• 03/08/2025

De todo un poco

De todo un poco

POR GUSTAVO RUCKSCHLOSS

Hay quienes tienen una rutina semanal de limpieza hogareña. Suele incluir plumereada de ventanas, sacudidas de cortinas y cosas parecidas, pero, casi siempre, limpieza de pisos. Porque, precisamente es donde más mugre juntamos en el trajín diario. Como dijimos, son rutinas y como tal suelen ser bastante iguales las de una semana con las siguientes .   Así las cosas, hay partes que se salvan, hasta que de vez en cuando les toca.  Ejemplo de ello son las puertas. Mientras más grande es la casa, más puertas tiene.  Pocas veces se abren las puertas cerradas y pocas veces se cierran  las puertas abiertas.  Entonces, cuando sí se lo hace, se descubren mugrecitas que, por un tiempo se han salvado de ser limpiadas.  Tanto las abiertas como las cerradas dejan huellas diferentes y siempre dependen del tiempo que han sido ignoradas y del lugar donde estén.  No es lo mismo la mugre de una puerta de escritorio que la de un gallinero.         Se me ocurrió relacionarlo con las personas. Sí. porque hay quienes para casi todo en la vida, son inmóviles y ni siquiera hacen sombra, pero juntan recelos y mugres por más que ellos se crean limpios. Otros, más movedizos suelen ir y venir haciendo cosas, moviendo puertas a las que no les dejan juntar mugre y son las que sobre el piso hacen lo mejor : viven.

Tampoco quiere decir que limpiando seguido seamos santos. Ejemplo son las puertas de las celdas de un presidio algunas o de un convento, otras.  Probablemente a ninguna de las dos se las deje tranquilas y ninguna junte  tierra. Pero el papel que ocupan en la vida es infinitamente distinto.   Al respecto, mi abuelita decía que su casa era de puertas abiertas, para quién quiera. Eso garantizaba que no se juntara nada debajo de ella.   Pero hoy, con, con los chorros, es mejor dejarlas cerradas aunque junten mugrecitas ( que son limpiables )