• 19 noviembre, 2022

Contundente

Contundente

Por Gustavo Ruckschloss

Decía Henry Matisse que siempre hay flores para quien desea verlas. Yo digo lo inverso: el insulso, desabrido o insensible nunca verá las flores por más que estén allí, enfrente suyo. Lo mismo ocurre con muchas cosas.

Pueden contar los versos más lindos y no querer escucharlos o, simplemente, ignorarlos. Como esto, muchas cosas, por eso hoy el mundo es de quien destaca mucho lo que sea.  No basta la música, hace falta mucho sonido.

No alcanza con verse bien, hay que estar llamativamente atrayente. Pocos hablan y muchos gritan. Un dibujo se ve menos que un inmenso mural o grafiti.  Lo que sea tiene que ser tan notable como como para que los desabridos e insulsos se vean compelidos a darse cuenta que tal o cual cosa, persona u obra está allí. Debe ser tan contundente o llamativo como para que el más insensible lo capte; no lo pueda ignorar.

No sé si es que ahora somos más indiferentes o más selectivos de tal manera que nos atrae  lo que muy específicamente nos gusta e ignoramos todo lo demás.  Si es así, no sé si es mejor o peor. Porque, creo que se puede oír y apreciar tan bien una buena banda estridente como una suave melodía, aunque esta no llame tanto la atención.   

Tampoco sé si es  cuestión de gustos porque, simplemente, puede ser que hoy no le atraiga a nadie una melodía. Supongo que hay para todo en la viña del Señor, por suerte. También supongo que ahora hace falta que las emociones sean más fuertes. 
La sutileza no alcanza a todos de la misma forma que lo hace la contundencia, que siempre abarca más. Y creo que ahí está el secreto; debe ser para compensar la menor sensibilidad de muchos.