El Nuevo Diario - page 8

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CON TU VIDA
Escribe:
Juan Carlos Bataller
SOLEDAD TASSI
—¿Cómo era Soledad de chiquita?
Hace tanto que no me acuerdo mucho. Mi
niñez fue como muy tranquila mientras éramos
mi hermano y yo. Después de 12 años apare-
ció mi hermana Agostina y ahí se nos acabó un
poquito la tranquilidad pero fue una infancia
muy tranquila, muy sana.
—¿Vivian en la ciudad o en algún departa-
mento?
—Vivíamos en Capital.
—¿En qué escuela estudiaste?
— En la primaria fui a Santa Rosa y en la se-
cundaria a San Francisco de Asís.
— Una chica criada con todos los preceptos
religiosos
— Si, no me gustó mucho ir a misa gracias a
eso, pero si mi mamá siempre nos mandó y
nos inculcó mucho el tema de la religión. No
somos re practicantes pero si creemos.
— ¿Qué es tu papá para vos? ¿Qué ima-
gen tenés de él hoy?
— Mis dos papas han sido muy estrictos.
siempre nos tuvieron cortitos y yo agra-
dezco hasta el día de hoy que hayan sido
así porque gracias a eso hoy tenemos
una ética laboral, siempre fuimos muy
buenos alumnos, todos fuimos a la facul-
tad, todos somos profesionales, tene-
mos un título, somos sanos, no
fumamos, no tomamos o sea nos han
criado muy bien.
—Tuvieron buena escuela...
— Tenemos muy buena escuela en la
casa. Nunca fueron de esos padres
que, cuando hacíamos algo en la es-
cuela que no estaba bien, eran de ir a
defendernos, no. Siempre era el reto
del maestro y el reto de nuestros pa-
dres. Nada que ver con los tiempos mo-
dernos. Pero agradezco que nos hayan
criado así.
— Un día tus padres se separaron y ustedes
quedaron mitad y mitad con cada uno.
— Hubo un tiempo difícil en que no vimos por
un par de años a mi papá. Pero sabíamos que
estaba ahí si lo necesitábamos, era cuestión de
llamarle. Pero fue una época complicada.
— Sobre todo para las chicas debe ser com-
plicado cualquier divorcio de los padres...
— Lo que pasa es que yo ya era grande, tenía
25 años. La que si lo sufrió mas fue mi hermana
más chica porque tenía meses. Pero cuando
ves que son más infelices juntos que separados
hasta te parece un alivio que se separen.
Tu niñez me dijiste que fue estricta. ¿Y tu
juventud?
— Yo era una persona muy cerrada, súper
ultra tímida. Para mí era una tortura hablar
en público. Y mi sueño cuando era chica
era ser diseñadora gráfica para trabajar
con una computadora y no tener con-
tacto con nadie. Yo era re antisocial.
Con mis compañeros de la escuela ha-
blaba muy poco, tenía mis cuatro
compañeras de siempre, de toda la
secundaria, no fui a Bariloche con
ellos y eso lo lamento hasta el día
de hoy porque me perdí un montón
de cosas. Pero era de la timidez que
tenía encima.
— ¿Cómo una chica tan tímida un
día se transforma en una modelo?
— Porque en realidad en el modelaje
no hace falta que uno despliegue tanto
carisma, ni que sea muy sociable. Las
modelos que desfilaban en esa época ni
hablaban, no tenían que ser de las más
simpáticas, con hacer una sonrisita a una
cámara ya estabas sobrada. Entonces para
mí era una entrada de plata que me ayu-
daba a darme mis gustitos pero no tenía que
hablar con mucha gente. Es más, yo lle-
gaba, me maquillaba, me peinaba, desfi-
laba y me vestía y me iba.
Ser modelo en aquellos años
era distinto a lo que es hoy.
— Si, lo que pasa es que al no
haber redes sociales cada una
tenía su vida privada y nadie
sabía qué hacia uno en su
casa o si tenía o no amigos.
— Eran épocas en las que
las modelos eran delgadas
pero tenían forma. Cada vez
aparecieron chicas más delga-
das...
— En mi época, justo en mi
época, apareció Kate Moss que
era lo más flaco de lo flaco que
podía existir. Y yo justo en esa
época era muy flaca y no tenía
l
A los 15 años
empezó a desfilar.
Incluso incursionó
en Buenos Aires.
Hoy tiene su
propia empresa
denominada
Soledad Tassi
asesoramiento
de imagen y
modelcoaching
“Con esto del feminismo no
los dejamos ser hombres”
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