzó a gestarse tres años antes de producirse en la mente de Bruce Reynolds. Hijo de un sindicalista de la planta de la compañía Ford de Dagenham, Reynolds, un ladrón de poca monta, se encontraba encarcelado en la prisión de Durham, cuando otro recluso le habló sobre el traslado de dinero que, procedente de la recaudación de los bancos, realizaba periódicamente el Royal Mail en trenes secretos y al amparo de la noche, entre la ciudad escocesa de Glasgow y Londres.

Bruce Reynolds y Buster Edwards (1931 – 1994), en 1979.

Cuando salió de prisión, Reynolds se trasladó a Londres, donde comenzó a seleccionar a los socios que necesitaba para llevar a cabo su plan.

Según cuentan los historiadores, ya había reclutado a Buster Edwards, Jim White y Roger Cordrey cuando se encontró por casualidad a un antiguo compañero de correrías, Ronnie Biggs.

Buster Edwards se hizo florista. Tenía su puesto de flores en la estación de trenes Waterloo. La foto es de 1985

Tras pasar un tiempo en prisión por delitos menores, Biggs se había trasladado a vivir a Surrey, donde parecía haberse reinsertado, había montado una carpintería, se había casado y esperaba su primer hijo. Reynolds necesitaba las dotes de mando y los contactos de Biggs, por lo que le contó a este sus planes y le ofreció dirigir la operación. Biggs aceptó unirse a la banda y, tras reclutar al resto del personal, se trasladaron al que sería su cuartel general, una granja que John Weather, había alquilado cerca del lugar donde tendría lugar el asalto.

Una vista aérea de la zona en donde se desarrolló el asalto.

Como se desarrolló el robo

A las siete menos diez de la tarde del miércoles 7 de agosto de 1963, el tren Up Special de la Oficina Postal Ambulante (Travelling Post Office, TPO) partió de la estación central de Glasgow hacia la Estación de Euston en Londres. El convoy constaba de doce vagones y transportaba a setenta y dos trabajadores de la Royal Mail. El segundo vagón en la parte delantera del tren era el coche que contenía los envíos certificados, gran parte de los cuales contenían dinero en efectivo. Generalmente, el importe total de estos paquetes habría estado en torno a las 300.000 libras, pero debido a que había sido un fin de semana festivo en Escocia, el total del dinero que transportaba el convoy aquella noche ascendía a 2,6 millones de libras esterlinas.

No fue casualidad que la banda planificara el asalto para ese día, según se descubrió en las investigaciones posteriores, unos meses antes, un confidente habría dado el soplo sobre la especial cuantía del transporte a Gordon Goody, uno de los lugartenientes de Edwards. Nunca se pudo identificar a este misterioso personaje cuya identidad fue finalmente revelada por el propio Goody en 2014.

David Whitby, ayudante del conductor de la locomotora, se bajó para pedir ayuda por teléfono, pero las líneas estaban cortadas.
El maquinista Jack Mills, luego de sufrir un golpe durante el asalto

A las 3 y cuarto de la madrugada del 8 de agosto, el maquinista Jack Mills, detuvo el tren frente a un semáforo en rojo que previamente la banda había manipulado.  El ayudante del conductor bajó entonces del tren y se dirigió al teléfono del poste para comunicarse con la estación más cercana, sin embargo, los cables habían sido cortados. Fue en ese momento cuando se vio rodeado por los asaltantes. A partir de este momento, los hechos ocurrieron de forma rápida y precisa. Tom Wisbey y Robert Welch maniataron al ayudante. Charles Wilson irrumpió en la locomotora, donde el maquinista ofreció resistencia y fue golpeado en la cabeza (este fue el único acto violento del asalto). Buster Edwards y Roy James desengancharon el vagón de correos y obligaron al maquinista a conducir el tren hasta un puente cercano, bajo del cual esperaba un camión con el resto de la banda.  En apenas unos minutos cargaron en el vehículo 118 de los 126 sacos de dinero que transportaba el convoy y huyeron sin que el personal de correos se percatara de lo que acababa de suceder. La policía llegó al lugar de los hechos 45 minutos más tarde.

El inspector Jack Slipper, revisando los sacos con el dinero

Como se los llegó a detener

Scotland Yard montó un extraordinario operativo policial para investigar el caso, al frente del cual se situó al inspector jefe Jack Slipper. Mientras tanto, los quince miembros de la banda se habían escondido en la granja, donde pensaban pasar un par de semanas a la espera de que el ambiente se relajara. Las largas horas de inactividad y los nervios hicieron que, apenas pasados unos días, se repartieran el botín y se marcharan. Fue un vecino quien alertó a la policía de los extraños movimientos que se habían producido en la granja, pero cuando esta llegó no encontró más que sacos de dormir, grandes cantidades de comida y las sacas de correos vacías del tren robado.

Las evidencias secuestradas. Se aprecia el famoso tablero de Monopoly, con el cual se pudo atrapar a la banda.

Sin embargo, hubo un objeto que fue determinante en la identificación y posterior detención del grupo de asaltantes: un tablero de Monopoly. Los miembros de la banda habían estado jugando en él durante su estancia en la granja y habían dejado sus huellas dactilares, lo que permitió a los investigadores identificar y detener a casi todos los miembros del grupo.

El juicio a los ladrones se inició en Aylesbury (Buckinghamshire) el 20 de enero de 1964 y duró 51 días. Todos recibieron condenas de al menos 30 años de prisión.

De izquierda a derecha: Buster Edwards, Tommy Wiseby, Jim White, Bruce Reynolds, Roger Cordrey, Charles Wilson y Jim Hussey, integrantes de la banda, en 1979, durante la presentación del libro sobre el robo.
Douglas Gordon Goody
Jimmy White
Charles Wilson

Los famosos que lograron fugarse

Bruce Reynolds y Ronald Biggs fueron quienes alcanzarían la popularidad.

Bruce, considerado el principal ideólogo del robo, nació el 7 de septiembre de 1931 en Londres. Quedó huérfano de madre cuando contaba tan solo cuatro años. Llevó una vida turbulenta al lado de su padre y su madrastra, por lo que finalmente se crio con sus abuelos. Desde los catorce años ejerció diferentes trabajos y, tras cumplir el servicio militar, comenzó a delinquir.

Bruce Reynolds (1931 – 2013), llega esposado a la Corte en Linslade, Buckinghamshire, Inglaterra, el 26 de noviembre de 1968. 

Tras el asalto al tren postal, logró escapar a México junto con su esposa, Angela, y su hijo Nick. Allí llevó una vida de lujo con las aproximadamente 150 000 libras esterlinas que le correspondieron del botín, hasta que se le acabó el dinero y se mudó junto a su familia, primero a Canadá y después a Francia, usando identidades falsas.

Bruce Reynolds fue el mentor y el corazón del mayor robo del siglo XX, el asalto a un tren cargado de dinero en Inglaterra. Equiparó a su robo con una obra de arte: la Capilla Sixtina.

En 1968 regresó al Reino Unido con la esperanza de dar un nuevo golpe criminal, pero fue arrestado y condenado a veinticinco años de prisión.

Finalmente cumplió una condena de diez años, siendo liberado en 1978.  Convertido en una leyenda, tres años después participaría brevemente como asesor durante el rodaje de Buster, una de las muchas películas dedicadas al famoso asalto. En 1995 publicaría «Autobiografía de un ladrón», sus memorias.

 Falleció el 28 de febrero de 2013. ​

Ronnie Biggs durante el juicio y a la derecha, en su estadía en Brasil

Ronnie Biggs escapó de Wandsworth Prison Biggs, en 1965 tras cumplir 15 meses de condena y huyó a París, donde cambió su fisonomía gracias a una cirugía plástica. Logró conseguir nuevos documentos de identidad y se trasladó Australia para luego instalarse en 1970 en Brasil donde contrajo matrimonio y tuvo un hijo, y de esta manera logró evitar la extradición.

Ronnie Biggs en Brasil contrajo matrimonio con la stripper Raimunda Nascimento de
Castro y tuvo un hijo, logrando evitar la
extradición, en 1974.

Ronnie, encumbrado como el fugitivo más célebre de Gran Bretaña, en 2001 tras 36 años en el exilio afirmó que añoraba una pinta de cerveza negra y negoció su retorno, aunque su ingreso a la cárcel fuera inevitable. Biggs ya tenía 71 años y padecía graves problemas de salud.

El avión en el que regresó a su país fue rentado por el diario sensacionalista británico The Sun, siempre listo para conseguir una buena historia y generar impacto en su público. A su llegada, la policía británica lo encarceló, pero fue puesto en libertad por su precaria salud el 7 de agosto del 2009, dos días antes de su cumpleaños y fue ingresado en una residencia. Dos años después presentaba en Londres, su nueva autobiografía Odd Man Out: The Last Straw.

Falleció el 18 de diciembre de 2013.

Ronnie Biggs en febrero de 2013, asistiendo al funeral de Bruce Reynolds.

En la cultura popular

El caso tuvo tanta repercusión mediática nacional como internacional, que desde el primer momento se rodaron películas, se escribieron libros y se compusieran canciones alusivas, tanto sobre el robo en cuestión como sobre la vida de algunos de los más célebres integrantes de la banda de asaltantes.

Phil Collins protagonista de «Buster»