El Nuevo Diario - page 9

fue cuando comencé a viajar mucho
sólo, hice como un despegue.
—De ese mundo ¿te quedaron ami-
gos?
—Sí, de la escuela primaria no tanto.
Tengo algunos amigos de la escuela
secundaria. Anda dando vuelta un
grupo de Whatsapp, pero no me llevo
bien con esos grupos, de vez en
cuando me salgo. Tengo un par de
amigos entrañables, logré una afinidad
y trascendió en el trabajo.
—Tenés amigos y seguidores tam-
bién.
—Parece, che... Eso me ha pasado
mucho en el teatro con algunas obras
que hice. Las personas me decían la vi
6 veces, y otro decía yo 8 veces, ese
tipos de cosas están muy buenas. Uno
labura con la gente y el público, de eso
se trata este tipo de profesión, estoy
muy ligado a la aceptación o no de la
gente.
—¿Cómo fue tu acercamiento al tea-
tro, hubo una persona que influ-
yera?
—Cuando tenía 17 años, una compa-
ñera llamada Karina Ortiz me dijo
“vamos hacer un taller de teatro con
Kummel en el teatro Sarmiento”. Le
dije bueno, vamos, pero no tenía idea.
Nunca había visto una obra de teatro,
no éramos una familia muy habituada
a ir al teatro. Estamos hablando del
año 92, el teatro en San Juan no tenía
el desarrollo que tiene en este mo-
mento. Fue una decisión que tomé
para compartir con mi compañera de
secundaria un lugar social. A la tercera
clase decidí que era el lugar donde
quería estar.
—Te deslumbró...
.Me fascinó. Kummel era una persona
que tenía un carisma muy especial,
transmitía el compromiso y el amor
hacía un oficio. Al poco tiempo de estar
en su taller, empecé a participar en un
grupo que Kummel tenía llamado
Viernes 11 de mayo de 2018
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s
“Nuestro Nuevo Teatro” fundado en
1973.
—Digamos que Kummel fue quien te
metió el virus del teatro...
—Sí, era un personaje maravilloso. Lo
vi poco tiempo antes de su muerte en
su casa y fue un encuentro súper bo-
nito. Empezó a decirme algunas cosas
que jamás me había dicho. Él era un
tipo conectado con la naturaleza, con
las cosas sencillas.
Kummel era actor y además
mimo...
—Si, actor y mimo. Había incursionado
en la danza, titiritero. Kummel fue uno
de los primeros que incursionó en el
teatro de objetos de manipulación di-
recta dentro de la escena argentina,
cuando todavía no aparecía El Perifé-
rico de Objetos o algunos grupos que
fueron legendarios en ese tipo de esté-
tica.
—¿Se puede vivir cómo actor de tea-
tro en San Juan?
—Hay algunas cosas que se pueden
hacer, docencia teatral, gestión cultural.
Hay algunos casos de actores, directo-
res y actrices que si pueden vivir de la
actuación. El teatro sanjuanino en los
últimos años ha tenido una gran pro-
yección nacional. Por ejemplo, el grupo
como “La no tan negra” que trabaja en
El Avispero y otro es David Gardiol.
—De pronto empezaste a trabajar en
medios. Recuerdo tu paso por radio
Sarmiento. Hiciste una mañana dis-
tinta.
—Sí, “El loco del pueblo” se llamaba. El
periodismo es lo primero que yo quería
l
Sus inicios
teatrales los hizo
con Oscar Kummel y
más tarde comenzó
a trabajar con Juan
Carlos Carta.
Ariel gateando. Su pelo sigue igual de
motoso que entonces
Cómo lo vi
ENTREVISTAS Y ALGO MAS...
E
stos tiempos globalizados nos están cambiando. Casi diría, las perso-
nalidades exuberantes van dejando lugar aceleradamente a gente que
masivamente van asumiendo imágenes en las que predominan deter-
minados cortes de pelos, tatuajes, vestimenta, androginia... Sí, casi, casi, un
desfile de uniformados.
¿Y el resto? Acá estamos. Viendo como cada día la mayor parte de la gente
muere de una especie de sentido común progresivo. Si, casi, casi, aburri-
miento.
De pronto aparece un personaje como Ariel Sampaolesi.
Rompe los modelos imperantes y también provoca a los señores aburridos.
Ariel mezcla la persona con el personaje, los conflictos con la valentía, la pru-
dencia con el arrojo. Analiza el afuera pero muestra el adentro.
Y el periodista sabe que al entrevistarlo su oficio se ganó el día.
JCB
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