• 11/05/2025

Con nostalgia

Con nostalgia

POR GUSTAVO RUCKSCHLOSS

Las agendas sirven, en teoría, para recordarnos cosas que creemos que nos podemos olvidar.  Hay mil clases de ellas, desde aquellas formales y hasta forradas  de cuero que en algún momento fueron signo de jerarquía, hasta las más humildes que comprábamos en la librería de la esquina. Hoy todas ellas han sido reemplazadas y superadas por las digitales que son infalibles, estrictas y frías.  Sí, porque nos recuerdan el mensaje utilitario y nada más. No nos hablan de otra cosa ni nos traen recuerdos, ni sirven para jactarse como aquellas tan pitucas y que muchas veces no pasaban de eso, pura pinta. Lo digo con conocimiento.    Siempre me proponía, al principio del año, usarla como se las debe usar.  Y así lo hacía…un par de semanas porque me olvidaba o me daba fiaca ponerla al día todos los días.  Cuando me remordía la conciencia y veía que no usaba esa buena herramienta, volvía a completarla…por otras dos o tres semanas.  Así las cosas, terminaba el año con una agenda salpicada  de cuando en cuando por escritos esporádicos.
Ahora, las que vienen incluidas en los celulares y las PC, me parecen bárbaras lo prácticas que son.  Lástima que, igual que las manuscritas, deben ser mantenidas al día constantemente para que sean realmente útiles.    Conclusión : sigo con mis papelitos escritos a mano y confiando en mi cada vez peor memoria de carne y hueso.    Aclaro que ninguna agenda digital nos llena de la nostalgia que aportaba aquella vieja agenda, que al abrirse nos recuerda cosas, gentes o hechos que nos dan un toque de romanticismo que ningún fierro nos puede brindar.