• 19/09/2026

Cuando se fabrica un producto para que dure poco

Cuando se fabrica un producto para que dure poco

La obsolescencia programada es la práctica de diseñar un producto para que dure poco tiempo o quede inservible a corto o mediano plazo, con el fin de obligar al consumidor a comprar uno nuevo.

Obsolescencia funcional: El aparato se rompe o deja de funcionar de forma deliberada tras un número determinado de usos o al poco tiempo de expirar la garantía.

Obsolescencia indirecta: El fabricante deja de ofrecer repuestos o piezas de reemplazo para arreglar el producto dañado.

Obsolescencia por software o incompatibilidad: Las actualizaciones del sistema hacen que los equipos antiguos vayan más lentos o dejen de ser compatibles con las nuevas aplicaciones.

Obsolescencia psicológica o por deseo: Se cambia el diseño o la moda para que el usuario sienta que su objeto actual ya es viejo, aunque siga funcionando.

Económico: Obliga a un gasto constante y continuo por parte de las familias.

Ambiental: Genera grandes cantidades de basura electrónica que dañan los ecosistemas y explotan recursos de forma innecesaria.

La obsolescencia programada está presente en muchos objetos de nuestro día a día. Los ejemplos más conocidos de esta práctica se agrupan en las siguientes categorías:

Baterías integradas: Muchos smartphones y auriculares inalámbricos llevan la batería soldada. Cuando esta se degrada tras dos o tres años de uso, cambiarla es tan caro o complejo que obliga a comprar un dispositivo nuevo.

Actualizaciones de software: Teléfonos y tablets antiguos dejan de recibir soporte técnico. El sistema operativo se vuelve lento con las nuevas apps y el dispositivo queda inutilizable, aunque la pantalla y los componentes físicos estén intactos.

Impresoras con chips de bloqueo: Algunos modelos incluyen un contador digital de impresiones. Al llegar a un número fijado por el fabricante, la máquina muestra un error de fallo general y deja de funcionar, aunque ninguna pieza física esté rota.

Bombillas de filamento: El cartel de fabricantes conocido como el Cártel Phoebus limitó en la década de 1920 la vida útil de las bombillas a 1000 horas, cuando la tecnología de la época ya permitía que duraran el triple.

Componentes plásticos internos: Lavarropas o lavavajillas que utilizan engranajes o rodamientos de plástico en lugar de metal. Estas piezas se desgastan rápido por la fricción y el calor, provocando la rotura total del aparato.

Falta de repuestos: Fabricantes de vehículos que dejan de producir piezas de recambio para modelos de más de diez años, forzando al usuario a cambiar de auto ante una avería mediana.

Moda rápida (Fast Fashion): Ropa confeccionada con tejidos de baja calidad que se deforman, deshilachan o pierden el color tras pocos lavados, sumado a un cambio constante de tendencias para que la ropa del año pasado parezca vieja.

Obsolescencia
Un equipo se avería y el gran coste de la reparación obliga a comprar uno nuevo. En definitiva, el producto electrónico queda obsoleto, no funcional, inútil o inservible en un tiempo determinado por el fabricante. El objetivo no es otro que vender nuevos modelos y seguir la cadena.

Una lucha legal que recién comienza

La lucha legal contra la obsolescencia programada avanzó significativamente, centrada en el concepto del Derecho a Reparar. El objetivo actual ya no es solo castigar a las empresas, sino obligarlas a fabricar productos que duren más y sean fáciles de arreglar.

Las normativas actuales se dividen entre las leyes vigentes y las iniciativas locales en desarrollo:

Europa lidera la legislación con normativas que imponen reglas estrictas a nivel mundial:

Directiva de Derecho a la Reparación (UE) 2024/1799: Esta norma, plenamente en vigor, obliga a los fabricantes a reparar los bienes que sean técnicamente reparables. Prohíbe de forma tajante las cláusulas de software o hardware que impidan a talleres independientes hacer arreglos.

Precios razonables y repuestos: Exige que los fabricantes provean herramientas y piezas de repuesto a precios lógicos para evitar que arreglar un dispositivo cueste más que comprar uno nuevo.

Índice de reparabilidad: Obliga a etiquetar los productos con una nota que indica al consumidor qué tan fácil o difícil es desarmarlos y repararlos antes de comprarlos.

En Francia, la obsolescencia programada es considerada un delito desde 2015, sancionada con penas de prisión y multas millonarias proporcionales a los beneficios de la empresa. En 2021 extendieron la prohibición específicamente al uso de software para ralentizar equipos.

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La situación en Argentina

En el país, las herramientas principales vigentes se encuentran dentro de la Ley de Defensa del Consumidor (Ley 24.240), que garantiza un tiempo mínimo de cobertura para productos durables. Sin embargo, existen fuertes iniciativas para avanzar hacia un marco específico:

Proyecto de Ley LEDER: Se presentó en la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto para crear el Régimen del Derecho a Reparar y contra la Obsolescencia Programada (LEDER).

Contenido de la propuesta: El texto prohíbe expresamente que las marcas usen parches de software o inteligencia artificial para degradar el rendimiento de los equipos. También exige manuales técnicos gratuitos en español y disponibilidad de repuestos por un mínimo de diez años en electrodomésticos de línea blanca tras su discontinuación.

Las marcas que fueron obligadas a cambiar

Presionadas por las estrictas leyes de la Unión Europea y algunos estados de EE. UU., los principales gigantes tecnológicos tuvieron que dar el brazo a torcer y modificar drásticamente sus políticas de reparación y diseño.

Los cambios más significativos realizados por las marcas incluyen:

Logo Apple

Apple

Históricamente una de las marcas más cerradas, implementó giros muy importantes para no quedar fuera del mercado europeo:

Reparación de Autoservicio: Lanzó un programa global que permite a usuarios y talleres independientes comprar repuestos oficiales, alquilar herramientas profesionales y descargar manuales técnicos de iPhone y Mac.

Uso de piezas usadas: Modificó su software para permitir el uso de componentes originales usados (sacados de otros iPhones) en las reparaciones, sin que el teléfono bloquee funciones.

Adiós al conector Lightning: Su cambio más visible fue eliminar su puerto propio e incorporar el estándar USB-C en los modelos recientes, obligada por la unificación de cargadores de la UE.

Logo Samsung

Samsung

Programa de Autorreparación: En alianza con comunidades de soporte técnico, comenzó a vender kits oficiales de repuestos (pantallas, vidrios traseros y puertos de carga) acompañados de guías detalladas para que los usuarios puedan arreglar sus teléfonos en casa.

Aplicación especializada: Desarrolló herramientas de software nativas orientadas a que el usuario pueda diagnosticar el hardware y calibrar las piezas nuevas instaladas por su cuenta.

Logo Micro

Google, Microsoft y Valve

Google (Pixel): Garantiza la disponibilidad de repuestos originales por un mínimo de 7 años para sus dispositivos más recientes, igualando el tiempo de sus actualizaciones de software para evitar la obsolescencia digital.

Microsoft: Rediseñó la estructura interna de sus laptops Surface (que antes venían completamente pegadas con pegamento industrial) utilizando tornillos estándar y componentes modulares fáciles de remover.

Valve (Steam Deck): Vende de forma directa cada uno de los componentes de su consola portátil, permitiendo cambiar desde los joysticks hasta la pantalla mediante guías oficiales paso a paso.

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El próximo gran cambio: Baterías extraíbles para 2027

La presión sigue en aumento. Ninguna de estas marcas tiene permitido retroceder porque la Unión Europea fijó el 18 de febrero de 2027 como fecha límite obligatoria para que todos los smartphones, tablets y consolas portátiles se fabriquen con baterías que el usuario común pueda remover y reemplazar de forma simple, sin usar herramientas especiales.