• 22/08/2026

Dulcinea

Dulcinea

Escribe GUSTAVO RUCKSCHLOSS

¿Por qué me llamo Dulcinea? Es un nombre viejo, es pegajoso. No es actual, de moda. A mis compañeros les da risa cuando me nombran y a mí me da bronca.

¿A qué edad puedo cambiar de nombre? ¿Tengo que ser mayor de edad o puedo gestionarlo ahora? Me preguntan si he salido de algún cuento, de alguna historia antigua. Casi nadie conoce a ese Quijote y ahora no se usa decirle «Don» a nadie, y menos a un desconocido. Otros que sí saben de él me preguntan dónde está el otro gordo panzón.

Mis compañeros hablan de caballos de fuerza de sus 4×4, pero nadie se imagina que alguno de ellos pueda llamarse Rocinante, que es un nombre insólito que ni la IA debe saber qué quiere decir.

Además, otros me preguntan si es el nombre de alguna golosina que vende mi papá, o si mi mamá es artesana y hace mermeladas, y me da más bronca todavía. Los que saben la historia me preguntan si en mi casa tengo guardados el escudo y la lanza larga, si los tengo debajo de la cama.

Nunca entenderé por qué no me pusieron otro nombre, normal, de moda, como el de alguna artista. Entiendo que ustedes sean profesores de literatura y escritores, pero yo no tengo la culpa. Si fueran panaderos, ¿me hubieran bautizado Media Luna o Biscochita?… Me temo que sí.

Tendré que aceptar que soy original, con nombre de aventura y singular, porque no tengo nombre chino, japonés, de manga, animé ni dictado por la IA, como se usa ahora.