• 10/05/2026

Borrador

Borrador

Escribe GUSTAVO RUCKSCHLOSS

En esta vida siempre conviene hacer un borrador de muchas cosas. Mi abuelita decía que, si no hay alguien que te ayude, deberías poner en remojo lo que sea. Ella ponía a remojar tanto las lentejas o garbanzos para el día siguiente como la ropa muy sucia, para que aflojara la mugre al lavarla después. Es decir, que ese remojo era un borrador de lo que sería el trabajo en serio. Los garbanzos los cocinaría muy bien porque ya vendrían blanditos, y las manchas de la ropa habrían aflojado algo. Es decir, que es una forma de facilitar las cosas.

Y, si nos ponemos a ver, en la vida hay muchos borradores o remojos, como el noviazgo (que hasta hace poco existía), que era un borrador del casorio. El entrenamiento que se hace en cualquier deporte es lo que luego nos facilitará competir bien; es un borrador de la competencia. Poner a macerar un rato antes la carne es un borrador de una buena preparación. El jardín de infantes es un borrador de la escuela formal; así no llegan crudos y siguen bien, porque ya conocen lo que es una escuela y qué se hace allí.

Debería haber alguna especie de borrador para la política: algún tipo de remojo previo antes de que lo elegido vaya a producir los desaciertos habituales.

Para casi cualquier actividad humana es beneficioso imaginar un borrador, desde un poema hasta una guerra. Todo lo que se haga con un buen borrador previo se beneficia. Lo demás —lo improvisado, lo apurado— suele pagarse caro.