El Nuevo Diario - page 5

Viernes 13 de abril de 2018
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(*) Fiscal General de la Corte de Justicia
Ex Presidente del Consejo de Procuradores, Fiscales, Defen-
sores y Asesores Generales de la República Argentina
Ex Presidente del Consejo Federal de Política Criminal de
los Ministerios Públicos de la República Argentina
Ex Presidente del Foro de Abogados de la Pcia. de San Juan
Que los de la farándula digan e
inventen estupideces para tener
prensa y que, aún determinada
parte de esta, lo presente como
“Tema de Estado” no constituye, en
sí, un problema.
Tampoco lo es que muchos se
prendan en ese espectáculo
“shampoo” y que con la misma faci-
lidad que lo discuten, lo olviden a
las 24 hs., dando paso al pró-
ximo novelón.
Así la ausencia del Diego al ca-
samiento, las pseudo denun-
cias de Natachita, las
bravuconadas de Feinmann, los
discursos de Dady, las histerias del
Gambetita y Yanina , o las idas y
vueltas del Poroto y Nicolle, Moya-
nito incluido. Todo bien, otra vuelta
de shampoo.
El problema es cuando se “fa-
randuliza” la política, la
justicia, el gremialismo, el empre-
sariado, ahí ciertamente se pasa
de lo divertido a lo “tétrico”, ahí
nos tenemos que empezar a preo-
cupar.
El problema es cuando se hace
periodismo de periodismo o de
periodistas, el drama empieza
cuando los periodistas no transmi-
ten ni comentan hechos sino que
son los protagonistas de estos.
El problema es cuando los jue-
ces pierden el recato y preten-
den formar parte de esa farándula,
el problema nace cuando los fisca-
les dejan de hablar de derecho y
buscan la aprobación y el aplauso
interesado y populachero.
s
s
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s
s
temas de la justicia
Escribe
Eduardo Quattropani*
algo de alguien
El problema empieza cuando
se pierde el equilibrio, el justo
medio; el problema empieza mu-
chas veces, cuando, torpemente,
se cree que el prestigio o el des-
prestigio se gana en una partida y
no con una trayectoria.
El problema
es cuando se
“faranduliza” la
política, la justicia,
el gremialismo,
el empresariado...
Leí una
frase que me
llamó la atención;
decía: “Las putas
insistimos que los
políticos no son hijos
nuestros”.
Escribe
Gustavo Ruckschloss
Ni por putas
S
i usted quiere saber hasta
dónde hemos llegado, fíjese.
En Internet, que se encuen-
tra de todo, leí una frase que me
llamó la atención; decía: “Las putas
insistimos que los políticos no son
hijos nuestros”. Me causó risa; me
gustó el ingenio, me reí y alguna
sensación más; pero, ni remota-
mente, me resultó ofensiva ni desu-
bicada.
Simplemente, lo tomé como una
versión de la realidad dicha con
buen humor. Sí, tan grande es la
sensación que nos causa la vida
política, tan instalada y generali-
zada es la opinión, que ni nos
llama la atención que se diga con
palabras poco elegantes lo que
pensamos.
¿Por qué usar elegancia con quie-
nes nos tratan desacomodada-
mente una y otra vez? Y digo con
los hechos y no con palabras por-
que, hablando, son La Madre Te-
resa, pero luego nos mientes,
roban, deciden mal, por equivo-
carse, por corruptos o por incapa-
ces.
Tampoco me mediré en mis térmi-
nos porque ellos no se miden en
su actuar con nosotros.
Me da pena saber que la sociedad
toda descree de sus dirigentes, en
especial, de los políticos. Porque
cuando no es de su honradez, es
de sus capacidades, de su efica-
cia, de su entrega a la función que
corresponda.
Todos asumimos que la justicia es
injusta, lerda y torcida. Que los le-
gisladores están para los juegos
políticos pero no para encaminar el
hoy y el mañana. Que los distintos
ejecutivos están para acomodos
cuando no para cosas más grosas.
Sin dudar, nadie cree en la honra-
dez ni en las capacidades de los
personeros, los que sea, porque
así lo demuestran con sus hechos,
de hoy y de siempre.
En el frontispicio de la Suprema
Corte de Justicia norteamericana
dice “ yérguete y mantente de pie:
el antecedente es ley”. Aquí lleva-
mos años y años de antecedentes
pésimos; tenemos derechos, en-
tonces, a pesar mal de ellos. Ellos
no tienen derecho de quejarse ni
ofenderse; sus antecedentes así lo
ameritan.
Señoras putas, quédense tranqui-
las; ustedes asumen su rol y ponen
la cara. Son infinitamente más ín-
tegras que ellos, que se esconden
y quiere hacer creer lo que no son.
¿Todo farándula?
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