- 03/10/2026
AGUSTÍN “RADA” ARISTARÁN: De la magia y el teatro callejero al estrellato todo terreno

Es de los pocos artistas que rápidamente entró en el gusto popular de todas las edades y géneros. Agustín “Soy Rada” Aristarán se ha transformado en un personaje cuyas producciones son seguidas masivamente tanto en televisión como en teatro o musicales.
Nació en Bahía Blanca el 15 de septiembre de 1983 y comenzó en la música como baterista y presentador de una banda de jazz infantil, para luego descubrir la magia y el teatro callejero.
La historia personal de Agustín Aristarán está marcada por su crianza en el sur de la provincia de Buenos Aires, una timidez oculta detrás del humor y un fuerte arraigo familiar en el mundo del arte.
Agustín con su hermano y sus padres
Nació en una familia trabajadora de Bahía Blanca: su papá era comerciante, su mamá fonoaudióloga y él es el menor de dos hermanos.
Debido a que sus padres no eran propietarios de su vivienda, cambió seguido de barrio durante su niñez. Lejos de tomarlo de forma negativa, Rada destaca que esta experiencia le enseñó a adaptarse rápidamente y a ser un gran observador de la gente.
Pasó gran parte de sus primeros años en el taller de carpintería de su abuelo, un espacio que funcionaba como punto de encuentro de personajes locales (ferroviarios, carteros, inmigrantes) que se sentaban a relatar historias y anécdotas, algo que alimentó su imaginación. Esta influencia persiste, ya que hoy en día la carpintería sigue siendo uno de sus principales pasatiempos.

Aunque su despliegue escénico actual es sumamente histriónico, se define a sí mismo como una persona tímida en la vida cotidiana. Descubrió que los personajes y la magia eran herramientas clave para vencer el miedo al ridículo.
La primera vez que se enfrentó a un público masivo fue a los 13 años, en un show escolar en el Teatro Municipal de Bahía Blanca; a pesar de los nervios iniciales y de querer arrepentirse, se animó a salir y desde ese día supo que quería vivir sobre las tablas.
Su primer seudónimo, Radagast, fue ideado originalmente por su hermano mayor cuando Agustín apenas empezaba con la magia.
Su primera pasión artística no fue la magia, sino la música. De niño integró una peculiar banda de jazz tradicional infantil dirigida por Tito Piqué. El maestro les enseñaba a tocar mediante cuentos y fábulas, convirtiendo los festivales nacionales en parques de diversiones donde los chicos tocaban jazz en el escenario y luego jugaban a las escondidas tras bambalinas. Agustín era el baterista y el presentador del grupo.
En su adolescencia, sus padres le regalaron un juego de magia. Al descubrir que los trucos le ayudaban a superar su profunda timidez en la vida real, empezó a actuar de manera profesional a los 12 años en cumpleaños y plazas. Su hermano mayor inventó el nombre Radagast (que luego debió cambiar a Soy Rada en 2024 por reclamos de derechos de autor corporativos).
Tras mudarse a Buenos Aires, trabajó en semáforos, eventos corporativos y teatro callejero. El salto a la masividad llegó gracias a la viralización de sus videos de humor en redes sociales.
Su enorme versatilidad lo llevó a protagonizar mega producciones musicales en la Calle Corrientes.
Obtuvo múltiples Premios Hugo por su memorable interpretación de Tronchatoro en Matilda (2023), brilló en School of Rock (2024), y encarnó a Willy Wonka en Charlie y la fábrica de chocolates.

Grabó prestigiosos especiales de comedia originales para la plataforma Netflix y se consolidó en la conducción televisiva con ciclos como Match Game.
Agustín con su hija, Bianca.
La vida privada
Demostrando una madurez poco común, Agustín, su ex Noelia y su pareja actual, Fer Metilli, lograron un vínculo excelente. En una temporada teatral en Carlos Paz, ambas mujeres compartieron elenco en el show de Flavio Mendoza sin conocerse previamente; lejos de haber rispideces, forjaron una gran relación al punto de realizar viajes todos juntos en familia.
Actualmente, Bianca trabaja codo a codo con su padre, produciendo sus shows de magia independientes.
Aunque llevan más de 11 años consolidados como una de las parejas más queridas del ambiente, en su historia de amor con la comediante Fernanda Metilli no todo fue lineal.
Atravesaron una fuerte crisis que los llevó a distanciarse durante medio año. El detonante fue la adicción al trabajo de Agustín y un ego desmedido tras el estreno de sus grandes proyectos en Netflix. Al notar que la relación se diluía por sus prioridades laborales, Fernanda decidió dar un paso al costado.
La separación golpeó duramente al actor, quien sufrió fuertes ataques de pánico ante la sensación de que «todo se terminaba». Decidido a sanar, se sometió a 17 sesiones de terapia en solo dos semanas, logrando reacomodar su «jenga interno», bajar el ego y ordenar su ansiedad. La reconciliación llegó de forma genuina y hoy en día sostienen una regla clave: no conviven, manteniendo casas separadas para resguardar sus espacios individuales.
Agustín atraviesa una etapa de enorme madurez actoral tanto en teatro como en el cine:
Protagonizó junto a los legendarios Luis Brandoni y Eduardo Blanco la película cinematográfica Strangers in the Park (o Parque Lezama), una aclamada adaptación dirigida por Juan José Campanella estrenada a nivel global en la plataforma Netflix.
Encabeza la temporada del unipersonal cómico e íntimo Chanta en el Teatro Astral, con el que también recorre con gran éxito diferentes plazas teatrales del país.
Continúa su labor humorística diaria en el aire televisivo y de streaming en el programa Otro día perdido junto a Mario Pergolini, rol por el cual ha sido galardonado con los premios Martín Fierro.
Si bien Rada considera que el casamiento no está en sus planes, asegura que Fer es la persona con la que quiere estar toda la vida y no necesita que se lo diga un documento.
Detrás de sus trabajos está su empresa
Detrás del artista que sale al escenario hay una corporación independiente bien aceitada. En 2018, Agustín fundó Juegue, su propia agencia y productora de contenidos.
El nombre nace de su leitmotiv de vida: «Hay que jugar». La productora nació para canalizar sus proyectos personales, pero se expandió rápidamente hacia el desarrollo de creatividad publicitaria, formatos de cine, teatro y asesoría para otros talentos de habla hispana.

La firma está capitaneada por una persona clave en su vida: Lupa, quien además de ser su mánager y socia comercial, es su cuñada y la encargada de articular todo el ecosistema de la marca. Además, su hija Bianca se ha integrado activamente a Juegue firmando como productora de sus espectáculos más íntimos de magia.
Juegue no solo produce de manera independiente; co-produce sus espectáculos principales junto a gigantes de la industria del entretenimiento nacional (como la firma Preludio o la productora de Adrián Suar).
La música es el cable a tierra de Agustín, y lo canaliza a través de su proyecto musical: Soy Rada and The Colibriquis. Lejos de ser un show de chistes con música, es una banda consolidada con composiciones de alto nivel que fusionan ritmos alegres e independientes.
El término «The Colibriquis» surgió de un juego de palabras absurdo con los colibríes. Para Agustín, el nombre describe a la perfección a sus músicos: seres que le ponen «alas y vuelo» a todas las locuras melódicas que a él se le ocurren.
La banda está integrada por talentos destacados de la escena como Charly Palermo en bajo, Juanjo Gaspari en guitarra y Pablo Vignati en batería.
La propuesta musical ha pisado escenarios muy selectos de la cultura nacional, formando parte de las grillas oficiales de festivales masivos como el Lollapalooza Argentina, el Cosquín Rock y Ciudad Emergente. Sus canciones —como Sonrisas o Un Globo— forman parte habitual de los bises en sus espectáculos unipersonales.








