El Nuevo Diario - page 9

Viernes 21 de diciembre de 2018
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s
América. Qué lindo y bonito haber cono-
cido a toda esa gente; a lo mejor no te-
nías una relación directa pero los
conocías de verlos siempre, caminando,
volviendo de la escuela.
—Y fijate que han dado personajes
que han tenido actuación internacio-
nal. Contaba hace poco David Páez
que su padre era el canchero de Con-
cepción y fijate dónde llegaron los
Páez jugando al hockey.
—Los súper conozco, incluso desde
antes de que nacieran, y conozco toda
la historia porque yo estaba a cinco
casas, también conocí al padre, la
madre, a la abuela. Es bonito esto de
esta gente que se destacó en el mundo
con el deporte y ellos se acuerdan de
uno, me recuerdan. Claro, yo me fui de
acá y ellos eran chicos pero siempre tu-
vieron mi imagen. Yo nunca jugué al
hockey. Me gusta, me atrapa, pero pre-
fería correr carreras. Acá en ese mo-
mento el ídolo era Marcelino
Balmaceda, el Negrito de los Ríos, que
corrían para Estudiantil, pero despun-
taba esto de correr. No era muy hábil
con el stick o no lo que yo pretendía.
Esos son los recuerdos y qué lindo ha-
berlo vivido, ver cómo el Carlitos Coria
en el mundial acá en San Juan, que
venía Livramento, que en ese momento
era como Maradona.
—Ese año se retiró Livramento, tam-
bién Nogués el español y Batistella.
—Y entrenaba en Concepción y el Carli-
tos desde que estaba, chiquito, habrá te-
nido ocho o diez años, le copiaba todo a
Livramento. Cómo hacía el juego, con el
stick, como la levantaba. Mario Agüero
también fue vecino. O sea que conocí a
todos los jugadores. Una vida muy linda.
—Y Ricardo, de pronto empezaron
con el folclore. El folclorista mató un
poco al deportista, o lo dejó en un se-
gundo nivel.
—No, no. El destino me ha marcado
cosas que no he buscado y que de
pronto, tal vez, es lo que me tenía que
Cómo lo vi
ENTREVISTAS Y ALGO MAS...
odría haber sido un deportista exitoso o director de un coro de provincia; integrante de un
conjunto musical o dirigente de una unión vecinal. Pero un día Ricardo Ochoa se fue tras
un sueño: probar suerte en Buenos Aires y cantar en el teatro Colón.
Ese teatro, templo de la música en la Argentina, fue su vida durante casi cuatro décadas.
Allí compartió escenario con grandes músicos y bailarines, fue solista de grandes óperas,
grabó con los más importantes directores y hasta participó en películas haciendo la banda
sonora.
Pero no por ello se subió al tren de la fama. Durante varios años fue la voz gremial reivin-
dicativa de más de mil profesionales del Teatro Colón. Una osadía de la que no es fácil
salir ileso.
Ligado siempre a su San Juan natal, cada vez que llega es como si nunca se hubiera ido.
Jubilado ya, con su porte majestuoso de cantante lírico veterano, su vida sigue ligada a la
música. Y sigue amando sus frecuentes baños de sanjuaninismo, como él mismo lo dice,
dirigiendo la Camerata del Sol y cantando tonadas.
El Negro Ochoa, el Choco, el sanjuanino que cumplió su sueño. Y triunfó en el Colón.
JCB
Los Puneños: Antonio “Nene” Fernandez, Ricardo Ochoa y Ernesto Guardia
P
9
l
Su adolescencia
y su juventud
transcurrieron entre
el vóley y el básquet
(integró ambas
selecciones
sanjuaninas), el
patín carrera y
la música. A los
11 años, con
Antonio “Nene”
Fernández y Ernesto
Guardia formaron el
grupo “Los Puneños”
de importante
trayectoria.
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