- 31/05/2026
Cómo se mide la inteligencia de un animal

La investigación científica nos proporciona atisbos de nuevas dimensiones de la cognición animal. Con todo, sigue siendo difícil medir la inteligencia, que es muy compleja y comprende una amplia gama de capacidades adaptativas.
«Uno de los retos principales es la incapacidad de comprender cómo procesan la información otras especies», afirma Kristina Horback, profesora adjunta del Departamento de Ciencias Animales de la Universidad de California, Davis, que estudia las capacidades cognitivas de los animales de granja.

Algunos animales tienen sentidos que ni siquiera podemos entender, como los tiburones, que tienen una gran sensibilidad a las corrientes eléctricas, o los insectos, algunos de los cuales pueden ver la luz ultravioleta.
Nuestros propios sentidos sesgan nuestra percepción de la inteligencia animal. La «prueba del espejo» (la capacidad de un animal de reconocerse en un espejo) se usa habitualmente para evaluar la conciencia de uno mismo.

Los delfines nariz de botella, las urracas y las mantarrayas figuran entre las especies que han aprobado la prueba.
Como la vista es fundamental para los humanos, «tiene sentido que pensemos por defecto en el reconocimiento visual de uno mismo. Pero ¿y las especies que se basan en el olfato para identificarse, como los cerdos? La información visual no es importante para estas especies», afirma Horback. Como la prueba del espejo favorece a las especies que dependen de la vista y no del olfato, no aporta una medida objetiva de la conciencia de uno mismo.

No podemos comparar de forma eficaz la inteligencia entre animales. Una especie puede sobresalir en un área, pero tener un desempeño deficiente en otra, y viceversa. Gran parte de la capacidad de un animal para aprobar una prueba de cognición depende de sus habilidades sensoriales. Usar las capacidades humanas como referencia comparativa revela las deficiencias de nuestros intentos de medir la inteligencia de otras especies.
«Tenemos buena vista, pero no tan buena como los halcones. Tenemos buen oído, pero no tan bueno como las ratas», afirma Edward Wasserman, profesor de psicología de la Universidad de Iowa que compara la capacidad cognitiva de las especies. Nuestro sentido del olfato es pobre, «ya que los perros nos superan por mucho», afirma.Y como dice Wasserman, «cómo inventamos pruebas de inteligencia puede desvelarnos más sobre las capacidades sensoriales de los animales, no sobre las capacidades intelectuales».

Además, tendemos a valorar que las capacidades cognitivas similares a las humanas evidencian una inteligencia superior. «Mucha gente dice: “He oído que los cerdos son inteligentes y las ovejas, tontas”. Eso es totalmente falso», afirma Horback.
Los cerdos, como los humanos, son omnívoros oportunistas: comen todo lo que se encuentran a su paso. Han desarrollado la capacidad de recordar la localización de la comida y recurren al engaño para alejar a otros cerdos de sus escondrijos. Por su parte, las ovejas son herbívoras. Tienen destrezas distintas, como la capacidad de detectar los movimientos sutiles de los rebaños. «No necesitan resolver laberintos de comida complicados ni alejar a las otras de una fuente de alimentos. No tiene sentido que las ovejas tengan esa capacidad cognitiva específica», afirma Horback.

Cada especie se ha adaptado a su entorno. En general, los animales poseen las capacidades cognitivas que necesitan para salir adelante. «Hay especies que simplemente no necesitan retener la capacidad de resolución de problemas complejos ni el uso de herramientas», afirma Horback. También indica que tener más capacidades cognitivas de las necesarias «sería inútil para la supervivencia de un animal».
«Los percebes no se mueven. La comida viene a ellos. «¿Por qué deberían llevar a cabo grandes proezas de aprendizaje o razonamiento?», afirma Wasserman.
Aunque los científicos rechazan la idea de que haya medidas de inteligencia absoluta o comparativa en animales, los avances tecnológicos proporcionan nueva información. Las pantallas táctiles «están siendo revolucionarias», afirma Wasserman. «Siempre y cuando los animales puedan activar la pantalla tocándola, husmeándola o picándola, podemos elaborar pruebas ingeniosas de su inteligencia».

Otros animales muy inteligentes

El pulpo
Es considerado una de las criaturas más inteligentes del mar que se conocen. Y no sólo del mar. Los investigadores lo consideran el invertebrado más inteligente del mundo, tienen un alto grado de neurológico y una espléndida capacidad de aprendizaje. Los expertos han comprobado que tienen extraordinarias habilidades para sobrevivir y adecuarse al medio, logrando, por ejemplo, destapar frascos.

La paloma
Aunque este animal es especialmente molesto por el ruido que emite y por su gran número en nuestras ciudades, las investigaciones realizadas han demostrado que se trata de un ave muy inteligente. Entre las habilidades que más llaman la atención es su capacidad para recordar imágenes. Puede retenerlas durante años. Además, es capaz de reconocerse en el espejo y de recorrer largas distancias con objetivos precisos si se las enseña.

La ardilla
Posee una sorprendente capacidad para retener información gráfica y una memoria implacable. Además, tiene una gran habilidad para realizar trucos y desarrollar estrategias para alimentarse y sobrevivir. Una de las características que más llama la atención de los investigadores es la inteligente forma en la que estos pequeños roedores recolectan y guardan los alimentos para mantenerse abastecidos durante largos periodos de tiempo.

El cerdo
Tanto los domésticos como los salvajes poseen una inigualable capacidad para adaptarse a toda clase de condiciones ecológicas y sobrevivir. De hecho, lo hacen prácticamente en todos los climas y ecosistemas que existen. Se ha convertido en la mascota preferida de muchas personas debido a esta gran flexibilidad. En todas las áreas en las que el ser humano le ha introducido, este animal ha sabido defenderse de otras especies y adaptarse.

El cuervo
Esta ave de aspecto despiadado, que tiende a aparecer en películas de terror, es considerada una de las aves más inteligentes que existen. Cuentan con métodos de comunicación únicos y con muchas similitudes a los seres humanos: tienen una gran memoria, tienen sentido de la empatía, son animales sociales, tienen un lenguaje altamente desarrollado y son capaces de resolver muchos de los problemas que se les plantea.
Las habilidades del elefante
El elefante es el animal que más se acerca a las habilidades de conteo de los seres humanos. Acertó el 60% de las pruebas que le plantearon los investigadores.
Los elefantes asiáticos poseen habilidades numéricas similares a las de los humanos. Esta es la conclusión a la que ha llegado un grupo de expertos de la universidad japonesa The Graduate University for Advanced Studies. El estudio, publicado en el Journal of Ethology, asegura que el elefante es el animal que más se acerca a las habilidades numéricas de los seres humanos.
El investigador principal, Naoko Irie asegura que la comprensión de los números que tienen los elefantes no se ve alterada por la distancia, la magnitud o las proporciones de las cifras presentadas, y por lo tanto proporciona evidencia experimental inicial de que los animales no humanos tienen habilidades de conteo similares a las nuestras.
Investigaciones anteriores ya demostraron que muchos animales tienen algún tipo de competencia numérica, aunque no usan el lenguaje para expresarlo. Sin embargo, esta capacidad numérica se basa principalmente en cantidades inexactas en lugar de números absolutos. En este estudio, los investigadores intentaron replicar los resultados de esas investigaciones. Para ello, Irie y el resto del equipo desarrollaron un nuevo método para probar qué tan bien los animales pueden juzgar la cantidad relativa.

Así, entrenaron a Authai, una elefanta adulta del zoológico de Ueno en Japón para usar con su trompa una pantalla táctil controlada por ordenador. Se le presentaban dos figuras con distintos números de artículos en cada una de ellas. Concretamente, hasta 10 objetos entre los que se encontraban imágenes de plátanos, sandías y manzanas. Los frutos presentaban diferentes tamaños.
Authai recibió un premio cada vez que eligió las figuras con mayor cantidad de objetos. Lo hizo bien en 181 de las 217 veces que lo intentó. Su capacidad para señalar con precisión las figuras no se vio afectada por la magnitud, la distancia o la proporción de las comparaciones. Sin embargo, el tiempo de reacción sí se vio afectado por la distancia y la relación entre las dos figuras presentadas.
Dicho de otro modo, necesitaba mucho más tiempo para hacer su selección entre figuras muy juntas y con contrastes de tamaños entre sus objetos más exagerados. Esta investigación es la primera que «proporciona evidencia experimental de que los animales no humanos tienen características cognitivas parcialmente idénticas a la forma de contar de los humanos»- explica Irie.
«Nuestros hallazgos confirman que su rendimiento no se ha visto afectada por la distancia, la magnitud o las relaciones entre los conjuntos numéricos que se le presentaron»- precisa la investigadora. «Pero, de forma consistente con respecto a lo observado en cómo cuentan los humanos, necesitaba más tiempo para responder a comparativas en distancias más cortas».
Sin embargo, los expertos hacen hincapié en que esta habilidad sólo se ha encontrado, de momento, en los elefantes asiáticos. Debido a que la especie se separó hace más de 7,6 millones de años dando lugar al elefante africano, aseguran los investigadores, es probable que cada especie desarrollase diferentes habilidades cognitivas.
