El Nuevo Diario - page 5

No dejar
tu impronta, es
casi haber pasado a
hurtadillas por la
función, es haberse
ganado un lugar
despreciable en la
Institución.
darlo, certificado de calidad del fra-
caso. Dios nos libre.
No dejar tu impronta, le predicaba,
es casi haber pasado a hurtadillas
por la función, es haberse ganado un
lugar despreciable en la vida de la
Institución. Es así, por impiadosa que
parezca la reflexión.
Viernes 21 de diciembre de 2018
(*) Fiscal General de la Corte de Justicia
Ex Presidente del Consejo de Procuradores, Fiscales, Defen-
sores y Asesores Generales de la República Argentina
Ex Presidente del Consejo Federal de Política Criminal de los
Ministerios Públicos de la República Argentina
Ex Presidente del Foro de Abogados de la Pcia. de San Juan
Alguna vez, charlando con un im-
portante funcionario, le decía que
debe ser penoso de solemnidad irse
de un cargo sin haber dejado la pro-
pia impronta, sin haber mutado la re-
alidad.
Le decía que debe ser triste, de-
vastador, entregar lo que se recibió
en igual estado, peor aún, con años
de atraso, tal como tierra arrasada.
Le recordaba la parábola de los ta-
lentos (en algunos casos no se
trata literalmente de poseerlos, es
más, en ocasiones es evidente su ine-
xistencia, sino de la posesión de po-
deres), y que había que evitar se le
dijera: “…vago y perezoso...”.
Le decía que debe ser mortífero
terminar una función y solo poder
mostrar la renovación de pinturas, la
construcción de oficinas, el cambio de
computadoras; es decir sólo haber
hecho lo que la realidad no solo obligó
a hacerlo sino, para peor, lo que ni la
vagancia pudo evitar.
Le manifestaba, Dios libre del bo-
chorno que significa que haya una-
nimidad en esperar tu partida como
condición para salir del atraso, para
remover estorbo a las nuevas gestio-
nes.
Despedirse pretendiendo hacerse
dueño de lo que otros hicieron, peor
aún, de aquello que combatiste con
mediocridad e ignorancia es, a no du-
s
s
s
s
s
s
s
algo de alguien
Escribe
Gustavo Ruckschloss
Siempre
el que viene
será mejor,
aunque el que
terminemos fuera
bueno.
A pedalear !!!
D
esde niños nos enseñaron
que los egipcios pudieron
progresar cuando aceptaron
que la naturaleza tenía ciclos tales
que, en una época del año les inun-
daba las tierras, y tras las cosechas,
se secaba y así sucesivamente. Es
decir que en lugar de ignorarlas, se
sumaban a las distintas etapas que
conformaban el ciclo anual. La pala-
bra clave fue “aceptar”. A partir de
allí, se desarrollaron en todos los as-
pectos: material, cultural, religioso,
etc.
Por si no nos acordamos, casi todo en
la vida tiene ciclos y está en nosotros
seguir aquellos ejemplos, tratar de
aceptarlos y sacarles provecho. Tal
como brota una planta, crece, florece,
fructifica y fenece, así también el ciclo
anual tiene su principio, su desarrollo
y su epílogo que lo completa. Eso
quiere decir que ahora, simplemente,
estamos en el final de uno. Y por qué
ahora... porque en algún lado, hay que
poner el principio y el fin de los ciclos.
Podemos hablar del calor; decir que
se terminaron las tareas que a princi-
pio de año nos propusimos; que esta-
mos cansados de madrugar; que se
avecinan tiempos de turrones y bron-
ceador, etc., En fin, motivos, pretex-
tos o verdades que hay muchas, pero
prefiero decir que ahora cumplimos
otro ciclo. No caben, entonces ale-
grías ni broncas; cabe ser cauto y
decir que acaba uno y comienza otro
ciclo; poner un poco de tristeza y un
mucho de alegría por lo hecho, pero
por sobre todo, por lo que anhelamos.
Siempre el que viene será mejor, aun-
que el que terminemos fuera bueno.
Y, si de ciclos hablamos, este es un bi-
ciclo porque una parte son ustedes
(los lectores) y otro somos nosotros,
aquí.
Entre todos debemos pedalear para
que el biciclo llegue a la meta y el pró-
ximo parta firme hacia adelante.
¡¡¡¡ Feliz año nuevo ¡¡¡
Sin pena ni gloria...
temas de la justicia
Escribe
Eduardo Quattropani*
5
1,2,3,4 6,7,8,9,10-11,12,13,14,15,16,...20
Powered by FlippingBook