• 23/03/2026

APELLIDOS INDÍGENAS DE CUYO Y LA RIOJA (Decimo cuarta parte)

APELLIDOS INDÍGENAS DE CUYO Y LA RIOJA (Decimo cuarta parte)

Escribe AÍDA ELISA GONZÁLEZ

47- ”Apellidos indígenas. Talquenca-Guayama. (SESHAR 1950, Esc. 145, Sarmiento, San Juan).

48- ”Capitulo XVI. Antroponimia {…} Apellidos rasos: Guajardo – Campillay – Pelaitai – Chanampa – Guayama…”. (SESHAR 1950, Esc. 154, Sarmiento, San Juan).

49- […] Apellidos raros: Campillay, Camarico, Calderón. Talquenca, Orán … (SESHAR 1950, Esc.- 7 6 Pozo Salado, 25 de Mayo   , San Juan).

50- “ANTROPONIMIA: Campillay, Talquenca, Chanampa”, SESHAR 1950, Esc. 67, Pozo Salado, 25 de Mayo, San Juan).

51- ”Apellidos indígenas. El origen de los apellidos indígenas es de raíz araucana especialmente en la rama de los pehuenches y ranqueles: Yanquinado – Goico -Cumiñán- Lemunahuel. Ñancuñan- Pichicolinilla – Millatún – Carripil – Liguanicú –Paillayán – Calcical – Cathituel. Mangelén – Huirriñancú – Helialén – Antimán – Lincoñam – Llamillancú – Miñagûin – Inalicán – Araya”. (SESHAR 1950, Esc. 97- San Rafael, Mendoza).

52-  “Cura del empacho y el pauto: Fuente de información: Familiares que lo paracticaron de muy antiguo y aun lo practican. A su vez fueron instruidos sus antecesores por una anciana india, de origen araucano, picunche o pehuenche que viviera allá por 1900 en el antiguo San Rafael de Mendoza hoy Villa Veincinco de Mayo.”. (SESHAR 1950, Esc 2, Villa 25 de Mayo, Mendoza).

53- “Cuento. El que consigno a continuación, lo oí de labios de un viejo criollo, antiguo poblador de la zona- “El Jusil de Llanquinao” “Un indio viejo llamado Llanquinao, era poseedor de un “jusil” de esos de cargar por la boca y de caño muy pero muy largo. Un día, yendo de cacería en la Sierra del Nevado, se topó con un guanaco que pastaba tranquilamente sobre una barda (loma), a unos cien metros de distancia. Sigilosamente, Llanquinao se acomodó, apuntó con todo cuidado al “codillo” del animal y disparó.entonces con toda rapidez dio vuelta el arma apuntó cuidadosamente y esperó hasta que la bala salió por fin, dando exactamente en el “codillo” del guanaco que cayó “redondo al suelo”. (SESHAR 1950, Esc. 133- Jaime Prats- San Rafael Mendoza).