- 31/08/2025
Aumentan rápidamente los casos de cáncer de piel, aunque disminuyen las muertes
EL ÓRGANO MAS GRANDE DEL CUERPO HUMANO TIENE MEMORIA Y PASA FACTURA
El cáncer de piel es por mucho el más común entre todos los tipos de cáncer. El melanoma conforma solo el 1% de los casos de cáncer de piel, pero causa la gran mayoría de las muertes por este tipo de cáncer.
Para el año 2025, los cálculos de la Sociedad Americana Contra El Cáncer en los Estados Unidos son:
- Se diagnosticarán aproximadamente 104.960 nuevos casos de melanoma (alrededor de 60.550 en hombres y 44.410 en mujeres).
- Se calcula que morirán aproximadamente 8.430 personas (5.470 hombres y 2.960 mujeres) a causa de melanoma.
Las tasas de melanoma han aumentado rápidamente en las últimas décadas, pero no ha sido parejo este aumento, sino que ha variado según la edad.
Entre los adultos a partir de los 50 años, las tasas aumentaron en alrededor de 1% por año a partir de inicios de la década de 2000.

Las tasas de mortalidad han disminuido rápidamente desde 2013 a 2022, en gran parte debido a los avances en el tratamiento.
Tener piel de tez blanca conlleva un factor de riesgo para el melanoma En general, el riesgo de padecer melanoma en el transcurso de la vida es de aproximadamente 3% (1 en 33) para las personas de raza blanca, 0.1% (1 en 1.000) para las personas de raza negra y 0.5% (1 en 200) para los hispanos / latinos.
El riesgo de desarrollar un melanoma aumenta a medida que la edad aumenta. La edad promedio en las personas cuando se diagnostica es de 66, pero el melanoma no es común incluso entre aquellas personas menores de 30. Este tipo de cáncer es uno de los más comunes entre los adultos jóvenes (especialmente mujeres jóvenes).
Las tasas de cáncer de piel están en aumento, especialmente en el caso de los carcinomas escamosos y basales, y en personas más jóvenes, debido principalmente a la exposición excesiva a la radiación ultravioleta (UV) del sol y las camas de bronceado.
Si bien el melanoma, el tipo más letal, se ha estabilizado en parte gracias a las medidas de prevención, otros tipos de cáncer de piel están en claro aumento, y se espera que esta tendencia continúe en los mayores de 65 años.
El órgano más grande
La piel es el órgano más grande del cuerpo humano.
En un adulto promedio posee una superficie aproximada de 2 metros cuadrados y pesa alrededor de 5 kg.
Está en permanente relación con los otros órganos del cuerpo, y es a través de ella que nuestro cuerpo nos revela disfunciones y malestares que nos afectan, así como también muestra nuestras emociones. Traspiramos cuando estamos nerviosos, nos ponemos colorados si algo nos da vergüenza y hay emociones y estímulos que nos dan “piel de gallina”.
Se trata de un órgano vivo con capacidad de regenerarse, es impermeable, resistente y flexible, respira y se mantiene activo las 24 horas del día realizando todo tipo de acciones fundamentales para nuestro organismo, la piel es un órgano vital para el cuerpo humano.

Principales funciones
Protege: Funciona como barrera protectora frente al exterior gracias a sus complejos mecanismos celulares e inmunológicos, nos cuida de enfermedades, temperaturas extremas y lesiones como golpes y quemaduras. Ella selecciona y filtra lo que resulta dañino para nuestro organismo y toma lo que es beneficioso.
Regula el metabolismo y la temperatura corporal: Impide la salida de líquidos, células y otras sustancias imprescindibles para el cuerpo, contribuyendo enormemente a mantenernos hidratados y saludables. Mediante su capacidad de evaporar el agua de nuestro organismo, elimina sustancias nocivas y mantiene regulada la temperatura de nuestro cuerpo.
El sentido del tacto: A través de las terminaciones nerviosas de la piel, el cuerpo recibe todos los estímulos que nos genera el tacto. En un solo centímetro cuadrado de piel hay más de 5000 receptores sensitivos, que envían la información instantáneamente al cerebro, quien decide cómo actuar en base al estímulo.
Sintetiza Vitamina D: Al exponerse directamente al sol, la piel es capaz de absorber lo necesario para generar esta vitamina, que no abunda en los alimentos y se ocupa de mantener saludables a los huesos y tejidos óseos del cuerpo.
Las 3 capas de la piel
Epidermis: Es la capa externa de la piel y la principal barrera entre el cuerpo y el exterior, ella nos defiende del crecimiento de bacterias, hongos y los rayos UVA. Como carece de flujo sanguíneo, se nutre de las capas inferiores de la piel. Mediante un proceso de sus células, se renueva totalmente cada más o menos 48 días.
Dermis: Es la capa intermedia, gruesa, fuerte y elástica, nos protege de los traumatismos y regula la temperatura corporal. Por su composición celular y estructuras nerviosas sentimos frío, calor, dolor y cosquillas.
Hipodermis: Es el tejido subcutáneo, se utiliza principalmente para almacenar grasas, debido a esto, se desempeña manteniendo la temperatura corporal.
Anexos cutáneos:
- Folículos pilosos: Estructuras que producen cabello.
- Glándulas sebáceas: Producen sebo, una sustancia grasa que lubrica la piel y el cabello.
- Glándulas sudoríparas: Producen sudor para regular la temperatura corporal.
- Uñas: Estructuras protectoras en los extremos de los dedos.
La piel tiene memoria y pasa factura
No es suficiente heredar una piel genéticamente perfecta; es necesario cuidarla y preservarla de los elementos que puedan perjudicar su salud.
La piel humana tiene una memoria que registra el daño y la inflamación sufridos a lo largo de la vida, lo que se conoce como «memoria celular» o «exposoma». Esta memoria puede ser beneficiosa, al acelerar la curación de heridas, pero también perjudicial, al contribuir a trastornos inflamatorios crónicos como la psoriasis o el envejecimiento prematuro.
Los principales factores que influyen en esta memoria son la exposición solar, la contaminación, el estrés, la mala alimentación y el tabaquismo.
¿Qué significa la memoria de la piel?
La piel, a pesar de no tener neuronas, posee mecanismos celulares que acumulan y «recordar» los efectos de agresiones pasadas. Esto significa que las células de la epidermis pueden registrar información sobre eventos negativos, como:
- Exposición a la radiación UV.
- Inflamación crónica: por alérgenos o cosméticos agresivos.
- Daño oxidativo: por contaminación o tabaco.
- Lesiones y heridas.
¿Cómo funciona esta memoria?
- Células madre y aprendizaje:
Las células madre de la epidermis «aprenden» de las experiencias traumáticas, como una herida, y crean un recuerdo que permite una curación más rápida en caso de un nuevo episodio.
- Daños acumulados:
Los efectos negativos de factores como el sol, la contaminación o el estrés se acumulan en el ADN de las células, lo que puede manifestarse en un deterioro prematuro de la piel.

Ahora bien, ¿Cuáles son las implicaciones?
- Beneficios:
La memoria celular ayuda a la piel a mantener su integridad y a curarse más rápido después de una lesión.
- Desventajas:
Esta memoria puede ser contraproducente y llevar a la recurrencia de trastornos inflamatorios como la psoriasis, además de acelerar el envejecimiento de la piel.
El cuidado de la piel
Si bien con el paso de los años la piel sufre algunos cambios y pierde su elasticidad, firmeza y tersura, también es posible que esto le ocurra a una piel joven si es que no se toman las precauciones pertinentes. Para esto, es importante acudir a un dermatólogo para que indique el tipo de piel que posee y de qué forma cuidarla.
La piel grasa es aquella que posee un exceso de lípidos, cuando los poros se dilatan, pueden aparecer puntos negros y otras erupciones, por lo que requieren una limpieza especial. Por otro lado,
La piel seca se caracteriza por su irritabilidad y sequedad, por lo que hay que mantenerla hidratada y nutrida.
También se puede tener un tipo de piel mixto, donde en partes es grasa y en partes seca, por lo que se debe encontrar un equilibro entre ambos cuidados.
Pero es evidente que no todas las personas sufren en igual medida los efectos nocivos de sol, y que las personas de piel más clara son más propensas a los daños por la radiación que las de piel oscura.
Estas diferencias se deben principalmente a la melanina, un pigmento sintetizado por un tipo de células llamadas melanocitos, localizados en la capa más profunda de la epidermis. La melanina determina el grado de pigmentación de la piel (es lo que hace que nos pongamos morenos) y actúa como una barrera de protección.
En los últimos años antropólogos, genetistas y biólogos evolutivos han tratado de dilucidar los mecanismos evolutivos y las bases genéticas que han permitido el oscurecimiento o aclaramiento de la piel en los humanos. La distribución del color de la piel humana está altamente correlacionada con la intensidad de radiación UV incidente sobre la superficie terrestre.
De este modo, en lugares con una alta irradiación se habrían favorecido pieles más oscuras, mientras que las pieles más claras se habrían visto favorecidas a latitudes altas
Hasta ahora se han identificado varios genes y polimorfismos (variaciones en el genoma) que están implicados en la pigmentación de la piel. Sin embargo, la pigmentación es un rasgo muy complejo y aún queda mucho camino para conocer las bases genéticas de la evolución de la pigmentación de la piel en su totalidad, y estudiar cómo esto puede influir en la susceptibilidad a diferentes enfermedades o patologías.
La evolución de los humanos está escrita en la piel. Más allá de una seña de identidad, el color de la piel en humanos representa un ejemplo de cómo nuestra especie ha sido capaz de adaptarse a distintos ambientes.






